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Región Chugoku: Hiroshima, Miyajima, Okayama y San'in

La región Chugoku (中国地方) ocupa el extremo occidental de la isla principal de Japón, esa lengua de tierra que separa el mar Interior de Seto, al sur, del mar del Japón, al norte. Es una región de contrastes marcados: el Sanyo —la cara soleada del sur, que mira al mar interior— concentra las ciudades más dinámicas y está bien conectado por shinkansen; el San’in —la cara umbría del norte, que mira al mar del Japón— es rural, pausado y extraordinariamente auténtico. Juntos, con sus cinco prefecturas, forman uno de los itinerarios más satisfactorios del Japón occidental.

Resumen rápido

  • La región tiene cinco prefecturas: Hiroshima, Okayama, Yamaguchi, Shimane y Tottori.
  • El Sanyo Shinkansen conecta Osaka con Hiroshima (1 hora y 30 minutos) y, en unos minutos más, con Yamaguchi.
  • El San’in no tiene shinkansen: se recorre en tren limitado exprés, en autobús o en coche de alquiler.
  • El JR Pass cubre todos los trenes JR de la región.
  • La mejor temporada es la primavera (cerezos) y el otoño (follaje); en invierno hay cangrejo de nieve en el San’in.

Hiroshima: memoria y renacimiento

Hiroshima es, para muchos visitantes, la parada más intensa desde el punto de vista emocional de todo un viaje a Japón. La mañana del 6 de agosto de 1945, la primera bomba atómica de la historia destruyó en segundos el centro de una ciudad de 340.000 habitantes. Hubo unos 80.000 muertos inmediatos (la cifra total de fallecidos oscila entre 90.000 y 140.000 según las fuentes, si se incluyen las consecuencias radiológicas posteriores). Sobre el epicentro de la explosión, la ciudad reconstruida erigió el Parque Memorial de la Paz.

El Genbaku Dome (Hiroshima Peace Memorial), el único edificio que conserva la forma dañada que tenía el día del bombardeo, es Patrimonio de la Humanidad. El Museo Memorial de la Paz (entrada: 1,25 USD) documenta la catástrofe con objetos, testimonios y reconstrucciones de una sobriedad que resulta aún más poderosa que cualquier dramatización. La visita deja huella.

La ciudad reconstruida tiene además vida propia: el okonomiyaki de Hiroshima (elaborado por capas, con fideos entre la tortilla y el repollo, distinto al de Osaka), el sake de la región de Saijo, las ostras del mar Interior de Seto (las mejores de Japón) y los barrios modernos en torno a la estación.

Oyster House Kanawa (barco-restaurante amarrado en el río Motoyasu, junto al Parque Memorial): ostras del mar Interior en todas las preparaciones, abiertas delante del comensal. Menú desde 21,86 USD.

Miyajima: la isla del santuario flotante

A 30 minutos en ferri desde Hiroshima, la isla de Miyajima (nombre oficial: Itsukushima) alberga el santuario de Itsukushima, construido sobre el mar, con un torii rojo que emerge de las aguas durante la marea alta. Es uno de los tres paisajes más bellos de Japón según la tradición (Nihon Sankei), junto con la bahía de Matsushima y la barra arenosa de Amanohashidate.

El santuario en sí —con sus galerías sobre el agua, sus edificios de madera bermellón y el escenario butai donde se representan los dramas noh— es visitable por 1,87 USD. El monte Misen (535 metros), accesible en teleférico o a pie en 2 horas, ofrece vistas panorámicas del mar interior y de los cientos de islas de la prefectura.

Los ciervos de Miyajima, como los de Nara, deambulan libremente por el pueblo. Los momiji manju (bollos de pasta de judía con forma de hoja de arce) son el souvenir gastronómico de la isla; se venden recién hechos en media docena de tiendas del pueblo principal.

Okayama: jardines, castillos e historia

Okayama tiene dos grandes razones para visitarla.

La primera es el jardín Korakuen, que junto con el Kenrokuen de Kanazawa y el Kairakuen de Mito forma el trío de los tres jardines históricos más hermosos de Japón. Lo construyó el señor feudal Tsunamasa Ikeda entre 1687 y 1700 como jardín privado; sus estanques, islas artificiales, fuentes y praderas de hierba ocupan 13 hectáreas junto al río Asahi, con el castillo negro de Okayama al fondo. Entrada: 2,56 USD.

La segunda es el castillo de Okayama (Okayama-jo), apodado “cuervo negro” por sus paredes oscuras, en contraste con la “garza blanca” de Himeji. Es una reconstrucción de hormigón (el original fue destruido en 1945), pero está bien ejecutada y su interior alberga un museo que explica la historia del clan Ikeda.

A 15 minutos de Okayama en tren se encuentra el barrio histórico de Kurashiki, que tiene el canal más fotografiado de Japón fuera de Tokio: casas blancas de almacén del período Edo (kura) reflejadas en el agua, hoy reconvertidas en museos, hoteles y tiendas de artesanía. Entre ellos destaca el Museo Ohara de Arte, con obras de El Greco, Monet y Picasso, el más importante del oeste de Japón.

Shimane: la provincia más tranquila del Japón occidental

Shimane es la prefectura con menor densidad de población de todo Honshu, lo que para el viajero que busca el Japón auténtico es una ventaja. Estos son sus tres grandes destinos:

Izumo Taisha: el Gran Santuario de Izumo es, junto con el santuario de Ise, el más importante de la tradición sintoísta. El dios Okuninushi, que lo habita, es el mediador del destino de las personas y de los matrimonios; el cordón de paja trenzada (shimenawa) gigante que cuelga en la sala principal es uno de los objetos rituales más impresionantes de Japón.

Matsue: la “ciudad del agua” tiene un castillo original (uno de los doce supervivientes), canales del período Edo y el barrio de Shiomi Nawate, con casas de samuráis bien conservadas. Las almejas del lago Shinjiko se sirven en todos los restaurantes de la ciudad; el izumo soba (más oscuro y aromático que el estándar) es la especialidad gastronómica regional.

Tsuwano: apodada “la pequeña Kioto del San’in”, es un pueblo de montaña con calles de casas de samuráis, carpas koi en los canales de irrigación y el santuario Taikodani Inari Shrine, cuyos 1.000 torii rojos en fila evocan el Fushimi Inari a una escala más íntima.

Tottori: dunas, manga y wagyu

Tottori es la prefectura menos poblada de Japón, pero tiene dos atracciones completamente únicas.

Las dunas de Tottori (Tottori Sakyu) son las únicas dunas costeras de gran tamaño de Japón: 16 kilómetros de largo y hasta 90 metros de altura sobre el mar del Japón. El ascenso a pie hasta la cima y el descenso en esquí de arena (sandboard) son experiencias que no se repiten en ningún otro lugar del archipiélago.

El pueblo de Hokuei es la ciudad natal del mangaka Gosho Aoyama, creador de Detective Conan: las estatuas del personaje por las calles, el museo dedicado a la obra y la atención obsesiva al detalle convierten este rincón rural en un destino de peregrinación para los aficionados.

Por último, el wagyu de Tottori (tottori wagyu) ganó el campeonato nacional de carne en 2012 y ha repetido buenos puestos en ediciones posteriores; los restaurantes del centro de la ciudad lo sirven a precios bastante más bajos que el wagyu de Kobe o Matsusaka.

Yamaguchi: el fugu, el puente y Hagi

La prefectura más occidental de Honshu tiene tres paradas recomendables:

Shimonoseki, en el estrecho que separa Honshu de Kyushu, es la capital mundial del fugu (el pez globo), cuya preparación requiere una licencia especial en Japón. Los restaurantes especializados ofrecen menús completos de fugu desde 31,22 USD; el fugu sashimi (fugusashi), translúcido y delicado, es la preparación más apreciada. El mercado de Karato, junto al puerto, vende fugu fresco todos los días excepto los miércoles.

Iwakuni tiene el puente Kintai-kyo, una construcción de madera del siglo XVII con cinco arcos sobre el río Nishiki que se reconstruye fielmente cada cincuenta años. Las carpas koi en el río bajo los arcos y el castillo sobre la colina del fondo componen una imagen de gran belleza en cualquier estación.

Hagi conserva el barrio de samuráis mejor preservado del Japón occidental: casas de adobe blanco, jardines interiores y los recintos de las antiguas escuelas de clanes que formaron a varios de los líderes de la Restauración Meiji (Yoshida Shoin, Ito Hirobumi).

Consejos finales

Para el San’in, el coche de alquiler ofrece una libertad que el transporte público no puede igualar. Las conexiones entre Matsue, Izumo, Tsuwano y Hagi en autobús o tren son lentas; quien disponga de tiempo puede encadenarlas, pero el coche permite llegar a los onsen y a los rincones costeros que los autobuses omiten.

La ruta básica de Chugoku en tren —Osaka/Kioto - Hiroshima - Miyajima - Okayama - Kurashiki— puede hacerse en 4-5 días con el JR Pass. Para añadir el San’in hacen falta 2-3 días más y combinar trenes JR limitados exprés con algún tramo en autobús.

Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura