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Templo Jakko-in de Ohara: el retiro de la emperatriz

En el pueblo de Ohara, a una hora al norte de Kioto entre montañas y arrozales, hay un convento budista que guarda una de las historias más melancólicas del Japón medieval. El Jakko-in fue fundado en el siglo VI, pero es famoso sobre todo por haber sido el lugar donde la emperatriz Kenreimon’in pasó los últimos treinta años de su vida, tras sobrevivir a la destrucción de su clan. Su historia está narrada en el Heike Monogatari, la epopeya que en el Japón clásico tenía la misma presencia cultural que La Ilíada en Occidente.

Resumen rápido

  • Fundado en 594 por el Príncipe Shotoku para honrar al Emperador Yomei.
  • Conocido como el retiro de la emperatriz Kenreimon’in, que vivió aquí desde 1185 hasta su muerte.
  • El hall principal fue reconstruido en 2005 tras el incendio de 2000.
  • Acceso desde Kioto Station en bus (1 hora) o combinando metro y bus (40 min).
  • Horario: de 9:00 a 17:00 (hasta las 16:30 de diciembre a febrero); entrada de pago.

La historia de Kenreimon’in

Para entender el peso histórico del Jakko-in hay que saber quién fue Kenreimon’in (Taira no Tokuko). Era hija de Taira no Kiyomori, el hombre más poderoso de Japón en el siglo XII, y fue concubina del Emperador Takakura. Su hijo, el Emperador Antoku, subió al trono con apenas dos años.

La guerra Genpei (1180-1185) enfrentó al clan Taira con el clan Minamoto. En la batalla naval de Dan-no-ura (1185), los Taira fueron derrotados de forma definitiva. Kenreimon’in vio morir a su madre, a sus hermanos y a sus nobles más leales. Su hijo, el niño Emperador Antoku, de apenas seis años, murió ahogado en brazos de su abuela cuando las mujeres del clan se arrojaron al mar antes que rendirse.

Kenreimon’in fue rescatada del agua por los soldados enemigos. Llevada a Kioto como símbolo del fin del poder Taira, buscó refugio en el convento de Jakko-in, en Ohara, donde tomó los hábitos budistas y pasó el resto de su vida en oración por las almas perdidas en la guerra. Murió hacia 1213.

El Heike Monogatari dedica su último capítulo entero a la vida de Kenreimon’in en Jakko-in. Es uno de los textos más conmovedores de la literatura japonesa medieval.

Los espacios del templo

La puerta San-mon

La entrada al recinto. Es simple y modesta, como corresponde a un convento de retiro espiritual.

El farol de tres patas

A la izquierda de la puerta hay un farol de hierro donado por Toyotomi Hideyoshi en el siglo XVI. Sus tres pies están decorados con el mon (emblema heráldico) de las paulownias, la flor heráldica de la familia Toyotomi.

El hall principal (Hondo)

La estructura actual data de 2005: se reconstruyó fielmente tras el incendio del 9 de mayo de 2000, que destruyó el hall medieval. Sigue los estilos arquitectónicos originales de los períodos Asuka y Momoyama.

El hall alberga la estatua central, el Rokumantai Jizo, el bodhisattva protector de los niños. Alrededor del Jizo central hay más de 3.000 figuras pequeñas de Jizo, colocadas por visitantes y fieles a lo largo de los años.

El jardín y el estanque

El jardín interior del templo tiene un estanque con una cascada de tres niveles que produce sonidos distintos según la velocidad del agua. La tradición cuenta que este estanque inspiró al poeta Saigyo uno de sus poemas más conocidos, cuando lo visitó para ver a Kenreimon’in.

El jardín occidental, con cerezos, arces y faroles de piedra, crea una atmósfera especialmente cargada en primavera y otoño.

El pino milenario

En el recinto crece un pino komatsu de más de 1.000 años. Aunque el tronco original se destruyó en el incendio de 2000, el árbol sobrevivió parcialmente y sigue siendo parte activa del jardín.

La casa de té

Construida en 1965 siguiendo el modelo del Palacio Imperial, la casa de té del recinto sirve matcha y dulces wagashi tradicionales. Es uno de los elementos más recientes del templo, pero se integra bien en el paisaje del jardín.

La tumba de Kenreimon’in

La tumba de la emperatriz está en la zona trasera del recinto, entre árboles y quietud. Es accesible en temporada de otoño para ver los arces.

Actividades para visitantes

  • Copia de sutras (shakyō): el templo ofrece sesiones de meditación a través de la copia manual de sutras budistas. Es una práctica tranquilizante que no requiere ningún conocimiento budista previo. Consulta la disponibilidad en recepción.
  • Té y wagashi: en la casa de té, con vistas al jardín. Una forma agradable de tomarse un descanso durante la visita.

Cómo llegar a Ohara

El pueblo de Ohara está al norte de Kioto, entre montañas. No hay metro que llegue hasta allí: el acceso es necesariamente en autobús.

  • Opción 1 (más cómoda, más larga): bus número 17 de Kyoto Bus desde la plataforma C3 de la estación de Kioto. Duración: 1 hora. Sale con regularidad durante el día.
  • Opción 2 (más rápida): Metro Karasuma hasta Kokusai-kaikan (20 minutos) y, desde allí, el bus número 19 hasta Ohara (20 minutos más). Esta combinación ahorra tiempo respecto al bus directo.
  • Opción 3: tren Keihan hasta Demachiyanagi y, desde allí, el bus C en dirección a Ohara.

Desde la parada de autobús de Ohara, el Jakko-in queda a unos 20 minutos andando, cruzando el río Takano y siguiendo los carteles hacia el norte del pueblo.

Qué más ver en Ohara

Ohara tiene dos grandes templos que se complementan bien en una misma excursión:

  • Sanzen-in: el templo más conocido del pueblo, también budista Tendai, con jardines de musgo y cedros de gran tamaño. Está en el lado opuesto del pueblo al Jakko-in (unos 30 minutos andando entre ambos).
  • Hosenin y Jakkoin mura: el camino entre la parada de autobús y el Jakko-in pasa por algunos jardines menores y casas de té que vale la pena explorar con calma.

La mejor combinación es ir a primera hora al Sanzen-in, caminar por el pueblo, comer en alguno de los restaurantes locales y visitar el Jakko-in por la tarde.

Consejos finales

  • El Jakko-in es un convento activo. La atmósfera es más quieta y contemplativa que la de los grandes templos de Kioto. Respeta los espacios de meditación y las ceremonias en curso.
  • El otoño (octubre-noviembre) convierte el jardín del Jakko-in en un espectáculo de arces rojos y naranjas. Es la temporada más fotogénica, pero también la más concurrida en todo Ohara.
  • Si el tiempo acompaña, el camino entre la parada de autobús y el templo tiene su propio encanto: arrozales, casas tradicionales y el río Takano sirven de introducción perfecta al espacio que vas a visitar.
  • La visita en diciembre y enero, con el Jakko-in entre la nieve, tiene una atmósfera particular que los fotógrafos de viaje buscan activamente.
Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura