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Castillo de Maruoka (Kasumigajo): el castillo de la niebla
En este artículo
- Resumen rápido
- Historia: un sobrino leal y un terremoto trágico
- La arquitectura: la singularidad de las tejas de piedra
- La leyenda del castillo de la niebla
- El parque y sus elementos
- Estatua de Tomokage Kensei
- Sarcófago Ushigashima
- Santuario Maruoka Hachiman
- Pozo y santuario Kumoi Ryujin
- Monumento a Oshizu
- Museo Tegami
- El festival de cerezos
- Como llegar
- Atracciones cercanas
- Consejos finales
Entre los doce castillos originales que sobreviven en Japón —edificios auténticos del período feudal que no han sido reconstruidos—, el castillo de Maruoka es el más desconocido y, para muchos expertos en arquitectura japonesa, uno de los más fascinantes. Situado en la prefectura de Fukui, en la región de Hokuriku junto a la costa del mar de Japón, es el único castillo original de todo el Hokuriku y tiene algo de lo que ningún otro castillo del país puede presumir: un tejado construido con tejas de piedra.
Resumen rápido
- Uno de los doce castillos originales de Japón, el único en la región de Hokuriku.
- Construido probablemente hacia 1576 por Shibata Katsutoyo.
- Apodado “Kasumigajo” (castillo de la niebla) por la leyenda de su protección sobrenatural.
- Torre de tres pisos con tejado de tejas de piedra shakudani, único en Japón.
- Declarado Tesoro Nacional en 1934; destruido por un terremoto en 1948 y reconstruido con el 70% de los materiales originales.
- Festival de cerezos: unos 400 árboles en flor, reconocido entre los 100 mejores hanami de Japón.
- Horarios: de 08:30 a 17:30 (última entrada a las 16:30).
Historia: un sobrino leal y un terremoto trágico
El castillo de Maruoka se construyó en torno a 1576, aunque investigaciones recientes apuntan a posibles reconstrucciones en 1596 y 1626 que complican la cronología exacta. El responsable inicial fue Shibata Katsutoyo, sobrino del poderoso general Shibata Katsuie, que recibió el encargo de levantar una fortaleza para controlar la provincia de Echizen.
Los primeros años del castillo estuvieron marcados por los convulsos sucesos del período Sengoku: tras la muerte de Katsutoyo en 1583, el control pasó por diferentes clanes. En 1600, después de la batalla de Sekigahara, el dominio cayó bajo la influencia de Tokugawa Ieyasu, que lo cedería a su hijo. Desde 1613, el clan Honda gobernó el dominio durante varias generaciones, seguido por el clan Arima hasta el final del período Edo.
Lo que hace especialmente dramática la historia del castillo es lo que ocurrió en 1948. El terremoto de Fukui, uno de los más destructivos de la historia reciente de Japón, derribó por completo la torre del castillo. Parecía el fin definitivo de la estructura original.
Pero el compromiso ciudadano con la recuperación del castillo fue excepcional. Utilizando el 70% de los pilares originales y el 60% de las vigas originales recuperadas de los escombros, la torre se reconstruyó pieza a pieza, preservando al máximo la autenticidad de los materiales. El resultado, completado en los años siguientes, es técnicamente una reconstrucción, pero con un nivel de continuidad material mucho mayor que el de la mayoría de castillos japoneses reconstruidos en hormigón.
En 1934 había sido declarado Tesoro Nacional, un reconocimiento que se mantuvo y que hoy hace del castillo de Maruoka uno de los pocos de Japón con esa distinción.
La arquitectura: la singularidad de las tejas de piedra
Cada uno de los doce castillos originales de Japón tiene sus particularidades arquitectónicas. Himeji tiene sus muros blancos y su sistema defensivo laberíntico. Matsumoto, sus muros oscuros y sus fosos anchos. Maruoka tiene las tejas de piedra.
El material utilizado para el tejado del castillo de Maruoka es el llamado shakudani, una piedra caliza de grano fino y color grisáceo que se extrae en la región de Fukui. Esta piedra puede cortarse en lajas planas de grosor uniforme, lo que permite usarla como material de techo con la misma función que las tejas cerámicas convencionales.
El resultado visual es único en el patrimonio arquitectónico japonés. El tejado de Maruoka no tiene el brillo cerámico de otros castillos: es mate, gris, mineral. En días de lluvia o niebla, el efecto se intensifica hasta hacer que la torre parezca surgir orgánicamente de la roca. No es casualidad que el apodo del castillo sea Kasumigajo, el castillo de la niebla.
La torre tiene tres pisos y se levanta sobre una plataforma de piedra de 6,2 metros. Las escaleras interiores son extremadamente empinadas, como era habitual en la arquitectura feudal japonesa, y se asciende con ayuda de cuerdas instaladas para la seguridad de los visitantes. El castillo no tiene ascensor y no es accesible para personas con movilidad reducida.
Las ventanas de la torre incluyen elementos defensivos característicos: las ishiotoshi —aberturas para dejar caer piedras sobre los atacantes— y las sama —saeteras para arqueros y mosqueteros—. Cada apertura cumple una función precisa dentro del sistema defensivo del edificio.
La leyenda del castillo de la niebla
El apodo Kasumigajo tiene su origen en una leyenda que los habitantes de Maruoka han transmitido durante siglos. Según cuenta la historia, siempre que un ejército enemigo se acercaba al castillo, una densa niebla descendía sobre la colina y ocultaba la fortaleza a la vista de los atacantes. Esta protección sobrenatural se atribuía a los dioses del castillo, que velaban por sus defensores.
Hay un elemento físico que podría explicar el origen de la leyenda: la situación geográfica de Maruoka, en la llanura costera de Fukui entre el mar y las montañas, genera condiciones de niebla especialmente frecuentes en otoño e invierno. Los ejércitos que avanzaran desde la costa hacia el interior se encontrarían, en efecto, con que la colina del castillo desaparecía a menudo entre la neblina. Si a eso se suma la psicología de un ejército que ya teme la resistencia de una fortaleza bien defendida, la leyenda resulta perfectamente comprensible.
El parque y sus elementos
El recinto del castillo incluye varios elementos que enriquecen la visita más allá de la torre principal.
Estatua de Tomokage Kensei
Esta escultura conmemora al alcalde de la ciudad que lideró los esfuerzos de reconstrucción del castillo tras el terremoto de 1948. La ciudadanía de Maruoka lo reconoce como el hombre que salvó el castillo para las generaciones siguientes.
Sarcófago Ushigashima
Un ataúd de piedra del período Kofun —el período de las grandes tumbas, anterior al siglo VII— que durante mucho tiempo se reutilizó como puente, antes de ser reconocido como pieza arqueológica y protegido en el recinto del castillo. Lo fortuito de su reúso es uno de esos detalles de la historia japonesa que mezclan lo sagrado con lo pragmático de forma desconcertante.
Santuario Maruoka Hachiman
El pequeño santuario del castillo, dedicado a las deidades del emperador Ojin y la emperatriz Jingu, funcionó históricamente como protector espiritual de la fortaleza.
Pozo y santuario Kumoi Ryujin
Según la tradición local, un dragón gigante emerge del pozo del castillo para crear la niebla protectora. El santuario dedicado al dios dragón, reconstruido en 1965, tiene tallas de madera del dragón que ilustran la leyenda. El pozo en sí tiene más de diez metros de profundidad.
Monumento a Oshizu
Este elemento del parque encierra una de las historias más sobrecogedoras de cualquier castillo japonés. Oshizu era una mujer cuyo hijo fue prometido para un cargo samurái a cambio de que ella se convirtiera en “pilar humano” —hitobashira— durante la construcción. La tradición de los pilares humanos, real o legendaria según los historiadores, es uno de los elementos más oscuros de la arquitectura medieval japonesa. El monumento la recuerda con un poema que compara las lluvias primaverales con sus lágrimas de tristeza.
Museo Tegami
El museo, dedicado a las cartas breves de cuarenta caracteres, tiene su origen en una famosa misiva de Honda Shigetsugu a su esposa, escrita con una economía de palabras que ejemplifica la contención emocional de la cultura samurái. El museo se ha convertido en una referencia para los aficionados a la epigrafía japonesa.
El festival de cerezos
Maruoka es conocido en todo Japón por su festival de cerezos. Unos 400 árboles de la variedad Somei Yoshino florecen en el parque del castillo durante las tres primeras semanas de abril, y crean uno de los escenarios de hanami más fotografiados del Hokuriku.
El festival incluye 300 farolillos de papel que se iluminan al atardecer y convierten el recinto del castillo en un espacio de luz suave y difusa que cambia por completo el carácter del lugar. El castillo de Maruoka está reconocido como uno de los 100 mejores lugares de Japón para la contemplación de los cerezos.
Como llegar
La prefectura de Fukui no tenía shinkansen propio (aunque el de Hokuriku le llegó en 2024, conectando Kanazawa con la nueva estación de Tsuruga y Fukui), por lo que el acceso ha mejorado notablemente.
Desde Kioto y Osaka: con la extensión del Shinkansen de Hokuriku abierta en 2024, Fukui está ahora a menos de dos horas de Kioto en tren de alta velocidad.
Desde Fukui al castillo de Maruoka:
- Autobús número 36 o 39 desde Fukui: 50 minutos hasta el castillo.
- Autobús número 86 desde Awara Onsen (dirección templo Eiheiji): 28 minutos hasta la parada Maruokajo.
- Los autobuses no están incluidos en el JR Pass y la frecuencia es limitada, así que conviene consultar los horarios antes de salir.
Nota importante: la distancia andando desde la estación de Maruoka (si se llega en tren local) es de aproximadamente una hora. El autobús es la opción más práctica.
Atracciones cercanas
- Acantilados de Tojinbo: una formación de columnas de roca basáltica sobre el mar de Japón, a unos veinte minutos del castillo. Es una de las formaciones geológicas más espectaculares de la región, sin comparación directa en Japón.
- Awara Onsen: uno de los balnearios más importantes del Hokuriku, a media hora del castillo.
- Ciudad de Fukui: la capital prefectural tiene un interesante museo de dinosaurios (Fukui es la prefectura con mayor número de descubrimientos de fósiles de dinosaurio de Japón).
- Templo Eiheiji: sede del budismo zen Soto en Japón, uno de los templos más activos y visitados del país.
- Kanazawa: la ciudad más importante del Hokuriku, con su famoso jardín Kenroku-en, está a unos cuarenta minutos en tren.
Consejos finales
El castillo de Maruoka es un destino especial dentro del circuito de castillos originales de Japón. Su accesibilidad es menor que la de Himeji o Matsumoto, pero esa misma dificultad de acceso garantiza que las visitas sean tranquilas y que el lugar conserve un carácter auténtico y poco turistificado.
Si tu itinerario incluye el Hokuriku —y, con la extensión del Shinkansen, hay argumentos sólidos para incluirlo—, el castillo de Maruoka merece medio día. La combinación de las tejas de piedra, las leyendas del dragón y la niebla, y el silencio del parque fuera de la temporada de cerezos lo convierte en uno de los castillos más evocadores de Japón.