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Templo Zojoji en Tokio: historia y visita práctica
En este artículo
El templo Zojoji es una de las visitas más llamativas del barrio de Minato, en Tokio. Llama la atención tanto por su peso histórico como por el contraste visual que ofrece con la Torre de Tokio al fondo. Este gran complejo budista de la secta Jodo-shu fue el templo familiar del clan Tokugawa durante el período Edo y alberga los restos de seis de los quince shogunes de esa dinastía. La combinación de arquitectura histórica, silencio recogido y vistas urbanas lo convierte en una de las paradas más recomendables del centro de la ciudad.
Resumen rápido
- Entrada libre al recinto principal; horario de 9:00 a 17:00
- Templo principal de la secta Jodo-shu en la región de Kanto
- Fundado en 1393, trasladado a su ubicación actual en 1598
- La puerta Sangedatsumon (1622) es Patrimonio Cultural del Estado
- Acceso en metro desde las estaciones de Onarimon, Shibakoen o Daimon
Historia: de capital espiritual a cenizas y reconstrucción
El templo Zojoji fue fundado en 1393, pero fue el shogun Tokugawa Ieyasu quien lo trasladó a Edo en 1598 y lo convirtió en el templo oficial de la familia gobernante. Durante el período Edo, el complejo ocupaba más de 826.000 metros cuadrados, con 48 subtemplos, 150 escuelas y unos 3.000 monjes y novicios. Era, en la práctica, una pequeña ciudad religiosa dentro de la capital.
La Segunda Guerra Mundial lo redujo casi a escombros. Los bombardeos de 1945 destruyeron el edificio principal, los mausoleos de los Tokugawa y la mayoría de las estructuras secundarias. Lo que hoy se ve es en gran medida una reconstrucción, aunque algunos elementos sobrevivieron intactos a las llamas.
Qué ver en el templo Zojoji
La puerta Sangedatsumon
Es el elemento más impresionante del recinto y uno de los pocos que sobrevivió a la guerra. Construida en 1622, mide 21 metros de altura, 28,7 metros de anchura y 17,6 metros de profundidad. Su nombre significa “puerta de liberación de los tres estados”, que en la doctrina budista son la codicia, el odio y la ignorancia. En su interior se conservan esculturas del Buda Shakyamuni, los bodhisattvas Samantabhadra y Manjushri, y dieciséis discípulos arhat.
La puerta está designada como Patrimonio Cultural del Estado, lo que la coloca en la misma categoría de protección que muchos de los grandes monumentos históricos del país.
La Gran Campana (Daibonsho)
Fundida en 1673 y con un diámetro de 1,76 metros, es una de las “Tres Grandes Campanas del Período Edo”. Se toca dos veces al día: seis repiques al amanecer y seis al anochecer. La noche de Nochevieja, según la tradición budista, se hace sonar 108 veces para purificar las 108 pasiones mundanas que nos atan al sufrimiento.
El Daiden y las estatuas jizo
El edificio principal, el Daiden, fue reconstruido en 1974 y alberga una gran imagen del Buda Amida del período Muromachi. Sin embargo, a muchos visitantes les impresionan más las filas de pequeñas estatuas jizo que se alinean en el exterior del recinto.
Estas figuras de piedra representan al bodhisattva guardián de los niños y son ofrendas de familias que rezan por el bienestar de sus hijos o en memoria de infantes que fallecieron antes de nacer. Muchas de las estatuas llevan gorros de lana de colores, baberos o pequeños molinillos de viento. No hay que tocarlas: son objetos de devoción activa.
El parque Shiba
Adyacente al templo, el parque Shiba es un espacio agradable desde el que se contemplan a la vez los rascacielos del barrio de Minato, la Torre de Tokio y los edificios del templo. En primavera, sus cerezos atraen a visitantes que vienen a hacer hanami. El parque tiene acceso libre y no cierra.
Cómo llegar
La estación más cercana es Hamamatsucho, servida por la línea JR Yamanote (incluida en el JR Pass) y el monorraíl de Tokio. Desde allí se camina unos diez minutos. También se puede llegar en metro bajando en las estaciones de Onarimon o Shibakoen (línea Mita) o en Daimon (línea Oedo).
Consejos finales
El templo es gratuito y resulta relativamente tranquilo en comparación con otros templos más turísticos de Tokio. La visita más completa combina el recinto con un paseo por el parque Shiba para aprovechar las perspectivas sobre la Torre de Tokio. Si puedes ir a primera hora de la mañana, el ambiente es especialmente sereno.
El 31 de diciembre es la noche más especial para visitar el recinto: los 108 repiques de la gran campana, accesibles al público desde el exterior, marcan una de las tradiciones de Nochevieja más características del budismo japonés.