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Palacio de Akasaka en Tokio: la residencia estatal

Cuando se habla de arquitectura en Tokio, la conversación suele tirar hacia lo moderno: el Skytree, los rascacielos de Shinjuku, los puentes de Odaiba. Por eso el Palacio de Akasaka (赤坂離宮) provoca tanta sorpresa al verlo por primera vez: un palacio de estilo neobarroco europeo en pleno Tokio, con fachada de piedra blanca, columnas corintias y jardines geométricos, declarado Tesoro Nacional de Japón en 2009. Y lo mejor de todo: está abierto al público.

Resumen rápido

  • Ubicación: Motoakasaka, Minato, Tokio (5 min. de la estación Yotsuya).
  • Horario: 10:00 a 17:00 (último acceso a las 16:00); cerrado durante visitas de Estado oficiales.
  • Precio: solo jardines: 1,87 USD; palacio + jardines: 9,37 USD; anexo japonés + jardines: 9,37 USD; todo: 12,49 USD (solo efectivo).
  • Cómo llegar: estación Yotsuya (metro Marunouchi o Namboku; JR Chuo); 5 minutos a pie.
  • Tiempo recomendado: de 1,5 a 2 horas.
  • Nota: fotografía prohibida en el interior; controles de seguridad en la entrada.

Historia: del palacio del príncipe heredero a la casa de huéspedes del Estado

La historia del Palacio de Akasaka empieza a finales del siglo XIX, cuando el Gobierno Meiji decidió construir una residencia digna para el príncipe heredero. Japón vivía entonces una transformación radical: la occidentalización era política de Estado y cada edificio gubernamental nuevo debía reflejar la modernidad de la nueva era.

El arquitecto Katayama Tokuma, que había estudiado en Europa, se inspiró en el Palacio de Hofburg de Viena para diseñar el edificio. La construcción duró diez años, de 1899 a 1909, e implicó materiales traídos de Francia, Italia y varias regiones de Japón. El resultado fue un palacio de 15.000 metros cuadrados de superficie interior, rodeado de 117.000 metros cuadrados de jardines.

El príncipe heredero acabó viviendo muy poco tiempo en el palacio: resultaba demasiado europeo para el gusto japonés y demasiado difícil de mantener. Tras la Segunda Guerra Mundial, el edificio se utilizó como sede de organismos gubernamentales hasta que, en 1974, fue renovado para cumplir su función actual: residencia oficial del Estado para dignatarios extranjeros en visita oficial a Japón. Los jefes de Estado y de Gobierno que visitan el país se alojan aquí.

En 2009 el palacio fue designado Tesoro Nacional (国宝, kokuho), la máxima distinción de protección patrimonial en Japón, habitualmente reservada a templos, castillos y obras de arte.

Las salas del palacio: lo que verás en la visita

El recorrido interior se realiza en grupos reducidos con guía (en japonés, con paneles informativos en inglés). Está prohibido fotografiar dentro, así que conviene llegar con la disposición de simplemente observar y disfrutar.

La entrada y la Gran Escalera

El vestíbulo de entrada impresiona desde el primer momento. El suelo es de mármol traído de varios países europeos, y la escalera principal asciende bajo una bóveda decorada con pan de oro y pinturas que representan el amanecer en el tramo ascendente y el atardecer en el descendente: una metáfora visual de la bienvenida al visitante y del deseo de buen viaje a quien se marcha.

Las columnas pintadas imitan el mármol mediante técnicas de trompe-l’oeil propias de los palacios barrocos europeos.

Sala Asahi no ma (la sala de la aurora)

Esta sala de 180 metros cuadrados es la más formalmente europea del palacio. Diseñada al estilo del clasicismo francés del siglo XVIII, tiene dieciséis columnas de mármol color rosa y cortinas de damasco de seda. En el techo, Aurora, la diosa romana del amanecer, aparece rodeada de flores de cerezo, uno de los pocos elementos que recuerdan inequívocamente que estás en Japón.

Es la sala utilizada para recepciones diplomáticas.

Sala Sairan no ma

El nombre hace referencia al ran, un ave mitológica de la tradición asiática. La sala está presidida por tres enormes arañas de cristal que cuelgan de cadenas y cuya luz se multiplica en los diez grandes espejos de las paredes. Los relieves dorados en estuco representan caballos alados, armaduras y figuras mitológicas, con fénix dorados como elemento recurrente.

Sala Hagoromo no ma (la sala de la túnica de plumas)

Diseñada en origen como salón de baile, toma su nombre de una obra del teatro Noh. Las paredes están decoradas con relieves de instrumentos musicales de diversas culturas, entre ellos el koto y el taiko japoneses. Las tres arañas de la sala miden tres metros de diámetro y pesan 800 kilogramos cada una; cada una contiene 7.000 elementos y 84 bombillas.

Es la sala más grande del palacio y la más utilizada para banquetes de Estado.

Sala Kacho no ma

La más japonesa en decoración de todas las salas principales. Treinta plaquetas de esmalte cloisonné adornan los paneles de madera de fresno. Las diseñó el pintor Seitei Watanabe y las elaboró Sosuke Namikawa, el maestro cloisonné más reconocido de la era Meiji. Los motivos son flores y pájaros de las cuatro estaciones, una iconografía profundamente arraigada en el arte japonés. La sala puede albergar hasta 130 comensales en banquete.

Los jardines

Los jardines del palacio están diseñados al estilo europeo formal, con una fuente central, parterres geométricos y bancos desde los que se contempla la fachada principal. Es el área de libre acceso más económica (1,87 USD) y la más adecuada si solo quieres ver el exterior del edificio sin entrar.

Son un lugar agradable para detenerse incluso al margen del palacio: la combinación de un edificio así en medio de Tokio con vegetación bien cuidada crea una atmósfera que recuerda más a Europa que a Japón.

El Anexo Japonés: Yushintei

A poca distancia del edificio principal, el Yushintei es un pabellón de estilo japonés tradicional construido en 1974 por el arquitecto Taniguchi Yoshiro. Tiene jardín seco, salas de tatami y un estanque, y es el espacio donde Japón recibe a sus invitados en un ambiente más íntimo, con el protocolo de la hospitalidad japonesa tradicional.

La visita al Yushintei requiere reserva previa y solo se realiza en grupos guiados. Los billetes se pueden adquirir en la web oficial o en la taquilla el mismo día, pero las plazas son limitadas.

Cómo llegar

TransporteLíneaEstaciónTiempo a pie
MetroMarunouchiYotsuya5 min.
MetroNambokuYotsuya5 min.
JRChuoYotsuya5 min.

La entrada al palacio está en la parte norte del recinto, en la avenida principal. Al salir de la estación de Yotsuya, sigue las indicaciones o camina hacia el norte unos cinco minutos.

Consejos prácticos

  • La venta de entradas es solo en efectivo; lleva yenes suficientes.
  • El acceso se suspende durante visitas de Estado oficiales; conviene comprobar la disponibilidad en la web oficial antes de ir: sankan.go.jp.
  • El recorrido interior es con guía y en grupo; los controles de seguridad son similares a los de un aeropuerto.
  • No se permite entrar con cámaras profesionales ni trípodes al interior.
  • La visita a los jardines es libre; la del palacio tiene hora de entrada asignada.

El Palacio de Akasaka es uno de esos lugares de Tokio que pocos visitantes conocen y que casi todos los que van se alegran de haber descubierto. La combinación de arquitectura europea de primer nivel con artesanía japonesa de la era Meiji, todo en perfecto estado de conservación, es difícilmente comparable con nada más que hayas visto en la ciudad.

Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 9 min de lectura