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Jardines Kyu Shiba Rikyu en Tokio: un paseo por Edo

El centro de Tokio guarda una paradoja urbanística que nunca deja de sorprender: a pocos metros de rascacielos de oficinas y pasos elevados de autopista aparecen jardines que conservan el mismo diseño desde el siglo XVII, con sus estanques de marea, sus islotes de nombres tomados del Paraíso chino y sus farolas de piedra de nieve. Los jardines Kyu Shiba Rikyu son uno de los ejemplos más puros de esa paradoja: un jardín de paseo del período Edo (kaiyushiki), construido en 1686 sobre terrenos ganados a la bahía de Tokio, que hoy se recorta contra la silueta del monorraíl que lleva a la isla artificial de Odaiba y contra los edificios de Shiodome.

Resumen rápido

  • Jardín de paseo (kaiyushiki) del período Edo, construido en 1686 sobre tierra ganada a la bahía de Tokio.
  • Uno de los nueve jardines históricos designados patrimonio cultural de Tokio.
  • El estanque central fue originalmente de mareas; hoy es de agua dulce, pero conserva su trazado original.
  • Horario: 9:00-17:00 (última entrada a las 16:30); cerrado los lunes (o martes si el lunes es festivo) y en fin de año.
  • Acceso: salida norte de Hamamatsucho (JR y Monorraíl), a 5 minutos a pie.

Historia: del señor feudal al jardín imperial

La historia de los jardines Kyu Shiba Rikyu concentra cinco siglos del pasado japonés en algo menos de cuatro hectáreas.

Los terrenos se formaron a mediados del siglo XVII, cuando el shogunato Tokugawa ordenó rellenar parte de la bahía de Edo para crear espacio urbano. En 1678, el alto funcionario del shogunato Okubo Tadatomo construyó su residencia en este nuevo terreno y encargó el diseño del jardín, que se completó en 1686 con el nombre de Rakujuen (jardín de la alegría tranquila). El elemento central era un estanque de marea —el agua de la bahía entraba y salía con el ciclo de las mareas a través de compuertas— rodeado de caminos que permitían contemplar el jardín en movimiento: el jardín “de paseo”, donde cada vuelta al estanque revelaba una perspectiva distinta.

La finca cambió de propietario varias veces. En el período Meiji pasó a la familia imperial como palacio Shiba Rikyu. Tras el Gran Terremoto de Kanto (1923) y los incendios que destruyeron buena parte del jardín, fue restaurado y donado a la ciudad de Tokio en 1924 para conmemorar la boda del futuro Emperador Showa. Desde entonces funciona como parque público.

Los elementos del jardín

El estanque Sensui

El estanque central es el corazón del jardín y el elemento que más ha cambiado con el tiempo. Ya no recibe las mareas de la bahía (la tierra ganada al mar desde el siglo XVII lo ha alejado del agua), pero su forma, sus islotes y sus caminos de ribera conservan el diseño original de 1686.

Los dos islotes principales —Nakajima (isla central) y Ukishima (isla flotante)— reproducen la imagen del mítico Monte Horai de la tradición china, morada de los inmortales. Conectados al perímetro por puentes de madera curvados, son puntos de parada naturales del recorrido.

La playa Suhama

En el lado norte del estanque, la playa de piedras Suhama conserva una de las piezas más antiguas del jardín: una farola de nieve (yukimi-doro) del siglo XIX, diseñada para que la nieve se pose sobre su paraguas de piedra en invierno y dibuje una silueta que parece surgir del agua.

El monte artificial Oyama

Una pequeña colina artificial en el sector nordeste ofrece el único punto elevado del jardín. Desde ahí se obtiene una vista del conjunto que permite leer la composición completa: el estanque, los islotes, los puentes y el telón de fondo inesperado de los rascacielos de Shiodome.

La pérgola de glicinas

En primavera (mayo), la pérgola de glicinas (fuji) es uno de los espectáculos más fotografiados del jardín. Las flores moradas, en racimos largos, caen desde el enrejado de la pérgola y crean una cortina perfumada bajo la que hay bancos para sentarse. En verano, se cuelgan fūrin (campanillas de viento) de las vigas de la pérgola.

Los pilares de piedra del clan Inaba

Una curiosa instalación arqueológica: los pilares de cimentación de la antigua mansión del clan Inaba, hallados durante trabajos de restauración, se han dispuesto en formación de cuadrícula sobre el césped del jardín. Son un recordatorio de las capas históricas que están, literalmente, bajo los pies.

Estaciones y floración

Enero-febrero: los ciruelos (ume) del sector sur empiezan a florecer a finales de enero. Los narcisos amarillos están en su punto máximo.

Marzo-abril: los cerezos (sakura) florecen en el perímetro del estanque. La primavera en este jardín es más silenciosa que en Ueno o Shinjuku Gyoen.

Mayo: el pico de las glicinas. También florecen las peonías (botan) en el jardín de flores.

Junio: hortensias (ajisai) y lirios de agua (hanashobu).

Septiembre-octubre: plantas de otoño (aki no nanakusa) y arces tempranos.

Noviembre: el koyo (coloración de las hojas) de los arces es modesto comparado con jardines más grandes, pero el reflejo en el estanque lo amplifica visualmente.

Información práctica

Horario: 9:00-17:00 (última entrada a las 16:30).
Días de cierre: lunes (o martes si el lunes es festivo); del 28 de diciembre al 1 de enero.
Precio de entrada: la tarifa se actualiza periódicamente; consultar la web de Tokyo Metropolitan Park Association.

Cómo llegar

El jardín está en el barrio de Minato, en el centro-sur de Tokio.

Opción principal: JR línea Yamanote o Keihin-Tohoku, estación Hamamatsucho. Salida norte, a 5 minutos a pie. También es accesible con el Tokyo Monorail (misma estación).

Alternativa: Metro Toei, línea Asakusa o Oedo, estación Daimon. A 5 minutos a pie.

Desde Odaiba: línea Yurikamome, estación Takeshiba. A 10 minutos a pie.

Jardines próximos y combinaciones

A 10-15 minutos a pie hay otros dos espacios verdes históricos del sur de Tokio:

  • Hama-rikyu: el jardín más grande y conocido de la zona sur, con un estanque de mareas todavía funcional y una casa de té sobre el agua. La entrada es superior (1,87 USD).
  • Zojoji: el gran templo budista de la escuela Jodo-shu, con la Torre de Tokio visible sobre sus puertas. A 10 minutos a pie.

Consejos finales

  • El jardín es pequeño (3,3 hectáreas) y se recorre en 45 minutos; es ideal como parada en un itinerario por la zona de Shiodome y Hamamatsucho.
  • En invierno tiene menos visitantes que en primavera: los patos en el estanque y las camelias en flor compensan la desnudez de los árboles.
  • El contraste entre el jardín de 1686 y los rascacielos de Shiodome, visible desde el monte Oyama, es una de las fotos más icónicas de la modernidad japonesa.
  • La glicina de mayo puede verse gratis desde fuera del jardín (parte de la pérgola asoma a la calle), pero el interior ofrece el mejor ángulo.
Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura