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Cementerio de Aoyama y la tumba de Hachiko en Tokio
En este artículo
- Resumen rápido
- El primer cementerio público de Japón
- Hachiko: la tumba del perro más fiel de Japón
- Cómo encontrar la tumba de Hachiko
- Personajes históricos del período Meiji
- La sección de extranjeros
- El cementerio en primavera y en otoño
- Cómo llegar
- El barrio de Aoyama
- Lugares cercanos
- Preguntas frecuentes
- Consejos finales
Los cementerios japoneses no son los lugares oscuros y tabuizados que pueden ser en Occidente. Son espacios de memoria activa, bien cuidados, integrados en el tejido urbano y frecuentados no solo en los días de honra a los difuntos, sino durante todo el año. El cementerio de Aoyama, en pleno corazón de Tokio, es el ejemplo más fascinante de esta cultura funeraria: el primer cementerio público del país, abierto en 1874, y uno de los lugares donde la historia moderna de Japón se vuelve física y directa.
Y en un rincón de esa vasta necrópolis hay una tumba pequeña, rodeada de juguetes de perro y huesos de plástico, que atrae a visitantes de todo el mundo: la tumba de Hachiko.
Resumen rápido
- El cementerio de Aoyama abre en septiembre de 1874 como primer cementerio público de Japón.
- Ocupa 263.564 m² y alberga los restos de aproximadamente 130.000 personas.
- La tumba de Hachiko está aquí, junto a la de su dueño, el profesor Ueno Hidesaburo.
- Personajes históricos enterrados: Okubo Toshimichi, Kato Tomosaburo y otros líderes Meiji.
- Tiene una sección para extranjeros con los restos de europeos que ayudaron a modernizar Japón.
- Es espectacular en primavera (cerezos) y en otoño (ginkgos en la cercana avenida Icho Namiki).
- Acceso gratuito, abierto las 24 horas; la oficina atiende de 08:30 a 17:00.
El primer cementerio público de Japón
Antes de 1874, los enterramientos en Tokio —todavía Edo en la memoria reciente— se realizaban en los terrenos de los templos budistas, según la tradición que había regido durante siglos. La conexión entre el budismo y la muerte era tan íntima que cementerio y templo resultaban inseparables.
La modernización Meiji cambió eso. El nuevo gobierno, con su programa simultáneo de japonización y occidentalización, decidió crear el primer cementerio público no vinculado a ninguna institución religiosa concreta. El objetivo era doble: modernizar la gestión de los enterramientos según el modelo occidental y dar cabida a ciudadanos de distintas confesiones en un mismo espacio.
El resultado fue el cementerio de Aoyama, inaugurado en septiembre de 1874 en los terrenos de una antigua granja de caballos del shogunato. El nombre hace referencia al clan Aoyama, que había poseído tierras en la zona.
Desde entonces, el recinto ha crecido hasta albergar los restos de unas 130.000 personas. Entre ellas, algunos de los personajes más influyentes de la historia moderna japonesa.
Hachiko: la tumba del perro más fiel de Japón
La historia de Hachiko es una de las más conocidas de Japón. Reproducida en libros, películas y estampas decorativas, ha terminado por convertirse en un icono cultural global.
Hachiko era un akita inu —la raza de perro japonesa más característica— nacido en 1923 y adoptado por el profesor Ueno Hidesaburo, de la Universidad Imperial de Tokio. Cada mañana acompañaba a su amo hasta la estación de Shibuya, y cada tarde volvía a la estación a esperar su regreso.
En mayo de 1925, el profesor Ueno murió de un ataque al corazón mientras daba clase en la universidad. Nunca regresó a la estación de Shibuya.
Durante nueve años, hasta su propia muerte en 1935, Hachiko siguió acudiendo cada tarde a la estación de Shibuya, esperando a un amo que no iba a llegar. Los empleados de la estación y los comerciantes del barrio empezaron a reconocerlo y a cuidarlo. Su historia se difundió en la prensa y Hachiko se convirtió en símbolo de la lealtad y la fidelidad.
Hoy la estatua de Hachiko frente a la estación de Shibuya es uno de los puntos de encuentro más conocidos de Tokio. Pero la tumba real del perro está en el cementerio de Aoyama, junto a la de su amo, el profesor Ueno.
Cómo encontrar la tumba de Hachiko
La tumba no tiene una señalización muy prominente, pero el mapa disponible en la entrada y en la web oficial del cementerio la identifica con claridad. Se distingue con facilidad porque siempre tiene ofrendas: juguetes de perro, huesos de plástico, galletas para perros y flores. Visitantes de todo el mundo dejan algo en recuerdo del perro más fiel de la historia.
Personajes históricos del período Meiji
El cementerio de Aoyama es un repositorio extraordinario de la historia moderna japonesa. Varias de las figuras más importantes de la Restauración Meiji y de las primeras décadas del Japón moderno están enterradas aquí.
- Okubo Toshimichi: uno de los tres grandes héroes de la Restauración Meiji, junto a Saigo Takamori y Kido Koin. Fue probablemente el más práctico y decisivo de los tres: como ministro de Economía y de Interior, diseñó las reformas que transformaron Japón en un Estado moderno. Lo asesinaron en 1878 opositores a sus políticas de modernización.
