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Templo Hase-dera de Kamakura: estatuas, hortensias y el mar

Kamakura fue la capital de facto de Japón durante el período Kamakura (1185-1333), cuando el shogunato de los Minamoto estableció aquí su sede de gobierno. Hoy es una ciudad costera a una hora de Tokio que atrae visitantes por sus templos, sus santuarios y el Gran Buda de bronce.

Entre todos sus templos, el Hase-dera ocupa un lugar especial. No solo por la magnitud de su estatua de Kannon o por la belleza de sus jardines, sino por las decenas de miles de pequeñas figuras jizo que cubren su ladera y que otorgan al lugar una atmósfera única en todo Japón.

Resumen rápido

  • El templo Hase-dera es el cuarto de la peregrinación Bando Sanjusankasho, dedicada a Benzaiten.
  • La mejor época para visitar es junio-julio, cuando florecen más de 2.500 hortensias.
  • Las estatuas jizo del “cementerio de los no nacidos” son una de las imágenes más emotivas de Kamakura.
  • La estatua de Kannon, de 9,18 metros, es la mayor figura de madera de este tipo en Japón.
  • Desde la terraza del templo hay vistas directas sobre la bahía de Sagami.

Historia y contexto: el cuarto templo de la peregrinación Bando

El Hase-dera forma parte de la peregrinación Bando Sanjusankasho, un circuito de 33 templos dedicados a Kanzeon Bosatsu (la deidad de la misericordia, conocida en sánscrito como Avalokitesvara) repartidos por la región de Kanto. Este tipo de peregrinaciones es una de las formas de práctica religiosa más arraigadas de Japón; hoy se recorren en tren y autobús, pero en el pasado exigían semanas de camino a pie.

El templo fue fundado, según la tradición, en el año 736. La leyenda cuenta que en las montañas de Nara se encontró un tronco de alcanfor de tamaño extraordinario, del que se tallaron dos estatuas de Kannon: una quedó en Nara, en el templo de Hase, y la otra se arrojó al mar con una plegaria para que llegara donde debía ser venerada. El tronco apareció en la costa de Kamakura, donde se instaló en el templo que lleva su nombre.

La estatua de Kannon: madera de mil años

La estatua central del Hase-dera representa a Juichimen Kanzeon Bosatsu, la Kannon de las once caras. Mide 9,18 metros de altura (pedestal incluido), está recubierta de pan de oro y luce once rostros pequeños sobre el principal, cada uno expresando una emoción distinta de la compasión. Es la mayor estatua de madera de este tipo en Japón, una afirmación que el templo lleva haciendo durante siglos.

La sala que la alberga tiene una iluminación tenue que realza el efecto dramático de sus proporciones. Está prohibido fotografiar el interior.

Las figuras jizo: el jardín de los no nacidos

La imagen más perturbadora y conmovedora del Hase-dera son las miles de pequeñas figuras de piedra que cubren una de las laderas del recinto. Son estatuas de Jizo Bosatsu, el bodhisatva protector de los niños, y las colocan aquí las familias que han perdido un bebé, ya sea por aborto, aborto espontáneo o muerte neonatal.

Desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy se calcula que el templo ha acogido más de 50.000 de estas figuras. Las familias las visten con gorros de tela de colores y les dejan juguetes pequeños, caramelos o flores. La estampa de cientos de figuritas con sus ropitas de colores en la penumbra del bosque es una de las más singulares de todo Japón, difícil de olvidar.

El jardín de hortensias: Kamakura en junio

El templo tiene una de las colecciones de hortensias más apreciadas de la región de Kanto. El sendero que sube por la ladera entre los arbustos, conocido como el camino de las hortensias, reúne unas 2.500 plantas de más de 40 variedades distintas. Florecen entre mediados de junio y principios de julio, que es también la temporada de lluvias (tsuyu) en Japón.

La lluvia y la humedad de junio son perfectas para las hortensias: los pétalos absorben el agua y las flores adquieren una viveza de color imposible de conseguir en condiciones secas. Los azules, malvas y blancos se intensifican bajo la llovizna, y la niebla que sube desde la bahía añade una capa de misterio al conjunto.

En esta época la afluencia de visitantes es máxima y puede ser necesario esperar para entrar al sendero. La espera merece la pena.

La terraza y las vistas a la bahía de Sagami

Desde la terraza principal del templo, a media ladera, se obtiene una vista despejada sobre la bahía de Sagami y la costa de Shonan. En días claros se distinguen los barcos que navegan hacia el puerto de Yokohama y, en invierno, el perfil del Monte Fuji al fondo. Es uno de los pocos puntos elevados de Kamakura desde donde la vista al mar es completamente abierta.

Otros espacios del templo

El recinto del Hase-dera es más extenso de lo que parece desde la entrada. Además del salón principal y el jardín de jizo, merece la pena explorar:

  • La cueva Benten-kutsu: una cueva excavada en la roca calcárea donde se venera a Benzaiten, la diosa de las artes y la sabiduría. Las paredes están talladas con figuras de las divinidades que la acompañan.
  • La sala Amida-do: alberga una estatua del Buda Amida de más de 2,8 metros, caracterizada por su postura de meditación con las manos en un gesto específico (el mudra de bienvenida).
  • El jardín junto al estanque: con carpas de colores, bambú y pinos japoneses dispuestos según los principios del jardín clásico.

Información práctica

Horario: 8:00-17:00 h (hasta las 16:30 de octubre a febrero). Entrada: 2,50 USD adultos; 1,25 USD niños (6-12 años). Cueva Benten: 0,62 USD adicionales.

Cómo llegar:

  • Desde Tokio: JR Yokosuka Line desde Tokio o Yokohama hasta Kamakura (1h desde Tokio, incluida en el JR Pass) y, después, Enoden Line hasta la estación de Hase (2 estaciones, unos 5 minutos).
  • La estación de Hase está a 5 minutos a pie del templo.

Consejos finales

  • Para las hortensias, visita en la segunda quincena de junio; habrá gente, pero el espectáculo justifica la afluencia.
  • El trayecto en el Enoden, el pequeño tren eléctrico que recorre la costa de Kamakura entre casas y playas, es una experiencia en sí misma; no tomes taxi ni autobús si tienes esta alternativa.
  • El templo abre a las 8:00; llegar en la primera media hora permite recorrer el recinto casi en soledad.
  • Combina la visita con el Gran Buda (Kotoku-in, a 10 minutos a pie) para completar una mañana en el barrio de Hase.
Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura