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Templo Gokokuji de Tokio: superviviente de la guerra

Tokio conserva relativamente pocos edificios históricos anteriores al siglo XX. El Gran Terremoto de Kanto de 1923 destruyó buena parte de la ciudad, y los bombardeos de 1945 completaron la devastación. Por eso el Gokokuji ocupa un lugar especial en el patrimonio de la capital: es un templo de madera del período Edo que sobrevivió tanto al terremoto como a los bombardeos y mantiene su estructura original del siglo XVII. Está en Bunkyo, al este de Ikebukuro, y resulta ser uno de los templos menos visitados por el turismo internacional pese a ser uno de los más significativos de la ciudad.

Resumen rápido

  • Construido en 1681 por el quinto shogun, Tokugawa Tsunayoshi, en honor a su madre.
  • Sobrevivió al terremoto de 1923 y a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
  • La puerta Nio-mon (1697) y el salón principal Kannon-do (1697) son de gran valor histórico.
  • El festival del 9 y 10 de julio equivale, en mérito espiritual, a 46.000 visitas normales.
  • Acceso directo desde la estación Gokokuji (Metro Yurakucho).
  • El cementerio alberga tumbas de varios primeros ministros y figuras culturales.

Historia: un templo construido por amor filial

El Gokokuji tiene un origen inusualmente personal para un gran templo de Tokio. En 1681, el quinto shogun, Tokugawa Tsunayoshi, ordenó su construcción no por razones políticas o estratégicas, sino para honrar la memoria de su madre y rezar por su salud. El shogun encargó la imagen principal a un artesano especial y dotó al templo de tierras y fondos suficientes para su mantenimiento.

La imagen principal es un Buda de ámbar natural, la Nyoirin Kanzeon Bosatsu, cuya textura y color dorado la diferencian de las figuras budistas convencionales. El acceso a este Buda está restringido a ocasiones especiales.

Lo más notable del Gokokuji es lo que no sucedió: mientras la mayoría de los edificios históricos de Tokio ardían o se derrumbaban, las estructuras principales del templo sobrevivieron. Eso lo convierte en uno de los ejemplos más completos de arquitectura budista del período Edo temprano en toda la ciudad.

Los edificios principales

La puerta Nio-mon

Construida alrededor de 1697, la Nio-mon tiene ocho columnas y un tejado de doble alero con decoración en laca roja. Los dos protectores Nio —Agyo y Ungyo— custodian el frente, mientras que en la parte trasera de la puerta hay figuras de Buda adicionales. La estructura combina madera lacada con una carpintería de alta precisión que se conserva en excelente estado.

La puerta Furo-mon

Es una construcción más reciente (1938), diseñada con inspiración en el templo Kurama-dera de Kioto. La caligrafía de la inscripción fue obra de Ietatsu Tokugawa, hijo del último shogun. Aunque es más moderna, encaja visualmente con el conjunto del recinto.

El salón principal Kannon-do

Fechado en 1697, es uno de los edificios de madera más antiguos de Tokio y el mejor ejemplo de carpintería budista del período Edo temprano en la capital. Alberga la imagen de la Nyoirin Kanzeon Bosatsu y tiene una distribución interior típica del budismo Shingon.

La pagoda Taho-to

Construida en 1938, está inspirada en la pagoda del Ishiyama-dera, en la prefectura de Shiga. Tiene decoraciones de oro y plata en los tramos superiores y alberga una imagen del Buda Dainichi.

El cementerio y el mausoleo

El recinto del Gokokuji cuenta con un cementerio que reúne tumbas de figuras históricas notables: dos primeros ministros, varias concubinas imperiales y personajes relevantes de la política y la cultura de los períodos Meiji, Taisho y Showa. El mausoleo del recinto se completó en 1996.

El salón Yakushi-do y otros espacios

El Yakushi-do (1691) y el Churei-do completan los espacios principales. El campanario del templo conserva la campana de bronce original del recinto.

Festivales y eventos

El calendario del Gokokuji incluye varios eventos que dan vida al templo más allá de la función religiosa cotidiana:

  • Año Nuevo (1-3 de enero): apertura especial con visitas múltiples y ceremonias de bienvenida al año.
  • Setsubun (3 de febrero): el templo organiza el lanzamiento de habas para ahuyentar el mal, con la participación especial de luchadores de sumo como invitados.
  • Hana Matsuri (6 de abril): el cumpleaños del Buda histórico, celebrado con una procesión infantil que lleva una pequeña imagen del Buda bajo un palio de flores.
  • Shimanroku Sennichi (9-10 de julio): el festival más especial del templo. Según la tradición, una visita en estos dos días tiene el mismo mérito espiritual que 46.000 visitas ordinarias. El número se relaciona con las 46.000 horas que hay en mil días.
  • Obon (16 de agosto): ceremonia de bienvenida a los espíritus ancestrales.

Cómo llegar

Metro Yurakucho (Tokyo Metro): la estación Gokokuji da acceso directo al templo. Esta línea no está cubierta por el JR Pass, pero conecta bien con Shibuya, Shin-Kiba y otras partes de Tokio.

Metro Marunouchi: la estación Shunotsuka queda más alejada del templo, pero también es una opción.

Desde Ikebukuro: el templo está a unos 20 minutos andando, o 5 minutos en metro por la línea Yurakucho.

Qué ver en el entorno

El barrio de Bunkyo y sus alrededores tienen varios puntos de interés que complementan bien la visita al Gokokuji:

  • Barrio de Yanesen (Yanaka-Nezu-Sendagi): a unos 15-20 minutos andando, es el barrio histórico más auténtico de Tokio, con calles de madera, tiendas de artesanía y tumbas del período Edo.
  • Tranvía Sakura: una de las pocas líneas de tranvía que sobreviven en Tokio, con un recorrido pintoresco por barrios residenciales.
  • Ikebukuro: el gran nudo de transporte y entretenimiento al oeste, accesible en pocos minutos.
  • Catedral de Santa María de Tokio: un edificio religioso del siglo XX obra de Kenzo Tange, a pocos minutos del templo.

Consejos finales

  • El Gokokuji es uno de los pocos templos históricos de Tokio que permiten ver cómo era la arquitectura budista de la ciudad antes de las destrucciones del siglo XX. Vale la pena dedicarle tiempo a observar los detalles de carpintería.
  • El cementerio del templo tiene un ambiente tranquilo que contrasta con el ritmo del Tokio urbano. Es un buen lugar para una caminata sin aglomeraciones.
  • Si visitas en primavera, los cerezos del recinto crean un marco excepcional alrededor de la puerta Nio-mon y el salón principal.
  • El festival Setsubun (3 de febrero), con los luchadores de sumo, es uno de los eventos más inusuales del calendario de templos de Tokio y merece la visita si coincide con el viaje.
Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura