Kotohira

Kotohira es un pueblo pequeño y tranquilo de Shikoku cuya razón de ser es uno de los santuarios más queridos de Japón: el Konpira-san, protector de los marineros y los viajeros. Durante siglos, peregrinar aquí ha sido un sueño para muchos japoneses.

La gracia (y el reto) está en cómo se llega: el santuario está en lo alto de una montaña y se sube por una larguísima escalinata de piedra. No es difícil, pero hay que tener piernas y ganas. La recompensa son las vistas y un lugar lleno de historia.

La gran escalinata

Son 785 escalones hasta el santuario principal, y 1.368 si te animas al santuario interior (okusha). Se sube tranquilo, entre tiendas tradicionales al principio y un bosque de cedros después, con varias paradas y miradores. Cuenta con 1–2 horas ida y vuelta.

No hace falta llegar arriba del todo: la mayoría se queda en el santuario principal (785 peldaños), que ya tiene las mejores vistas. Lleva calzado cómodo, agua y, en verano, ve temprano para evitar el calor.

El pueblo y su teatro kabuki

Al pie de la escalinata, la calle de acceso está llena de tiendas, casas de udon y obradores de dulces. Y muy cerca está el Kanamaruza, el teatro de kabuki más antiguo de Japón que sigue en pie (1835), que se puede visitar por dentro.

¿Cuánto cuesta? (precios orientativos)

Subir al santuario es gratis (es una peregrinación). Visitar el teatro Kanamaruza, 3,12 USD. Y poco más: un bol de udon Sanuki y algún dulce en la calle de acceso. Kotohira es un destino baratísimo.

¿Cuándo ir?

Primavera (cerezos) y otoño (hojas rojas) son lo más bonito y cómodo para la subida. Evita las horas de más calor del verano. Es una visita de medio día, ideal de excursión desde Takamatsu.

¿Cómo es Kotohira?

💴 Asequible
4/5
🍵 Tranquilidad
5/5
⛩️ Cultura
5/5
🌿 Naturaleza
4/5
🍣 Gastronomía
3/5

Ubicación