- Kato Tomosaburo: almirante y político que sirvió como primer ministro de Japón entre 1922 y 1923. Su gobierno fue uno de los más moderados del período de entreguerras.
- Soejima Taneomi: diplomático del período Meiji. Participó activamente en la Guerra Boshin —el conflicto que terminó con el shogunato Tokugawa y restauró el poder imperial— y más tarde representó a Japón en negociaciones diplomáticas internacionales.
- Yoshikawa Akimasa: burócrata que ocupó varias carteras ministeriales durante el período Meiji, entre ellas las de Justicia e Interior, y que también fue chambelán imperial.
La sección de extranjeros
Una de las zonas más singulares del cementerio es la llamada gaijin botchi, o sección de extranjeros, donde están enterrados numerosos occidentales que desempeñaron un papel importante en la modernización de Japón durante el período Meiji.
- Merriman Colbert Harris: misionero metodista estadounidense que vivió veinte años en Hakodate y contribuyó a la introducción del protestantismo en Japón.
- Julius Karl Scriba: médico alemán, pionero en la introducción de la medicina moderna occidental en Japón, que formó a generaciones de médicos japoneses en las técnicas quirúrgicas europeas.
- Guido Verbeck: consejero político neerlandés del gobierno Meiji que influyó de forma significativa en la redacción de la constitución y en la organización del nuevo Estado japonés.
Esta sección refleja algo que los japoneses del período Meiji entendieron perfectamente: modernizarse exigía aprender de quienes ya eran modernos, y eso implicaba traer expertos extranjeros y tratarlos con el respeto que merecían.
El cementerio en primavera y en otoño
El cementerio de Aoyama tiene una vida estacional especialmente intensa. En primavera, cuando los cerezos florecen, el recinto se transforma en uno de los espacios de hanami más serenos y auténticos de Tokio: sin los puestos de comida ni la multitud de los grandes parques, ofrece una experiencia de cerezos en un contexto de reflexión y memoria.
En otoño, aunque los ginkgos del propio cementerio son notables, la cercana avenida Icho Namiki, en Meiji Jingu Gaien, ofrece uno de los espectáculos de hoja amarilla más impresionantes de Tokio. Combinar la visita al cementerio con el paseo posterior por el túnel de ginkgos es una forma excelente de ocupar una tarde de noviembre.
Cómo llegar
- Estación Gaienmae (línea Ginza): la más próxima, a diez minutos andando hacia el norte.
- Estación Nogizaka (línea Chiyoda): a quince minutos andando; resulta cómoda si se combina con la visita al Museo de Arte Mori de Roppongi.
Horarios: el cementerio está abierto las 24 horas. La oficina administrativa atiende de 08:30 a 17:00 y facilita mapas y orientación.
Entrada: gratuita.
El barrio de Aoyama
El cementerio da nombre al barrio que lo rodea. Aoyama es uno de los barrios más elegantes y con mayor densidad de diseño contemporáneo de Tokio. Lo rodean la avenida Omotesando, con sus tiendas de lujo en edificios firmados por los mejores arquitectos del mundo; la cercana Harajuku, con su cultura juvenil; el Museo Nezu, con su colección de arte asiático; y Roppongi Hills, con sus galerías de arte internacionales.
La convivencia entre el lujo contemporáneo y el cementerio histórico es completamente típica de Tokio: la ciudad no separa sus capas temporales, las superpone.
Lugares cercanos
- Avenida Omotesando: la calle de diseño y arquitectura contemporánea más importante de Tokio, a diez minutos andando.
- Santuario Meiji: el gran santuario sintoísta dedicado al Emperador Meiji, a veinte minutos andando o cinco en metro.
- Museo Nezu: excelente colección de arte asiático con jardín tradicional.
- Harajuku: el barrio de la cultura juvenil más fotografiado de Japón.
Preguntas frecuentes
¿Es irrespetuoso visitar el cementerio como turista? No. En Japón, visitar los cementerios históricos para conocer la historia del país es una práctica completamente aceptada y habitual. El cementerio de Aoyama es un lugar de memoria pública, no privada.
¿Está señalizada la tumba de Hachiko en inglés? La señalización es principalmente en japonés. Antes de visitar, descarga el mapa del cementerio de la web oficial o busca la ubicación exacta de la tumba en aplicaciones de mapas.
¿Hay ceremonias o eventos especiales? Durante la semana del Obon (mediados de agosto), el cementerio registra mayor actividad, con familias que visitan las tumbas de sus difuntos.
Consejos finales
El cementerio de Aoyama es uno de esos lugares de Tokio que ofrecen algo que los templos masificados o los barrios comerciales no pueden dar: un contacto directo con la historia silenciosa de la ciudad y con sus personajes reales. La tumba de Hachiko es el atractivo más conocido, pero la visita completa revela mucho más. Reserva una hora tranquila, lleva el mapa y deja que el lugar hable por sí mismo.