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Sumo: historia, rituales y el deporte nacional de Japón

Cuando un rikishi pisa el dohyo —el ring circular de tierra apisonada elevado en el centro del estadio— no está entrando simplemente en una competición deportiva. Está participando en un rito con más de trece siglos de práctica ininterrumpida, profundamente entrelazado con el sintoísmo, la corte imperial japonesa y la idea de lo que significa medir fuerzas ante los dioses. El sumo (相撲) es el deporte nacional de Japón, pero antes de ser un deporte fue una ceremonia.

Resumen rápido

  • Antigüedad: el sumo tiene más de 1.300 años de historia documentada en Japón.
  • Calendario: seis torneos anuales (basho) de 15 días cada uno.
  • Sedes: tres en Tokio (enero, mayo, septiembre) y los otros en Osaka (marzo), Nagoya (julio) y Fukuoka (noviembre).
  • Rango máximo: yokozuna; solo alrededor de 75 luchadores lo han alcanzado en toda la historia.
  • Leyenda moderna: Hakuho Sho (nacido en Mongolia) dominó el sumo durante dos décadas con 45 títulos.
  • Rituales: el lanzamiento de sal y el stomping (shiko) tienen origen en la purificación shinto.

El origen ritual del sumo

Los primeros registros del sumo en Japón aparecen en el Nihon Shoki, la crónica histórica del siglo VIII. En su forma original, el sumo era una ceremonia de adivinación: el resultado del combate servía para predecir la cosecha del año, la voluntad de los dioses o el destino de una batalla. Los combatientes luchaban ante la presencia divina, representada por las deidades del santuario donde se celebraba el ritual.

De la corte imperial al pueblo

Durante el período Nara (710-794) y el Heian (794-1185), el sumo se institucionalizó en la corte imperial con el Sumai no Sechie, un torneo anual celebrado ante el emperador. En esa época era exclusivo de la aristocracia y el estamento militar: la competición era, a la vez, entretenimiento y demostración de poder físico ante el soberano.

La popularización del sumo entre la clase común llegó en el período Edo (1603-1868), cuando los torneos benéficos para recaudar fondos a favor de templos y santuarios empezaron a atraer a grandes audiencias de pago. Es en esta etapa cuando se establecen la mayoría de las tradiciones que se conservan hoy: el dohyo, los árbitros gyoji, el sistema de rangos y los torneos regulares.

Los rituales del dohyo

Cada elemento del dohyo y de los rituales que lo rodean tiene un significado dentro de la cosmología shinto.

El dohyo

El ring es un círculo de paja de arroz (tawara) parcialmente enterrado en tierra apisonada y elevado sobre una plataforma. Su diámetro es de 4,55 metros. Bajo la tierra del dohyo se entierran ofrendas rituales: sal, kelp, castañas, nueces y sake. El espacio es sagrado; las mujeres tienen prohibida la entrada al dohyo en los torneos oficiales, una restricción que ha generado debates recientes sobre la igualdad.

El shiko

Antes del combate, los rikishi realizan el shiko: levantan alternadamente cada pierna lo más alto posible y la estampan contra el suelo con fuerza. El gesto tiene su origen en la expulsión de los espíritus malignos del suelo bajo los pies. En el sumo de torneos oficiales, el shiko precede a la ceremonia de la sal.

El lanzamiento de sal

Cada luchador lanza sal al dohyo antes del combate. La sal es el purificador por excelencia del sintoísmo: limpia el espacio sagrado de la contaminación (kegare). En los grandes torneos, un yokozuna puede lanzar hasta 9 kilogramos de sal a lo largo de un torneo de 15 días.

La ceremonia del yokozuna

Solo el yokozuna realiza el dohyo-iri, la ceremonia de entrada al ring que lo distingue de todos los demás luchadores. Con el shimenawa —la cuerda trenzada de paja que simboliza la presencia divina en el sintoísmo— alrededor de la cintura, el yokozuna ejecuta una serie de movimientos precisos que difieren según la escuela (existen dos estilos: Unryu y Shiranui). El dohyo-iri del yokozuna es uno de los espectáculos más solemnes del deporte japonés.

El sistema de rangos

El sumo profesional (ozumo) tiene una jerarquía de rangos estricta. Los dos rangos superiores se denominan colectivamente sanyaku.

  • Yokozuna: el gran campeón. Es un título vitalicio que no puede perderse aunque el rendimiento decline. Un yokozuna que pierde de forma reiterada se retira antes que seguir deshonrando el título.
  • Ozeki: el segundo rango. Un ozeki con mal rendimiento puede ser degradado.
  • Sekiwake y Komusubi: los dos rangos siguientes.
  • Maegashira: el grueso de la división máxima (makuuchi), con una numeración que indica la posición relativa (maegashira 1 es el más alto; maegashira 16 o similar, el más bajo).

Por debajo de makuuchi hay cuatro divisiones adicionales: juryo, makushita, sandanme y jonokuchi. El sistema es brutalmente meritocrático: los resultados de cada torneo determinan el ascenso o el descenso de rango.

Los seis torneos anuales

Los basho (場所, torneos) son el corazón del calendario del sumo profesional. Cada uno dura 15 días, con un combate diario para los luchadores de las divisiones superiores.

MesCiudadRecinto
EneroTokioRyogoku Kokugikan
MarzoOsakaPrefectural Gymnasium
MayoTokioRyogoku Kokugikan
JulioNagoyaPrefectural Gymnasium
SeptiembreTokioRyogoku Kokugikan
NoviembreFukuokaFukuoka Convention Center

El luchador con más victorias al cabo de los 15 días gana el yusho, el trofeo del torneo. En caso de empate, se disputan combates de desempate.

La era Hakuho

Ningún análisis del sumo contemporáneo puede ignorar a Hakuho Sho (Монхбатын Даваажаргал), nacido en Mongolia en 1985 y activo en el sumo profesional entre 2001 y 2021. Con 45 títulos de torneo, es el luchador más exitoso de la historia del sumo. Su dominio durante casi dos décadas cambió la percepción del deporte: antes de la era de los luchadores mongoles, el sumo había estado dominado casi en exclusiva por japoneses.

La apertura internacional del sumo abrió debates sobre la identidad del deporte y su relación con la tradición cultural japonesa. Hakuho, que se hizo ciudadano japonés y fundó su propia heya (escuela de sumo) al retirarse, representa tanto la globalización del deporte como su continuidad.

Los luchadores extranjeros en el sumo

Además de los mongoles (que han dado varios yokozuna), el sumo ha tenido luchadores de Brasil (Kaisei), Argentina (Hoshitango), Bulgaria, Georgia y Hawái (los hermanos Musashimaru y Akebono, en los años 90 y 2000). La presencia internacional es ya una realidad del sumo moderno, aunque las normas de la Japan Sumo Association limitan a uno el número de extranjeros por heya.

La heya: la escuela-residencia de sumo

Los rikishi no son deportistas independientes: pertenecen a una heya (部屋), una escuela que es, al mismo tiempo, residencia, familia adoptiva y organización de entrenamiento. El oyakata (maestro de la heya, por lo general un ex-rikishi retirado) es la figura de máxima autoridad.

La vida en la heya es comunitaria y disciplinada: los luchadores más jóvenes realizan las tareas domésticas, cocinan el chankonabe (el guiso nutritivo que es la base de la dieta del sumo) y entrenan bajo una jerarquía en la que el rango determina todos los aspectos de la vida cotidiana.

Ver sumo en directo

Asistir a un basho en el Ryogoku Kokugikan de Tokio es una de las experiencias culturales más intensas a las que puede acceder un viajero. Las entradas salen a la venta con varios meses de antelación a través del sistema oficial de la Japan Sumo Association. Las de masu (palcos de tatami para cuatro personas) son las más tradicionales; los asientos de estadio convencionales resultan más baratos y permiten igualmente seguir los combates con claridad.

La jornada de un basho comienza con las divisiones inferiores a primera hora de la mañana. Los combates de makuuchi empiezan hacia las 15:00 y culminan en torno a las 18:00. Los momentos previos a los combates de los yokozuna son los más concurridos y fotografiados.

Consejos finales

El sumo es uno de esos aspectos de la cultura japonesa que resultan incomprensibles desde fuera, pero extraordinariamente coherentes cuando se entiende el marco desde el que operan. No es un deporte de combate convencional medido por golpes o puntos: es un rito de fuerza que incluye purificación, jerarquía y demostración pública de poder, dentro de una tradición que lleva más de mil años en funcionamiento.

Para quien visite Tokio en enero, mayo o septiembre, asistir aunque sea a una sola jornada del basho es una experiencia irremplazable. El ambiente del Kokugikan —con el ring sagrado elevado bajo el tejado ceremonial, los gyoji en sus trajes imperiales y los rikishi ejecutando sus rituales de sal— no tiene equivalente en ningún otro deporte del mundo.

Cultura y etiqueta Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura