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Sansha Taisai de Hachinohe: carrozas que se elevan
En este artículo
- Resumen rápido
- Historia: de una mala cosecha al reconocimiento de la UNESCO
- Las carrozas: cómo funcionan
- El programa día a día
- Las artes escénicas del cortejo
- La procesión samurái
- Polo a caballo del 2 de agosto
- Mejores puntos para ver el desfile
- Cómo llegar
- Hachinohe más allá del festival
- Consejos finales
Entre los festivales de agosto de Tohoku, el Sansha Taisai de Hachinohe es el que guarda el truco más sorprendente. Sus 27 carrozas parecen normales cuando empiezan a desfilar. Pero al llegar a los tramos principales del recorrido, comienzan a expandirse: las partes superiores se elevan mediante mecanismos internos, las estructuras laterales se despliegan, los muñecos articulados se ponen en movimiento y, de repente, tienes delante una arquitectura de madera de diez metros de altura y ocho de anchura que hace diez minutos habría cabido por cualquier calle.
Todo construido a mano, sin clavos, con madera y cuerdas. Y reconstruido entero cada año.
Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO en 2016, el Sansha Taisai es uno de los festivales más sofisticados de Japón a nivel técnico y, a la vez, uno de los menos conocidos fuera de la prefectura de Aomori.
Resumen rápido
- Fechas: del 31 de julio al 4 de agosto
- Desfiles principales: 1, 2 y 3 de agosto
- Horario: 15:00-19:00 (días 1 y 3); 18:00-22:00 (día 2, con iluminación)
- Lugar: Hachinohe, prefectura de Aomori, Tohoku
- Shinkansen: Tohoku Shinkansen hasta Hachinohe y luego tren local a Hon-Hachinohe (5 min)
Historia: de una mala cosecha al reconocimiento de la UNESCO
El festival nació en 1721 como acto de gratitud de los habitantes de Hachinohe hacia los dioses del santuario Ogami. Tras varios años de malas cosechas y penurias, las lluvias volvieron y los campos recuperaron su producción. La procesión de acción de gracias se convirtió entonces en una tradición anual.
Con el tiempo se fueron sumando otros santuarios: primero el Shinmei y, en 1889, el Shinra. De ahí viene el nombre Sansha Taisai, “gran festival de tres santuarios”. Cada uno de los tres participa con su propia procesión y sus propias carrozas.
Lo que empezó como una procesión de mikoshi (palanquines portátiles con deidades) fue ganando complejidad hasta convertirse en el espectáculo mecánico que es hoy.
Las carrozas: cómo funcionan
Las carrozas del Sansha Taisai son auténticas obras de ingeniería tradicional. Se construyen cada año con madera, cuerdas y telas pintadas a mano, sin usar clavos ni pegamentos industriales. La estructura es modular: las piezas se montan antes del festival y se desmontan al terminar.
El mecanismo de expansión es lo que las distingue de las de cualquier otro festival japonés. Cada carroza tiene partes que se despliegan a mano durante el desfile: las torres se elevan, los balcones se abren, los toldos se extienden. Completamente desplegadas, las más grandes alcanzan diez metros de alto y ocho de ancho.
Existen cuatro diseños principales según la estética de la carroza:
- Roca: estructuras que evocan acantilados y formaciones geológicas, con cuevas y oquedades habitadas por figuras mitológicas.
- Ola: telas y papeles pintados que representan el mar, decorados con barcos y criaturas marinas.
- Edificio: reproducciones de arquitecturas históricas, como templos, castillos o pabellones imperiales.
- Balaustrada: estructuras con barandillas y pasarelas decorativas en estilo clásico japonés.
Dentro de cada carroza, unos muñecos articulados representan escenas de kabuki, leyendas históricas o mitos sintoístas. Algunos cuentan con mecanismos que les permiten moverse: los brazos se elevan, los ojos se abren, los personajes giran. La complejidad de estos muñecos refleja la dedicación que cada barrio pone en su carroza.
El programa día a día
- 31 de julio: ceremonia de apertura en el santuario Ogami. Todavía sin desfile, pero con la atmósfera ya festiva.
- 1 de agosto (15:00-19:00): primer desfile por las calles principales. Las carrozas marchan en fila india a un ritmo lento que permite apreciar los detalles. Es el día ideal para observar las estructuras en movimiento.
- 2 de agosto (18:00-22:00): el desfile nocturno. Las carrozas se iluminan desde dentro y convierten los papeles pintados en vidrieras translúcidas. Es el momento más fotogénico del festival; reúne a menos espectadores que el de tarde porque hay que trasnochar, pero la calidad visual es superior.
