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8 razones para viajar a Japón en invierno: nieve y más
En este artículo
- Resumen rápido
- 1. Los festivales de nieve
- 2. Los onsen rotenburo bajo la nieve
- 3. Los monos de las nieves en Jigokudani
- 4. El esquí y el snowboard en Hokkaido
- 5. El Año Nuevo japonés (Oshogatsu)
- 6. Las luces de invierno (illumination)
- 7. La gastronomía de invierno
- 8. El paisaje nevado de los pueblos históricos
- Consejos finales
El invierno japonés arrastra mala fama entre quienes planifican su viaje desde el clima mediterráneo. “Hace demasiado frío” es la objeción más repetida. Lo que suele olvidarse es que precisamente ese frío es el que activa algunas de las mejores experiencias del país: los rotenburo al aire libre bajo la nieve, los festivales de hielo de Hokkaido, los macacos en sus onsen naturales, las luces de invierno en las ciudades y una cocina de temporada que funciona como defensa perfecta contra el frío.
El invierno japonés se extiende de diciembre a febrero, con variaciones importantes según la región. Tokio tiene inviernos fríos pero secos, en los que rara vez nieva. Hokkaido y los Alpes japoneses acumulan metros de nieve. Y el Pacífico y Okinawa mantienen temperaturas suaves.
Resumen rápido
- Clima en Tokio: diciembre 5-12 °C, enero-febrero 2-10 °C; pocas nevadas.
- Clima en Kioto: similar al de Tokio, algo más húmedo.
- Hokkaido: temperaturas bajo cero y nevadas intensas y constantes de diciembre a marzo.
- Temporada de esquí: de diciembre a principios de abril en Hokkaido; más corta en Honshu.
- Año Nuevo: el 1 de enero es la fiesta más importante del calendario japonés; algunos negocios cierran del 31 de diciembre al 3 de enero.
- Precios: temporada baja en muchas regiones (salvo en torno al Año Nuevo y al festival de nieve de Sapporo).
1. Los festivales de nieve
El Sapporo Yuki Matsuri (Festival de la Nieve de Sapporo) es el más grande y conocido: cada febrero atrae a la capital de Hokkaido a más de dos millones de visitantes para ver esculturas de nieve y hielo del tamaño de edificios. Los equipos de construcción del ejército y de las universidades compiten en la categoría de grandes esculturas, con réplicas de monumentos internacionales o creaciones originales que se iluminan al caer la noche.
El festival dura una semana y tiene dos sedes principales: el Odori Park (el parque central de Sapporo, con 12 bloques de esculturas) y Susukino (el barrio de vida nocturna, con esculturas de hielo transparente). La entrada es gratuita.
Otros festivales de invierno en Hokkaido y Tohoku:
- Festival de Invierno de Asahikawa (febrero): el festival de esculturas de hielo más grande del mundo por volumen, según sus organizadores.
- Otaru Yuki Akari no Michi (febrero): cientos de linternas de nieve iluminan el canal histórico de Otaru en una procesión que recorre la ciudad durante diez días.
- Kamakura Matsuri de Yokote (Akita, febrero): iglús de nieve (kamakura) desde cuyo interior los niños sirven amazake caliente a los visitantes. Una de las tradiciones más fotogénicas del invierno japonés.
2. Los onsen rotenburo bajo la nieve
Si hay una imagen del invierno japonés que se graba en la memoria es la del baño termal al aire libre: el vapor sobre el agua, los copos cayendo y el cuerpo completamente caliente pese al frío del aire. Los rotenburo (baños exteriores de onsen) se disfrutan todo el año, pero el invierno transforma la experiencia en algo difícilmente comparable.
Los mejores para la nieve:
- Nyuto Onsen (Akita): un grupo de siete onsen en los bosques nevados de Tohoku, con aguas lechosas de alta mineralización.
- Jozankei Onsen (Hokkaido): a 30 kilómetros de Sapporo, perfecto para combinar con el festival de nieve.
- Noboribetsu Onsen (Hokkaido): el más diverso de todo Japón en tipos de agua termal.
- Ginzan Onsen (Yamagata): un pueblo de arquitectura Taisho con calles adoquinadas cubiertas de nieve y un río con vapor termal. La imagen que más se reproduce del Japón invernal.
- Kurama Onsen (Kioto): para quienes prefieren no alejarse de los circuitos principales.
3. Los monos de las nieves en Jigokudani
En el valle de Jigokudani, cerca de Yamanouchi (prefectura de Nagano), una colonia de macacos japoneses se baña en las aguas termales naturales durante los meses de invierno. Los monos aprendieron este comportamiento en los años sesenta del siglo XX y lo han transmitido de generación en generación.
El acceso es a pie desde el aparcamiento de Kanbayashi (30 minutos por un sendero nevado) y la entrada al parque cuesta 5,00 USD. Los monos están sueltos y acostumbrados a los visitantes, pero no deben tocarse ni alimentarse. En enero y febrero, cuando las nevadas son más intensas, la escena del animal sumergido hasta el cuello con la cabeza cubierta de nieve es una de las fotografías más buscadas del país.
Cómo llegar: shinkansen hasta Nagano desde Tokio (80 minutos) y, desde allí, autobús o taxi.
4. El esquí y el snowboard en Hokkaido
Japón cuenta con algunas de las mejores condiciones de esquí del hemisferio norte. Hokkaido recibe lo que los esquiadores llaman “polvo japonés”: nieve seca, ligera y abundante que cae de los sistemas climáticos siberiano y del mar de Japón. Las estaciones de la zona de Niseko acumulan hasta 15 metros de nieve al año, con una calidad que atrae a esquiadores de Australia, Europa y América del Norte que viajan expresamente por ella.
Principales estaciones:
- Niseko United (Hokkaido): cuatro estaciones interconectadas con 30 telecabinas. La más internacional, con restaurantes y alojamiento en varios idiomas. El pueblo de Hirafu tiene una vida nocturna animada.
- Furano (Hokkaido): nieve de calidad equivalente a la de Niseko, pero con menos turismo internacional. Más tranquila y más “japonesa” en su ambiente.
- Rusutsu (Hokkaido): familiar, con pistas variadas y poca masificación.
- Hakuba (Nagano): sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1998. A dos horas de Tokio en autobús, con varias estaciones interconectadas de distinta dificultad.
- Zao Onsen (Yamagata): famoso por los “monstruos de nieve” (juhyo), árboles que se cubren de capas de hielo y nieve hasta adoptar formas monstruosas. Un paisaje único.
5. El Año Nuevo japonés (Oshogatsu)
El Año Nuevo es la fiesta más importante del calendario japonés. A diferencia del Año Nuevo occidental, que es esencialmente la celebración de una noche, el oshogatsu japonés se extiende del 31 de diciembre al 3 o 4 de enero, con rituales específicos cada día.
El 31 de diciembre: los templos budistas tocan la campana exactamente 108 veces a medianoche (joya no kane), un número que representa los 108 deseos terrenales del budismo. El Zojoji de Tokio o el Chion-in de Kioto son buenas opciones para escucharlo.
El 1 de enero: la primera visita del año a un santuario (hatsumode) es un ritual multitudinario. Los grandes santuarios reciben millones de personas en los tres primeros días del año. Meiji Jingu en Tokio, Naritasan Shinshoji en Narita y Fushimi Inari en Kioto son los más visitados.
Práctico: muchos negocios, restaurantes y tiendas pequeñas cierran del 31 de diciembre al 3 de enero. Los konbini siguen abiertos y los grandes centros comerciales, por lo general, también, pero la atmósfera es claramente distinta a la de cualquier otra época del año.
6. Las luces de invierno (illumination)
Las ciudades japonesas se cubren de instalaciones de luces desde finales de noviembre hasta principios de enero. No es solo decoración navideña: muchas ciudades tienen sus propios eventos de iluminación (illumination) que forman parte del calendario cultural del invierno.
- Caretta Shiodome (Tokio): la instalación de luces más espectacular de la ciudad, con un espectáculo sincronizado con música.
- Kobe Luminarie (diciembre): instalación de luces en el corazón de Kobe, nacida en 1995 como homenaje a las víctimas del terremoto de Hanshin. Una de las más emotivas del país.
- Nabana no Sato (Nagoya): uno de los jardines de iluminación más grandes de Japón.
7. La gastronomía de invierno
El invierno japonés tiene una cocina que funciona como sistema de calefacción social:
- Nabe (ollas calientes): el shabu-shabu (finas lonchas de ternera o cerdo en caldo) y el sukiyaki (ternera con tofu y verduras en caldo dulce) son los formatos más elaborados. El yosenabe (olla con todo) y el chankonabe (la olla de los luchadores de sumo) resultan más contundentes.
- Oden: los puestos de oden y su versión de konbini —con daikon, huevo cocido, chikuwa, konjac y otros ingredientes en caldo dashi— son la comida de calle del invierno por excelencia.
- Ramen caliente: el ramen de miso de Hokkaido, diseñado específicamente para los inviernos más fríos del país, es el más contundente de todos los estilos.
- Cangrejo de nieve (zuwaigani): la temporada de pesca va de octubre a marzo. Las prefecturas de Fukui, Tottori y Toyama son los destinos de referencia para comerlo fresco.
8. El paisaje nevado de los pueblos históricos
Algunos de los paisajes más icónicos de Japón solo se consiguen en invierno:
- Shirakawago (prefectura de Gifu): sus casas de tejado de paja (gassho-zukuri) cubiertas de nieve son uno de los iconos visuales del país. El pueblo organiza iluminaciones nocturnas en enero y febrero que hay que reservar con meses de antelación.
- Kenrokuen (Kanazawa): uno de los tres jardines más famosos de Japón, con los árboles protegidos por cuerdas de nieve (yukitsuri) que forman conos geométricos característicos del jardín en invierno.
- Masago Onsen y los pueblos de Tohoku bajo la nieve tienen una belleza austera y serena, muy distinta a la del verano.
Consejos finales
- Lleva capas: la ropa interior térmica de las tiendas de deporte japonesas (Uniqlo Heattech, por ejemplo) es barata y eficaz. Los kairo (bolsitas calientes de un solo uso) se venden en todos los konbini por menos de 0,62 USD.
- Reserva el esquí con antelación: Niseko agota su alojamiento con semanas de adelanto en enero y febrero. La Golden Week (mayo) no afecta al invierno, pero el período de Año Nuevo sí tiene alta demanda.
- El período del 29 de diciembre al 3 de enero: precios más altos, negocios cerrados y transporte lleno. Si puedes elegir, llega el 4 o el 5 de enero, cuando todo recupera la normalidad y los precios bajan.