Hazte Premium

Templo Ekoin de Ryogoku: origen del sumo en Tokio

En el barrio de Ryogoku, a un paso del Kokugikan —el estadio donde se celebran los torneos de sumo de Tokio—, hay un templo que fue durante casi tres siglos el escenario habitual de las competiciones de lucha. El Ekoin no ocupa grandes titulares turísticos, pero quien se acerca descubre un lugar con capas de historia de todo tipo: incendios de época Edo, leyendas de ladrones románticos, cementerios de mascotas y una pintura de dragón que responde al sonido de unas palmas. Y todo ello en menos de un kilómetro cuadrado.

Resumen rápido

  • El Ekoin fue el hogar del sumo profesional en Tokio antes de la construcción del Kokugikan (1909).
  • Fundado en 1657 para honrar a las víctimas del Gran Incendio Meireki.
  • Los luchadores de sumo siguen visitando el templo para rezar antes de los torneos.
  • La estatua de Nezumikozo (el “Robin Hood” japonés) funciona como amuleto de buena suerte.
  • El hall principal tiene una pintura de dragón que produce un sonido especial al aplaudir.
  • Acceso desde la estación JR de Ryogoku (5 minutos andando; cubierto por el JR Pass).

Por qué existe el Ekoin

La historia del Ekoin empieza con una catástrofe. Los días 18 y 19 de enero de 1657, el Gran Incendio Meireki arrasó Edo (la actual Tokio). El fuego mató a más de 100.000 personas en apenas dos días, y muchas de las víctimas murieron en las calles, sin posibilidad de ser identificadas ni reclamadas por ninguna familia.

El shogun Tokugawa Ietsuna ordenó construir un monumento para honrar a todos esos muertos anónimos. El resultado fue el Banninzuka (“el montículo del millón de almas”), erigido en el solar que hoy ocupa el Ekoin. El templo, formalmente conocido como Shoshuzan Muenji Ekoin, pertenece a la secta budista de la Tierra Pura y mantiene una función específica: dar sepultura y honrar a quienes mueren sin familia o sin nadie que los cuide.

La conexión con el sumo

El sumo y el Ekoin mantienen una relación que dura casi tres siglos. Antes de que el Kokugikan abriera sus puertas en 1909, las competiciones de sumo profesional de Tokio se celebraban en el patio del Ekoin. Los torneos de verano y de primavera congregaban a miles de espectadores en el solar del templo.

Hoy, el Chikarazuka —el “montículo de la fuerza”, construido en 1945 por la Asociación Japonesa de Sumo en el recinto del Ekoin— sigue siendo objeto de peregrinación de los luchadores antes de los torneos del Kokugikan. Vienen a rezar frente a este monumento antes de competir, manteniendo vivo el vínculo histórico entre el lugar y el deporte.

Qué ver en el recinto

La puerta San-mon

La entrada principal tiene un tejado semicilíndrico que la distingue de otras puertas de templo más convencionales. El diseño es sencillo, pero reconocible desde la calle.

El Chikarazuka

El monumento al sumo, construido por la Nihon Sumo Kyokai en 1945. Además de su función devocional para los luchadores, ilustra de forma visual la conexión histórica entre el templo y el deporte. Junto a él, una piedra conmemora el incendio de 1675 y honra a sus víctimas; la erigió el segundo abad del templo.

La piedra del Nezumikozo

Jirokichi (1797-1832), conocido como Nezumikozo (“el joven ratón”), es uno de los personajes más pintorescos del período Edo. Fue un ladrón que supuestamente robaba a los ricos señores feudales y repartía el botín entre los pobres, lo que le dio una popularidad comparable a la de Robin Hood en Occidente. Fue capturado, ejecutado y enterrado en el Ekoin.

La piedra conmemorativa de su tumba tiene una tradición popular: se raspa un trocito de piedra y se lleva como amuleto de buena suerte. Muchos estudiantes y opositores la visitan antes de exámenes importantes, y la piedra muestra marcas visibles de este uso acumulado durante décadas.

El cementerio de mascotas

Una de las singularidades más emotivas del Ekoin. El templo cuenta con un cementerio dedicado a animales domésticos desde la época del shogun Tokugawa Ietsuna, cuando el gato del shogun fue enterrado aquí. El cementerio actual reúne monumentos para gatos, perros, conejos, pájaros y cobayas, decorados con flores y objetos de sus dueños.

El hall principal (Hondo)

Esta estructura moderna alberga:

  • Un pequeño museo con imágenes históricas del sumo.
  • Varias estatuas de Buda que acompañan a la imagen principal (Amida Nyorai).
  • La famosa pintura del dragón que llora: una imagen de dragón en el techo cuya posición acústica especial amplifica y modifica el sonido de las palmas del visitante. Cuando se aplaude justo debajo, el sonido resultante es diferente al habitual, y de ahí que se diga que el dragón “llora”. Es una experiencia sonora curiosa que vale la pena probar.

Los sellos goshuin

El Ekoin ofrece sellos goshuin en la oficina del templo. Si coleccionas sellos de templos, este es un punto poco habitual para añadir a la colección.

Cómo llegar

Línea JR Sobu: estación de Ryogoku (5 minutos andando). Esta línea está cubierta por el JR Pass.

Línea Toei Oedo: estación Ryogoku de la Oedo Line (unos 10 minutos andando). Esta línea no está cubierta por el JR Pass.

El barrio de Ryogoku es también el hogar del Museo del Sumo (en el Kokugikan), el Museo de la Historia de Edo-Tokio y varios restaurantes especializados en chankonabe (el guiso nutritivo de los luchadores de sumo). Una visita al barrio puede combinarse fácilmente con estas atracciones en una misma tarde.

El contexto del sumo en Ryogoku

El Kokugikan, el estadio de sumo de Tokio, está a unos diez minutos andando del Ekoin. Si te interesa el sumo más allá de la historia del templo, los torneos de Tokio se celebran en enero, mayo y septiembre. Las entradas para los días de pista baja son las más buscadas y suelen agotarse con semanas de antelación.

Fuera de la temporada de torneos, el Museo del Sumo del Kokugikan ofrece una exposición permanente gratuita (con la entrada al estadio) sobre la historia del deporte, sus ceremonias y sus figuras históricas.

Consejos finales

  • El Ekoin es un templo activo, pequeño y sin grandes multitudes. Es un buen contrapunto a los grandes templos de Asakusa o Shinjuku si buscas algo más tranquilo y genuino.
  • Lleva monedas de 0,03 USD para las ofrendas (la moneda con agujero es la más asociada a los deseos en el sintoísmo, aunque en el contexto budista también se usa).
  • El barrio de Ryogoku tiene restaurantes de chankonabe que sirven el guiso de los luchadores durante todo el año. Es una experiencia gastronómica específica del barrio que merece al menos una comida.
  • Si visitas durante uno de los torneos de sumo (enero, mayo, septiembre), el ambiente del barrio cambia de forma notable: los restaurantes ponen menús especiales y el Ekoin recibe visitas de luchadores.
Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura