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Templo Kennin-ji: el templo zen más antiguo de Kioto

En el extremo sur del barrio de Gion, donde el bullicio de la calle Hanamikoji da paso a un silencio inesperado, se levanta el Kennin-ji: el templo zen más antiguo de Kioto y uno de los cinco grandes templos zen de la ciudad. Lo fundó en 1202 el maestro Eisai, el mismo monje que introdujo en Japón tanto el zen Rinzai como el té verde. Ocho siglos después, tras sobrevivir a guerras y revoluciones, sigue siendo un espacio activo de práctica budista y uno de los recintos con un programa de visita más rico de la ciudad. Su gesto más espectacular es reciente: el dragón gemelo que cubre los 170 metros cuadrados del techo del salón Hatto, pintado en 2002 y ya considerado una de las grandes obras de la Kioto contemporánea.

Resumen rápido

  • Fundado en 1202 por el maestro Eisai, también responsable de introducir el té verde en Japón
  • El dragón gemelo del techo Hatto fue pintado en 2002 para el 800 aniversario del templo
  • Las pantallas originales de los Dioses del Viento y el Trueno son Tesoro Nacional; las del templo son réplicas de alta calidad
  • Tres jardines zen distintos, cada uno con su propia filosofía de diseño
  • Horario: 10:00 a 17:00; el recinto exterior es accesible las 24 horas; el interior requiere entrada de pago
  • A pocos minutos andando del barrio de Gion (calle Hanamikoji)

Historia: el maestro que trajo el zen y el té

El maestro Eisai (1141-1215) es una de las figuras fundacionales del budismo medieval japonés. Viajó dos veces a China para estudiar directamente con maestros Chan (la versión china del zen) y regresó con dos regalos que transformarían el país: la transmisión del budismo Rinzai y las semillas del té verde. Convencido de que el té era necesario para la práctica meditativa, escribió el tratado Kissayojoki (“Cómo tomar el té para la salud”), el primer texto japonés sobre la materia.

En 1202, con el apoyo del shogun Minamoto no Yoriie y el respaldo del clan Hojo, Eisai fundó el Kennin-ji en el extremo sur de Gion, la zona de entretenimiento y geishas más antigua de Kioto. Un campo de té dentro del recinto rinde homenaje a este legado dual.

El templo sufrió graves destrucciones durante la Guerra Onin (1467-1477) y se reconstruyó de forma progresiva. La mayoría de los edificios actuales datan de finales del siglo XIV y de mediados del XVIII.

El dragón gemelo del techo Hatto

La imagen más impactante del Kennin-ji aparece nada más entrar en el Hatto, el gran salón de conferencias de 1765. En el techo, sobre los 108 metros cuadrados de espacio original más las extensiones, dos dragones gemelos llevan pintados desde 2002. La obra se encargó al pintor japonés Koizumi Junsaku (1924-2012) para celebrar el 800 aniversario de la fundación del templo.

El proceso fue monumental: Junsaku trabajó durante dos años en Hokkaido antes de que la pintura se instalara en el techo. Las dimensiones finales son de aproximadamente 11,4 por 15,7 metros. Los dos dragones se enfrentan y entrelazan sus cuerpos en el espacio del techo, creando una sensación de movimiento desde cualquier punto del salón.

Tumbarse en el suelo del Hatto y contemplar la pintura durante unos minutos es una experiencia distinta a la de cualquier otra obra de arte en un templo de Kioto.

Las pantallas de los Dioses del Viento y el Trueno

El Hojo (la residencia del abad) alberga la réplica de uno de los grandes tesoros nacionales del arte japonés: las pantallas plegables de Fujin y Raijin, los dioses del Viento y el Trueno, pintadas por Tawaraya Sotatsu en el siglo XVII. El original se conserva en el Museo Nacional de Kioto; lo que se ve en el Kennin-ji es una reproducción de alta calidad.

Estas pantallas son el ejemplo más famoso de la escuela Rinpa, el estilo que combina el pan de oro con figuras de gran expresividad y movimiento. Fujin (dios del viento) y Raijin (dios del trueno) ocupan los paneles extremos de cada pantalla, en posiciones tan dinámicas que parecen a punto de echar a moverse.

El Hojo guarda además otras pinturas al estilo de la escuela Kano, entre ellas 32 paneles de Hashimoto Kansetsu que representan ciclos de nacimiento y muerte.

Los tres jardines zen

El Kennin-ji tiene tres jardines, cada uno con un planteamiento filosófico propio.

Taiyu-en

El jardín principal, de estilo karesansui (jardín seco), fue diseñado por el paisajista Kumakichi Kato a principios del período Showa. Recurre a la combinación clásica de arena y rocas para evocar un paisaje natural abstracto.

Jardín ◎△□

El nombre describe sus tres elementos centrales: un círculo, un triángulo y un cuadrado, inspirados en una caligrafía del maestro zen Sengai Gibon. El círculo representa el agua; el triángulo, el fuego; y el cuadrado, la tierra. Es una meditación filosófica sobre los elementos fundamentales, expresada en formas geométricas simples colocadas sobre un lecho de arena.

Cho’ontei (“Jardín del sonido de la marea”)

Tres rocas centrales representan al Buda y a sus dos bodhisattvas acompañantes. Una roca plana para la meditación y varios arces japoneses completan el diseño. El nombre evoca el sonido del mar en un lugar interior y silencioso.

La puerta Sanmon

La gran puerta de dos pisos del Kennin-ji se trasladó hasta aquí desde el templo Annei-ji, en Shizuoka, en 1923. El segundo piso alberga una estatua del Buda Gautama y 16 arhats (discípulos del Buda histórico), aunque ese nivel no está abierto al público.

La conexión con el té

Un pequeño campo de té dentro del recinto recuerda el legado de Eisai. En el Japón medieval, el té era inseparable de la práctica zen: prepararlo exigía la misma presencia y concentración que la meditación. La ceremonia del té (chado) que conocemos hoy hunde sus raíces directamente en esta convergencia de tradiciones.

Cómo llegar

El Kennin-ji está a pocos minutos andando desde cualquier punto del barrio de Gion:

  • Desde la calle Hanamikoji: camina hacia el sur hasta llegar al templo (5-8 minutos).
  • Desde la estación Gion-Shijo (Keihan): 10 minutos andando hacia el sur.
  • En autobús: líneas 206, 110, 86, 202 o 207 desde la estación de Kioto hasta la parada Higashiyama Yasui.
  • En tren: las líneas Keihan y Hankyu son las más cercanas, pero no están cubiertas por el JR Pass.

Consejos finales

  • La visita al interior requiere pagar entrada. El exterior del recinto (los jardines al aire libre y la zona de la puerta) es de acceso gratuito.
  • El dragón del techo se puede fotografiar: pon la cámara en modo gran angular y sitúate en el centro del salón para capturar el mayor porcentaje posible de la obra.
  • Las pantallas de Fujin y Raijin están en una sala con luz controlada. Se pueden fotografiar, pero las réplicas se aprecian mejor con los ojos que a través de la pantalla del móvil.
  • Si Gion te interesa más allá de los templos, el Kennin-ji es el mejor punto de partida para una tarde que incluya también los callejones de Miyagawacho y la calle Sannenzaka.
Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura