Nagasaki

Nagasaki es una de las ciudades con más historia y personalidad de Japón. Durante los más de doscientos años en que el shogunato Tokugawa mantuvo el país cerrado al exterior (1635–1854), este fue su único puerto autorizado para comerciar con extranjeros: comerciantes chinos y holandeses operaban en enclaves separados mientras el resto del país permanecía aislado. Ese mestizaje se nota en su comida, sus iglesias y sus calles.

También es, junto a Hiroshima, una de las dos ciudades que sufrieron la bomba atómica, en 1945. Su Parque de la Paz es un lugar sereno y conmovedor que no deberías saltarte. Pese a todo, Nagasaki es hoy una ciudad luminosa, volcada al mar y muy agradable de recorrer.

Reserva un mínimo de 2 días; con 3 podrás explorar con calma incluyendo el Memorial de la Paz y el monte Inasa. La ciudad tiene mucha pendiente, así que el calzado cómodo es imprescindible.

El Parque de la Paz y la memoria

En el norte de la ciudad, el Parque de la Paz, el monumento del hipocentro y el Museo de la Bomba Atómica cuentan lo que pasó el 9 de agosto de 1945 con respeto y sin sensacionalismo. Aquella mañana, a las 11:02, una bomba de plutonio estalló sobre el barrio de Urakami, 3 km al norte del objetivo original. Una visita dura, pero necesaria para entender la ciudad.

La estatua de la Paz (Heiwa Kinen Zo), diez toneladas de bronce, domina el parque: el brazo derecho apunta al cielo (la amenaza nuclear) y el izquierdo se extiende en horizontal (la paz). Cada 9 de agosto la ciudad celebra aquí su ceremonia de conmemoración.

El Japón que miró a Occidente

El jardín Glover, en una colina con vistas al puerto, conserva las casas de los comerciantes extranjeros del siglo XIX. Cerca está Dejima, la isla artificial donde se confinaba a los holandeses, hoy reconstruida. Y la iglesia de Oura es la más antigua de Japón. Un paseo por la Nagasaki internacional.

El cristianismo dejó una huella profunda y dramática. La Catedral de Urakami, a pocos metros del hipocentro, era la iglesia católica más grande de Asia oriental cuando la bomba la destruyó. Y en la colina de Nishizaka, veinte misioneros japoneses y seis frailes franciscanos fueron crucificados en 1597: hoy un monumento recuerda a los 26 Mártires de Japón.

Qué comer en Nagasaki

La mezcla de culturas dejó platos únicos: el champon (un contundente caldo de fideos con marisco y verduras, de origen chino), el sara udon (fideos crujientes con salsa) y la castella, un bizcocho esponjoso que trajeron los portugueses y que se ha vuelto el dulce típico. Todo rico y barato.

Muchos de estos sabores tienen casas históricas detrás: el restaurante Shikairô, en Chinatown, sirve champon desde 1899, y la pastelería Fukusaya, fundada en 1624, vende su castella en distintos tamaños. En los puestos de Chinatown se prueba el kakuni-man, un bollito al vapor relleno de cerdo braseado, por 1,25 USD1,87 USD la unidad. Y la ternera Nagasaki Wagyu ganó el premio a la mejor carne de Japón en 2012.

¿Cuánto cuesta? (precios orientativos)

El Parque de la Paz es gratis; el Museo de la Bomba Atómica, 1,25 USD. El jardín Glover, 8,12 USD. Dejima, 3,25 USD. El teleférico al monte Inasa (vistas nocturnas), 11,86 USD ida y vuelta. Los tranvías, 0,94 USD por viaje, y el bono de día sale por unos 3,75 USD. Nagasaki es de las ciudades más asequibles.

¿Cuándo ir?

Todo el año; clima suave de Kyushu. Primavera y otoño, ideales. En febrero, el Festival de los Faroles (año nuevo chino) llena la ciudad de más de 15.000 luces durante quince días; es de los más bonitos de Japón. En octubre, el santuario Suwa acoge el Kunchi, con carrozas gigantes y danzas de dragones.

¿Cómo es Nagasaki?

💴 Asequible
4/5
🍵 Tranquilidad
4/5
⛩️ Cultura
5/5
🌿 Naturaleza
4/5
🍣 Gastronomía
4/5

Ubicación