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Okunoshima: la isla de los conejos de Japón

En el Mar Interior de Seto, a 15 minutos en ferry desde el pueblo de Tadanoumi (prefectura de Hiroshima), hay una isla pequeña con un pasado que no coincide con su imagen actual. Okunoshima (大久野島) aparece en internet como “la isla de los conejos de Japón”: cientos de conejos domésticos que viven en semilibertad y se acercan a cualquier visitante. Esa imagen es real. Lo que la mayoría de las fotos no muestran es que esta misma isla fue, entre 1929 y 1945, una instalación secreta de producción de armas químicas. El mapa oficial japonés la borró durante años. Los trabajadores que manipulaban el gas mostaza murieron con secuelas tardías. Y las ruinas de los almacenes y laboratorios siguen ahí, entre los conejos.

Resumen rápido

  • Isla pequeña en el Mar Interior de Seto, prefectura de Hiroshima
  • Ferry desde Tadanoumi: 15 minutos, cada 20-45 minutos
  • Los conejos son domésticos europeos, no conejos japoneses nativos
  • El museo de armas químicas documenta la producción de gas mostaza (1929-1945)
  • Perímetro de la isla: 4,3 km (2 horas a pie, o menos en bicicleta)
  • Único alojamiento: el hotel Kyukamura Okunoshima
  • No se permite la entrada de vehículos privados

Los conejos: un origen incierto

La presencia de conejos en Okunoshima responde a una historia que no está del todo documentada. La versión más difundida sostiene que los actuales descienden de ocho ejemplares que llevaron unos escolares en una excursión en 1971. Otra versión los vincula a la época de las armas químicas: se dice que se usaban para detectar fugas de gas y que, al cerrar la instalación, algunos fueron liberados en la isla.

Lo que sí está confirmado es que los conejos de hoy son conejos domésticos europeos (Oryctolagus cuniculus), no liebres ni conejos japoneses nativos. Están adaptados a vivir en semilibertad y se han reproducido hasta alcanzar varios centenares de individuos. Son mansos con los humanos porque llevan generaciones sin depredadores en la isla.

Tanto los biólogos como el propio Museo de Armas Químicas recomiendan no alimentar a los conejos con comida traída de fuera, ya que los hace dependientes de los visitantes y puede desequilibrar su dieta. En la práctica, los visitantes llevan bolsas de pellets y los conejos corren hacia ellos; es difícil ignorar ese comportamiento, pero conviene tener la información presente.

Los conejos son más activos al amanecer y al atardecer. En el centro del día, sobre todo en verano, se refugian en la sombra y resultan menos visibles. Quien busque la experiencia completa debería planificar su llegada en el primer ferry del día.

El museo de armas químicas

El elemento clave de Okunoshima para entender la historia de la isla es el Museo de Armas Químicas (毒ガス資料館). Pese al nombre, el edificio es pequeño y la exposición, modesta en tamaño. Lo que no es modesto es su contenido.

El museo documenta cómo Japón, a pesar de haber firmado el Protocolo de Ginebra de 1921 que prohibía las armas químicas, estableció en Okunoshima en 1929 una instalación de producción secreta. La isla fue borrada de los mapas oficiales japoneses para mantener el secreto. Allí se produjeron, principalmente, gas mostaza y gas lacrimógeno.

Los trabajadores que fabricaban el gas no recibían equipos de protección adecuados. Las consecuencias sanitarias fueron graves: enfermedades respiratorias y dérmicas crónicas que afectaron a miles de personas durante décadas tras el cierre de la instalación en 1945. El museo recoge testimonios y fotografías de los trabajadores y sus familias.

Las dos salas de exposición incluyen fotos históricas de la instalación, comparativas con el uso de armas químicas en conflictos más recientes y datos sobre los efectos a largo plazo del gas mostaza en las personas expuestas.

Horario: 9:00-17:00 Precio de entrada: gratuito

Las ruinas de la instalación química

Repartidos por la isla, varios edificios de la época de la producción de armas siguen en pie, ahora cubiertos de vegetación. No están restaurados ni señalizados como atracción turística: son, simplemente, las ruinas que quedan.

  • Almacenes de Sangenya y Nagaura: las estructuras donde se guardaba el gas terminado antes de su envío. Las paredes de hormigón siguen en pie, con la vegetación entrando por las ventanas vacías.
  • Laboratorio de inspección: el edificio donde se analizaba la calidad del producto.
  • Refugio antiaéreo de los oficiales: la única instalación de protección de la isla estaba reservada al personal de mando, no a los trabajadores.
  • Baterías defensivas de la era Meiji: anteriores a la instalación química, estas baterías de artillería se construyeron a finales del siglo XIX, cuando la bahía de Hiroshima tenía importancia estratégica.

El recorrido por las ruinas es libre y no tiene tarifa. El contraste de los conejos pastando alrededor de los edificios en ruinas resulta casi surrealista.

El mirador Hyokkori

En el centro de la isla, una subida de 15-20 minutos por un camino bien marcado lleva al mirador de Hyokkori, desde donde se obtiene una vista de 360 grados del Mar Interior de Seto y las islas del entorno. En días claros se ven las montañas de Shikoku al sur y la costa de Hiroshima al norte.

Cómo llegar

Desde Hiroshima: tren local de la línea JR Kure hasta Tadanoumi (unos 80 minutos). Desde la estación de Tadanoumi, el muelle del ferry está a 5 minutos a pie.

Desde Mihara: el ferry estacional que une Mihara con Okunoshima opera solo sábados, domingos y festivos, y únicamente en determinadas épocas del año (no entre diciembre y marzo). El trayecto dura 40 minutos.

El ferry desde Tadanoumi: sale cada 20-45 minutos durante todo el día. El primer ferry de la jornada es el que permite ver a los conejos más activos.

Alojamiento y comida

El único alojamiento de la isla es el hotel Kyukamura Okunoshima, gestionado por una federación japonesa de bienestar laboral. Dispone de habitaciones estándar y habitaciones de tatami, baños con vistas al mar y restaurante. Es, además, el único lugar donde se puede comer en la isla.

Para los visitantes de día, la única opción de comida es el restaurante del hotel o lo que se traiga desde Tadanoumi. No hay tiendas de conveniencia ni puestos de comida en la isla.

Actividades en la isla

  • Recorrer el perímetro completo (4,3 km, unas 2 horas a paso tranquilo)
  • Alquilar bicicletas en el hotel Kyukamura (disponible para huéspedes y visitantes de día)
  • Visitar el museo de armas químicas
  • Recorrer las ruinas históricas
  • Subir al mirador Hyokkori
  • Observar a los conejos al amanecer y al atardecer

Destinos cercanos para combinar

Okunoshima ocupa una posición que permite combinarla con otros destinos del oeste de Japón en un mismo viaje:

  • Hiroshima y el Memorial de la Paz (30 minutos en tren desde Tadanoumi, con transbordo)
  • Onomichi (ciudad portuaria en el inicio del Shimanami Kaido, a 30 minutos desde Mihara)
  • Tomonoura (pueblo pesquero histórico en la costa de Hiroshima)
  • Saijo (capital del sake de Hiroshima, con varias bodegas visitables)

Consejos finales

  • Llegar en el primer ferry de la mañana y quedarse hasta el atardecer permite ver a los conejos en sus horas más activas.
  • El verano (julio-agosto) es la época de mayor afluencia y la de menor actividad de los conejos; el otoño y la primavera son mejores para la visita.
  • El museo de armas químicas está abierto y es gratuito: no visitarlo reduce a la mitad la comprensión del lugar.
  • La isla no tiene cobertura wifi pública: lleva datos móviles propios para la navegación y las fotografías.
Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura