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Kagurazaka y el templo Zenkokuji en Tokio
En este artículo
- Resumen rápido
- Historia de Kagurazaka: del período Edo al hanamachi
- El Canal Cafe: primera parada con vistas al foso
- La calle principal: tiendas, sabores y el kenban de las geishas
- El templo Bishamonten Zenkokuji
- El santuario Akagi y las confiterías del camino
- Los callejones históricos: el alma de Kagurazaka
- Hyogo Yokocho
- Kakurenbo Yokocho
- Cuesta Keiko
- Pastelería Fujiya: el broche dulce del paseo
- Cómo llegar a Kagurazaka
- Consejos finales
- Preguntas frecuentes sobre Kagurazaka
Kagurazaka es uno de esos barrios de Tokio que hacen dudar de en qué época estás. A cinco minutos a pie de la estación de Iidabashi, sus callejones empedrados, sus restaurantes de estilo tradicional (ryotei), sus confiterías centenarias y la presencia discreta de geishas lo convierten en visita obligada para quien quiere ver el Tokio histórico sin salir del centro. Su templo principal, el Bishamonten Zenkokuji, es el eje espiritual de un barrio con más de cuatro siglos de historia.
Resumen rápido
- Tipo de visita: paseo histórico y gastronómico por callejones del período Edo.
- Tiempo recomendado: 2-3 horas.
- Transporte: estación Iidabashi (líneas JR Chuo, Toei Oedo, Tozai, Yurakucho y Namboku).
- Precio: gratuito para pasear; gastos opcionales en tiendas y cafeterías.
- Lo mejor: callejones medievales en pleno Tokio moderno y un templo con mucha historia.
- Dato útil: la calle principal cierra al tráfico de 12:00 a 13:00 todos los días, y de 12:00 a 19:00 los domingos y festivos.
Historia de Kagurazaka: del período Edo al hanamachi
Durante el período Edo (1603-1868), Kagurazaka fue zona residencial de samuráis. En 1857 empezó a prosperar como barrio de entretenimiento y fue declarada oficialmente hanamachi, es decir, barrio de geishas. Antes de la Segunda Guerra Mundial llegaron a ejercer en sus calles unas 700 geishas. Hoy la cifra ha caído drásticamente, pero alrededor de 30 siguen trabajando en los restaurantes tradicionales del barrio, y aún es posible cruzarse con alguna por la tarde, cuando se desplazan a sus citas.
La historia de Kagurazaka tiene además una vertiente francesa: la presencia de la Alliance Française y de la Escuela Francesa de Tokio ha atraído durante décadas a una comunidad de residentes franceses que ha dejado su huella en algunas de las tiendas y cafeterías.
El Canal Cafe: primera parada con vistas al foso
El paseo arranca en la parte baja de la calle principal, donde el foso exterior del antiguo castillo de Edo marca el límite del barrio. El Canal Cafe tiene una terraza con vistas directas al foso y alquila barcas para quienes quieran explorarlo desde el agua. Es un punto de partida agradable para orientarse antes de adentrarse en Kagurazaka.
La calle principal: tiendas, sabores y el kenban de las geishas
La calle principal concentra tiendas de cerámica, kimonos, complementos tradicionales y papelería japonesa de calidad. Entre ellas destaca Gojuban, especializada en nikuman: bollos chinos al vapor con una variedad amplia de rellenos, desde el clásico de carne hasta versiones dulces. Se venden calientes para comer en el momento o fríos para calentar después.
En las travesías que salen de la calle principal se esconden algunos de los rincones más interesantes:
- Kenban Yokocho: la callejuela donde está la oficina central de las geishas del barrio. Si tienes suerte, puedes escuchar música de shamisen desde el exterior.
- Sento Atamiyu: los baños vecinales históricos donde se aseaban las geishas antes de sus citas. Hoy siguen funcionando como sento de barrio.
- Geisha Shindo y Honta Yokocho: callejones con restaurantes tradicionales de nivel donde, en los establecimientos más exclusivos, la reserva previa es imprescindible.
El templo Bishamonten Zenkokuji
El templo Zenkokuji es el corazón espiritual de Kagurazaka. Está dedicado a Bishamonten, una de las divinidades más importantes del budismo japonés y uno de los siete dioses de la fortuna, asociado a la guerra, la protección y la riqueza. La entrada del recinto está custodiada por dos komatora, versiones en forma de tigre de los habituales komainu (perros guardianes).
Historia del templo:
- Construido en 1595 a petición del shogun Tokugawa Ieyasu.
- El salón principal se trasladó a su ubicación actual en 1792.
- Destruido por completo en los bombardeos de 1945.
- Reconstruido en 1951.
Una curiosidad cultural: el templo es muy popular entre los seguidores del grupo musical Arashi, así que es habitual encontrar tablillas ema (tablillas de deseos de madera) con mensajes dedicados a los miembros del grupo junto a las peticiones más tradicionales.
Acceso: libre y gratuito. El recinto puede visitarse a cualquier hora del día.
El santuario Akagi y las confiterías del camino
Siguiendo la ruta hacia el interior del barrio, el camino al santuario Akagi pasa por varias tiendas de repostería tradicional que merecen una parada:
- Confitería Kagurazaka Karyo: especializada en okoshi, snacks de arroz inflado y caramelo típicos de la región de Tokio.
- Confitería Baikatei: abierta desde 1935, vende wagashi (dulces japoneses tradicionales), mame daifuku y warabi-mochi. Una de las mejores del barrio.
- Panadería Kagurazaka Kameido: panes y bollos de masa esponjosa con rellenos dulces y salados.
El santuario Akagi fue remodelado en 2010 por Kengo Kuma, el arquitecto japonés conocido también por el estadio olímpico de Tokio y el Forestgate Daikanyama. El resultado combina la arquitectura contemporánea con los elementos estructurales del santuario sintoísta tradicional y llama la atención de quienes se interesan por la arquitectura japonesa moderna.
Los callejones históricos: el alma de Kagurazaka
Los callejones del interior son el principal motivo para visitar el barrio. Estrechos, empedrados y flanqueados por muros de piedra o vallas de bambú, transportan a un Tokio que apenas ha cambiado en siglos.
Hyogo Yokocho
Uno de los callejones más fotogénicos del barrio. Alberga Le Bretagne Creperie, considerada la primera crepería de todo Japón, fundada por un chef bretón. También está el ryokan Wakana, abierto desde 1954 y popular en su día entre escritores y músicos japoneses que buscaban un retiro tranquilo en plena ciudad.
Kakurenbo Yokocho
Llamado el “callejón del escondite” por su forma laberíntica y sus dimensiones, perfectas para el juego infantil que le da nombre. En sus recovecos se esconden pequeños restaurantes y bares de ambiente íntimo.
Cuesta Keiko
Una de las rutas alternativas para volver a la calle principal desde los callejones interiores. Con pendiente moderada y adoquines irregulares, es buena muestra del trazado urbano de la Kagurazaka histórica.
Pastelería Fujiya: el broche dulce del paseo
La pastelería Fujiya es conocida en todo Japón por sus pekochanyaki: bollos con la forma de Peko-chan, la mascota de la marca, similares al taiyaki pero rellenos de anko (pasta de judías rojas azuki) o chocolate. Son el cierre perfecto para el paseo por el barrio.
Cómo llegar a Kagurazaka
La estación de Iidabashi es el punto de partida más cómodo: desde allí, el inicio de la calle principal queda a 5 minutos a pie. Las líneas que paran en Iidabashi son:
- JR Chuo (incluida en el JR Pass)
- Toei Oedo
- Tozai
- Yurakucho
- Namboku
Si usas el JR Pass, la línea Chuo es tu mejor opción.
Consejos finales
- La calle principal cierra al tráfico de 12:00 a 13:00 todos los días, y de 12:00 a 19:00 los domingos y festivos: es el mejor momento para fotografiarla sin coches.
- Para cruzarte con alguna geisha, la tarde (a partir de las 17:00) es el momento más probable.
- Los callejones Hyogo Yokocho y Kakurenbo Yokocho están más tranquilos y fotogénicos entre semana.
- Las confiterías tradicionales tienen existencias limitadas: si llegas tarde, algunos productos pueden estar agotados.
- Kagurazaka combina bien con una visita a la zona de Shinjuku, que queda a unos 15 minutos en metro.
Preguntas frecuentes sobre Kagurazaka
¿Se puede ver a las geishas en Kagurazaka? Es posible, aunque no está garantizado. Las geishas se desplazan a sus compromisos desde última hora de la tarde y pueden verse en los callejones de la zona de Kenban Yokocho y Geisha Shindo. No está permitido fotografiarlas ni abordarlas.
¿Hay que pagar entrada en el templo Zenkokuji? No. El recinto es de acceso libre y gratuito a cualquier hora del día.
¿Cuánto tiempo necesito para ver Kagurazaka? Con dos o tres horas tienes suficiente para el paseo completo: el templo, los callejones principales y una parada en alguna confitería o cafetería. Si quieres entrar a varios establecimientos con calma, cuenta con una tarde entera.