- 3 de agosto (15:00-19:00): repite el horario del primer día. Si te perdiste algo el día 1, es tu segunda oportunidad.
- 4 de agosto: ceremonias de clausura en los tres santuarios.
Las artes escénicas del cortejo
Además de las carrozas, el desfile incluye actuaciones de artes tradicionales que preceden o siguen a cada grupo de carrozas:
- Toramai (danza del tigre): una actuación acrobática con trajes de tigre. Los bailarines ejecutan saltos y equilibrios que exigen años de entrenamiento.
- Shishimai (danza del león): movimientos sincronizados de bailarines con cabezas de león articuladas, más formal y ritualista que el toramai.
- Kagura del dragón (Horyo Kagura): una cabeza de dragón negro con mandíbulas articuladas que se abren y cierran al ritmo de los tambores. El golpeteo de esas mandíbulas es uno de los sonidos característicos del festival.
- Koma Odori (danza del caballo): bailarines con caballos de madera que ejecutan movimientos ecuestres rituales.
- Tekomai: mujeres con bastón de hierro y trajes formales que danzan en procesión. Es uno de los elementos más elegantes del cortejo.
La procesión samurái
Entre las carrozas y las danzas desfilan jinetes con armaduras del clan Nanbu, el clan feudal que dominó Hachinohe durante el periodo Edo. Sus trajes incluyen armaduras de laca negra, yumi (arcos) y banderas de clan con el blasón familiar.
Los soldados de infantería (ashigaru) van a pie con alabardas y banderas distintas. Es una representación del poderío militar del clan que gobernó la región, reconvertida en elemento festivo.
Polo a caballo del 2 de agosto
El 2 de agosto, de 14:00 a 16:00, el recinto del santuario Shinra acoge una competición de Kiba-dakyu, el polo ecuestre japonés. Hachinohe tiene una larga tradición de cría de caballos que se remonta al periodo Edo, y el Kiba-dakyu es la pervivencia de esa herencia. Los jinetes en armadura intentan golpear bolas de madera desde sus monturas al galope. Es un espectáculo que complementa a la perfección los desfiles.
Mejores puntos para ver el desfile
El recorrido pasa por varias calles del centro de Hachinohe. Los tramos en los que las carrozas se despliegan por completo son los que merece la pena esperar:
- Ruta Nacional 340: la arteria principal del recorrido. Amplia y con buena visibilidad.
- Hatsukamachi y Mikkamachi: calles históricas del centro donde las carrozas ralentizan para desplegar las estructuras. Aquí es donde mejor se aprecian los mecanismos de expansión.
- Plaza del Ayuntamiento (Matsuri Hiroba): zona de concentración con puestos de comida, un escenario secundario con actuaciones tradicionales y el ambiente de feria que rodea a cualquier matsuri japonés.
Para el desfile nocturno del día 2, llegar con dos horas de antelación es suficiente. Para los desfiles de tarde de los días 1 y 3, basta con 90 minutos.
Cómo llegar
- Desde Tokio: Tohoku Shinkansen hasta la estación de Hachinohe (unas dos horas y 40 minutos en el tren más rápido). Desde allí, un tren local de JR llega a Hon-Hachinohe en 5 minutos (1,12 USD).
- Desde Aomori o Morioka: ambas ciudades quedan a 30-40 minutos en tren. Hachinohe combina perfectamente con el Nebuta de Aomori dentro de la misma semana.
- JR Pass: cubre tanto el shinkansen como el tren local hasta Hon-Hachinohe.
Hachinohe más allá del festival
La ciudad tiene un carácter propio que va mucho más allá del Sansha Taisai. El mercado dominical (Asaichi) es uno de los mercados de calle más antiguos de Tohoku, con puestos de marisco fresco de la costa del Pacífico. La cocina local destaca por el senbei jiru, una sopa con galletas de arroz que es la especialidad regional por excelencia.
La costa de Hachinohe, a 20 minutos del centro en autobús, ofrece acantilados y playas de carácter muy distinto al de las costas del mar de Japón.
Consejos finales
El Sansha Taisai es el festival de Tohoku más infravalorado por los viajeros extranjeros. Su complejidad técnica y su autenticidad lo sitúan a la altura de cualquiera de los grandes festivales de la región, con la ventaja de que la asistencia es mucho más manejable.
Si solo puedes ver un día, el desfile nocturno del 2 de agosto es la mejor opción: las carrozas iluminadas en la oscuridad son un espectáculo distinto a cualquier otro en Japón.