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El castillo Tsurugajo de Aizu-Wakamatsu con los cerezos en flor en la prefectura de Fukushima

Guia de Fukushima: la prefectura más alla del accidente

Fukushima tiene un problema de nombre. Desde 2011, esa palabra dispara en la mente de mucha gente una sola imagen: la central nuclear, el tsunami, la evacuación. Lo que esa imagen borra es que la prefectura de Fukushima es la tercera más grande de Japón, atesora multitud de destinos históricos, gastronómicos y naturales de primer nivel, y que los niveles de radiación han vuelto a ser normales en el 97 % del territorio.

La zona de exclusión alrededor de la antigua central ocupa menos del 3 % de la prefectura. El resto está abierto, accesible y, en su mayor parte, perfectamente seguro según todos los organismos de salud pública internacionales.

Este artículo no ignora el desastre. Pero tampoco lo convierte en el único protagonista de una prefectura con mil años de historia por contar.

Resumen rápido

  • Acceso: Tohoku Shinkansen hasta Koriyama o la estación de Fukushima (90 minutos desde Tokio)
  • Destinos principales: Aizu-Wakamatsu, Ouchi-juku, Kitakata, Bandai e Iwaki
  • Especialidades culinarias: ramen de Kitakata, gyoza de Koriyama y sake de la región
  • Mejor época: primavera (cerezos), otoño (colores) e invierno (onsen con nieve)
  • JR Pass: cubre el shinkansen hasta Koriyama y Fukushima

La cuestión de la seguridad

Antes de hablar de templos y fideos, la pregunta directa: ¿es seguro visitar Fukushima?

La respuesta de los organismos internacionales (OMS, OIEA, gobierno japonés) es que sí para el 97 % del territorio. Los niveles de radiación en las ciudades que se visitan (Aizu-Wakamatsu, Kitakata, Koriyama, Iwaki) son equivalentes a los de cualquier otra ciudad japonesa y a los de muchas ciudades europeas.

La zona de exclusión que rodea la antigua central nuclear de Fukushima Daiichi sigue existiendo, pero cubre un área reducida en la costa noreste de la prefectura. No está en el recorrido de ninguno de los destinos que se mencionan en esta guía.

Para quien quiera información científica actualizada, la instalación educativa Commutan Fukushima ofrece talleres sobre radiación, medición de dosis y recuperación ambiental, especialmente recomendables para familias.

Aizu-Wakamatsu: la ciudad samurái

Aizu-Wakamatsu es el corazón histórico de Fukushima y uno de los mejores destinos para quien quiere ver el Japón feudal más allá de los circuitos de Tokio y Kioto.

Castillo Tsurugajo: el castillo blanco de Aizu, con su tejado de tejas rojas, es el único castillo con tejas de ese color en Japón. La construcción original data del siglo XIV; el que se ve hoy es una reconstrucción de los años 60. Pero los jardines, el foso y las murallas perimetrales son originales o están reconstruidos sobre las bases originales. Precio de entrada: 2,56 USD. En temporada de cerezos (finales de abril), el recinto es espectacular.

Escuela Nisshinkan: durante el período Edo, el Nisshinkan fue la academia donde se educaban los hijos de los samuráis del clan Aizu. En su mejor momento tenía más de mil alumnos y enseñaba desde artes marciales hasta confucianismo, astronomía y lengua. El edificio reconstruido permite visitar las aulas, el salón de artes marciales y el estanque tradicional. Su historia tiene un tono trágico: muchos de aquellos alumnos murieron muy jóvenes en la batalla de Aizu de 1868.

Pagoda Sazaedo: un edificio budista hexagonal de tres pisos, de 1796, con una escalera helicoidal de doble vía (subida y bajada en espiral separadas, de modo que los recorridos no se cruzan). Es una curiosidad arquitectónica única en Japón y Monumento Nacional. La visita dura unos veinte minutos.

Garganta de To-no-Hetsuri: a 30 minutos de Aizu en autobús, esta formación de acantilados de roca volcánica sobre el río Aga tiene una escala impresionante. El recorrido a pie dura una hora ida y vuelta. Entrada: 1,31 USD.

Ouchi-juku: la calle de paja del período Edo

Ouchi-juku es una de las estaciones de posada (juku) que sobreviven del antiguo camino que conectaba Aizu-Wakamatsu con Nikko durante el período Edo. La calle principal está flanqueada por casas de tejado de paja (kayabuki) que hoy funcionan como restaurantes, tiendas y minshuku (pensiones tradicionales).

Lo que distingue a Ouchi-juku de otros pueblos restaurados de Japón es que no es un museo: los tejados se mantienen con la técnica tradicional (se renueva la paja cada 20-30 años en trabajos comunitarios), los establecimientos son negocios reales y los habitantes son residentes permanentes.

La especialidad local es el soba tsurukko: fideos de alforfón servidos sin plato, directamente sobre un trozo de negi (cebolleta japonesa) que hace de cuenco y de cubierto a la vez. La combinación del soba con el jugo de la cebolleta fresca es sorprendente.

Cómo llegar: desde Aizu-Wakamatsu, autobús directo en 40 minutos. El servicio es frecuente en temporada turística (primavera y otoño), pero reducido en invierno.

Kitakata: la capital del ramen y de los kura

Kitakata ostenta dos títulos bien documentados: es una de las tres capitales del ramen de Japón (junto con Sapporo y Fukuoka) y tiene más kura (almacenes tradicionales de paredes gruesas) por habitante que ninguna otra ciudad japonesa, con más de 4.000.

El ramen de Kitakata: el estilo Kitakami se distingue por un caldo de soja muy ligero y translúcido (shoyu), fideos ondulados y gruesos, y toppings sencillos: chashu de cerdo, menma (brotes de bambú), negi y nori. Es uno de los ramen más suaves de Japón, de un equilibrio perfecto. El restaurante Bannai Shokudo, abierto desde los años 30, es la referencia histórica.

Los kura: estos almacenes tradicionales de paredes de ladrillo blanco y ventanas enrejadas se construyeron durante los siglos XIX y XX para proteger mercancías y documentos del fuego. En Kitakata, muchos se han reconvertido en bodegas de sake, restaurantes, cafés y galerías. Esa densidad de kura da a la ciudad un aspecto visual único.

La región de Bandai

La meseta de Bandai, en el centro-norte de la prefectura, es una zona de montañas volcánicas, lagos alpinos y estaciones de esquí. El volcán Bandai entró en erupción en 1888 y formó una serie de lagos de colores que hoy son el principal atractivo de la zona en verano y otoño.

La carretera panorámica Bandai Azuma Skyline (abierta de mayo a noviembre) recorre la cresta de los volcanes Azuma a casi 1.700 metros de altitud, con vistas a los lagos y, en días claros, al Fuji y a los Alpes japoneses al sur.

Acceso: coche de alquiler desde Fukushima o Koriyama. El transporte público en la región de Bandai es limitado.

Iwaki: entre el Pacífico y la historia

En la costa sur de Fukushima, Iwaki tiene dos recursos de primer nivel que la mayoría de los visitantes desconoce:

Shiramizu Amida-do: un templo budista del siglo XII designado Tesoro Nacional de Japón. El jardín con estanque y los edificios secundarios del recinto tienen la escala íntima de la arquitectura budista del período Heian, muy distinta a los grandes conjuntos de Nara o Kioto.

Museo Memorial 3.11 de Iwaki: un museo dedicado al terremoto y al tsunami de marzo de 2011, con testimonios de supervivientes, objetos recuperados y una documentación exhaustiva del proceso de recuperación. Es un lugar para entender lo que pasó, no para sensacionalizar.

El cerezo Miharu Takizakura

En el pueblo de Miharu, entre Koriyama y Fukushima, crece un cerezo de más de 1.000 años de antigüedad llamado Takizakura (“cascada de flores”). El árbol tiene una copa de más de 25 metros de diámetro y, cuando florece (normalmente a finales de abril o principios de mayo), la imagen del árbol milenario cubriendo el cielo con flores blancas y rosas es una de las más impresionantes de toda la temporada de sakura en Japón.

Cómo llegar: tren desde Koriyama hasta la estación de Miharu y, después, taxi o autobús (con servicio especial durante la temporada de flores). Precio de entrada al recinto: 1,87 USD.

Onsen y alojamiento

La región de Fukushima cuenta con varios balnearios de primera calidad:

  • Takayu Onsen: en las faldas del monte Azuma, el agua sulfurosa de Takayu es de las más fuertes de la región. Ambiente tranquilo, pocos turistas extranjeros y ryokan con baños de agua verde característica.
  • Higashiyama Onsen: a cinco minutos de Aizu-Wakamatsu, es el balneario más accesible de la prefectura. Varios ryokan con rotenburo (baño al aire libre) y vistas al río.
  • Yodge Hotel, en Koriyama: una antigua escuela primaria de 1908 reconvertida en hotel con una cuidada intervención arquitectónica contemporánea. Interesante como alternativa al ryokan clásico.

Gastronomía local

  • Enban gyoza: las gyoza de Koriyama se sirven en círculo en lugar de en hilera, con la piel crujiente y un relleno más ligero que las de Utsunomiya. Se comen acompañadas de vinagre de arroz en vez de la salsa de soja habitual.
  • Sake de Aizu: la región de Aizu reúne condiciones ideales para el arroz sakamai (el arroz especial para sake): agua pura de la cordillera, temperaturas frías de invierno y artesanos con siglos de tradición. Las bodegas del distrito de Aizu-Wakamatsu se pueden visitar durante las jornadas de puertas abiertas de enero.

Consejos finales

Fukushima no es un destino para quien quiere visitar los lugares más fotografiados de Japón. Es para quien quiere ver el Japón que no aparece en las listas de “top 10” y que tiene tanto o más que ofrecer: historia feudal sin multitudes, naturaleza genuina y gastronomía regional con carácter propio.

La prefectura lleva más de una década trabajando para recuperar la imagen que el accidente le robó. La mejor manera de apoyar esa recuperación es ir, ver y comer. Y la mejor manera de entender el desastre de 2011 es, también, esa: estar ahí, no solo leer sobre ello.

Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura