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Templo Kurama-dera: espiritualidad al norte de Kioto

A 31 kilómetros al norte de Kioto, donde la línea Eizan termina y empieza el bosque, el monte Kurama guarda un templo que lleva doce siglos acumulando capas de espiritualidad, leyenda y misticismo. El Kurama-dera no sigue ninguna de las grandes escuelas budistas: tiene su propia doctrina, el Kurama Kyoko, y venera una trinidad que incluye a Maoson, un ser que, según la tradición del templo, llegó a la Tierra desde Venus hace 6,5 millones de años. Los tengu —los espíritus montañeses de nariz larga y alas— son los guardianes del monte, y el legendario guerrero Yoshitsune se entrenó aquí siendo niño. Todo ello lo convierte en uno de los destinos más atmosféricos de la región de Kioto.

Resumen rápido

  • El Kurama-dera fundó su propia escuela religiosa en 1949, independiente del budismo Tendai
  • La trinidad Sonten combina el Kannon de los mil brazos (amor), Bishamonten (verdad) y Maoson (energía de la montaña)
  • Las tigresas guardianas de Bishamonten, una con la boca abierta y otra cerrada, aparecen por todo el recinto
  • El teleférico (2 minutos) permite ahorrarse la subida inicial a pie
  • El camino hasta el santuario de Kibune atraviesa cedros milenarios con raíces expuestas
  • Horario: 9:00-16:00

La leyenda de la fundación

La historia oficial del Kurama-dera arranca a finales del siglo VIII, aunque la documentación histórica es fragmentaria. Según la tradición del templo, un discípulo del monje chino Jianzhen (que introdujo el budismo en Japón) tuvo visiones durante su ascenso al monte. Allí encontró al dios Kibune Myojin, que se le apareció montado en un caballo blanco con silla; de ahí derivaría el nombre “Kurama” (“montura” o “silla de caballo”). Más adelante, el monje se topó con un ogro al que conjuró y transformó en el dios protector Bishamonten.

Tiempo después, el noble Fujiwara Issendo tuvo la visión del Kannon de los mil brazos en el monte y financió la construcción del hall principal, completando así la trinidad que hoy se venera en el templo.

En 1949, el Kurama-dera se separó formalmente del budismo Tendai y creó el Kurama Kyoko, una escuela propia que combina elementos budistas, sintoístas y cosmológicos.

La trinidad Sonten

La doctrina del Kurama Kyoko se basa en la veneración de tres entidades:

  • Senju Kannon (Kannon de los mil brazos): representa el amor y la compasión hacia todos los seres. Es la deidad central del budismo de la compasión.
  • Bishamonten: el rey celestial del norte y la verdad. Es también el dios de la victoria y la protección, lo que explica su popularidad histórica entre los guerreros.
  • Maoson: la entidad más singular del panteón del Kurama-dera. Según la doctrina del templo, Maoson es “un maestro guerrero con nariz larga y alas, extremadamente similar al famoso Tengu”, que llegó a la Tierra desde Venus hace 6,5 millones de años y representa la energía de la montaña. Los tengu del folclore japonés serían, según esta tradición, descendientes de Maoson.

Esta cosmología tan particular explica por qué el Kurama-dera tiene un carácter espiritual distinto al de otros templos de la región.

El recorrido: de la puerta a la cima

La puerta Niomon y el primer tramo

La puerta Niomon (reconstruida en 1911) marca la entrada formal al recinto. Los protectores Nio que la custodian fueron esculpidos por el maestro Tankei en el siglo XIII. Tras la puerta se encuentran una fuente de abluciones y el pequeño santuario Karasuma Myoo-den.

El sendero Tsuzuraori

El “camino de las 99 curvas” es la ascensión histórica al templo: empinado y serpenteante. La escritora Sei Shonagon lo describió hacia el año 1000 en su obra Makura no Soshi (El libro de la almohada) como un camino donde los lugares cercanos parecen lejanos. El recorrido pasa junto a un cedro de 800 años y 53 metros de altura, y junto a los monumentos dedicados al guerrero Ushiwakamaru (el nombre de infancia de Minamoto no Yoshitsune).

El teleférico (cable car Ushiwakamaru) ofrece una alternativa de 2 minutos si la subida no es tu prioridad.

El santuario Yuki

A mitad de camino, el santuario Yuki (fundado en 940) tiene una presencia imponente entre los cedros. Sus festivales de otoño son especialmente celebrados por los lugareños.

El Hondo y el hexágono de Sonten

El hall principal alberga la trinidad Sonten. En su suelo hay un hexágono con un triángulo inscrito: el símbolo de la trinidad. Quienes se sitúan sobre él y se concentran en la oración sienten, según los practicantes del templo, una energía particular del lugar. Más allá de la dimensión espiritual, el punto tiene una carga emocional acumulada por siglos de práctica que resulta palpable.

El camino a Kibune

Desde el Hondo, un sendero desciende hacia el pueblo de Kibune a través de un bosque de cedros milenarios cuyas raíces emergen del suelo y forman un paisaje surrealista. El recorrido dura entre 1,5 y 2 horas. Kibune es un pequeño pueblo de montaña con restaurantes que sirven cocina de verano en plataformas sobre el río, el santuario de Kibune y una atmósfera en la que el tiempo parece moverse a otro ritmo.

La historia de Yoshitsune

Minamoto no Yoshitsune (1159-1189) es uno de los guerreros más legendarios de la historia japonesa. De niño recibió el nombre de Ushiwakamaru y fue llevado al monte Kurama. Según la tradición, aprendió artes marciales de los tengu (los espíritus del monte), que le enseñaron técnicas de combate extraordinarias. Más tarde fue el general que venció al clan Taira en las guerras Genpei, pero murió joven, perseguido por su propio hermanastro.

Los monumentos a Yoshitsune se reparten por todo el recorrido del Kurama-dera, y la estación de tren luce una gran escultura de tengu en homenaje a la leyenda.

Cómo llegar

Desde Kioto Station hay tres opciones principales:

  1. Metro Karasuma hasta Kokusaikaikan (20 min) → a pie 15 min hasta la estación Iwakura → tren Eizan hasta Kurama (18 min). Total: unos 55 min.
  2. Bus número 52 desde Kokusaikaikan hasta Kurama (24 min).
  3. Caminar hasta Shichijo → Keihan express hasta Demachiyanagi (10 min) → tren Eizan local hasta Kurama (31 min).

Desde Demachiyanagi: tren Eizan directo hasta Kurama (31 minutos).

Desde la estación de Kurama, la puerta Niomon del templo queda a pocos minutos andando.

Consejos finales

  • La ruta Kurama-Kibune (cruzar el monte de un lado al otro) es uno de los mejores paseos de día completo desde Kioto. Requiere unas 3-4 horas y calzado de trekking ligero.
  • Octubre es el mejor mes por la temperatura y el color del follaje, antes de que el momiji llegue a su plenitud en noviembre.
  • El Kurama Fire Festival (noche del 22 de octubre) es uno de los festivales nocturnos más espectaculares de Kioto, con antorchas a lo largo del monte. La afluencia es enorme y el tren vuelve muy lleno.
  • Si subes a pie, el camino Tsuzuraori tiene pausas naturales (el cedro milenario, el santuario Yuki) que invitan a ir con calma.
  • El restaurante de soba de la calle principal de Kurama sirve cocina de la región. Los yudofu (tofu hervido) y los nabemono (guisos) son platos representativos de los pueblos montañeses del norte de Kioto.
Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura