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El barrio de los bonsáis de Omiya, en Saitama
En este artículo
En una zona residencial tranquila de Saitama, a 38 minutos en tren de la estación de Tokio, hay un barrio que desde 1925 concentra algunos de los bonsáis más valiosos y antiguos de Japón. El Omiya Bonsai Village (Omiya Bonsai Mura) nació de una casualidad histórica —el desplazamiento forzado de los cultivadores de bonsáis de Tokio tras el gran terremoto de 1923— y se ha consolidado a lo largo de un siglo como el corazón vivo de esta tradición. Los seis jardines principales tienen entrada gratuita, los ejemplares más antiguos superan los mil años de vida y aquí está el único museo del mundo dedicado en exclusiva al arte del bonsái.
Resumen rápido
- Ubicación: Kita-ku, Saitama (ciudad de Saitama, antes conocida como Omiya)
- Cómo llegar: JR Tokaido o Utsunomiya Line desde Tokio hasta la estación de Toro (38 minutos); o shinkansen hasta Omiya + tren local hasta Toro (10 minutos)
- Los jardines principales: seis, con entrada gratuita en la mayoría
- El Museo de Arte del Bonsái: horario 9:00-16:30 (hasta 16:00 de noviembre a febrero), cerrado los jueves; entrada de pago
- Mejor época: primavera (marzo-abril, floración de los frutales) y otoño (colores del follaje de hoja caduca)
Historia: del terremoto de 1923 al pueblo del bonsái
El bonsái tiene en Japón más de un milenio de historia documentada. Los primeros ejemplos japoneses son adaptaciones de la técnica china del penzai, que llegó durante el período Heian, aunque la práctica tal y como se entiende hoy —con esa estética de árbol en miniatura que replica la naturaleza— se desarrolló sobre todo durante el período Edo.
Los cultivadores de bonsáis de Tokio tenían sus jardines en los barrios del este de la ciudad, cerca del río Sumida. El 1 de septiembre de 1923, el Gran Terremoto de Kanto destruyó buena parte de esa zona y obligó a muchos de ellos a buscar nuevos terrenos. Un grupo escogió los campos de Saitama, entonces una zona agrícola periférica, por la calidad del suelo y del agua del río Motoarakawa.
En 1925, el barrio del bonsái de Omiya quedó formalmente establecido, y en los primeros cinco años llegaron a abrir 30 jardines. A lo largo del siglo siguiente, la presión inmobiliaria fue reduciendo ese número, pero los seis jardines principales que han sobrevivido son los más representativos y los que guardan los ejemplares más valiosos.
Los seis jardines históricos
Mansei-en
El jardín más célebre del barrio por la edad y el valor de sus ejemplares. Su pieza central es un goyomatsu (pino blanco japonés, Pinus parviflora) de más de mil años, un árbol que ha sobrevivido al terremoto de 1923, a la Segunda Guerra Mundial y a todos los cambios de Japón desde la época Heian.
Mansei-en tiene además ejemplares extraordinarios de otros siglos, y es el jardín que la mayoría de los fotógrafos y coleccionistas visitan primero. La entrada es gratuita.
Seiko-en
Especializado en árboles del período Edo, con exhibiciones estacionales notables. En primavera, sus ciruelos y cerezos en miniatura son de los más fotogénicos del barrio. La gestión del jardín mantiene el estilo más tradicional a la hora de presentar los árboles. Entrada gratuita.
Toju-en
Este jardín destaca por ser el más activo en la formación de nuevos cultivadores: los fines de semana organiza clases de bonsái para grupos pequeños. También exporta árboles a coleccionistas internacionales, lo que lo ha convertido en el jardín más conocido fuera de Japón. Entrada gratuita.
Kyuka-en
El Kyuka-en conserva árboles cultivados para miembros de la familia imperial japonesa y para ex primeros ministros. La calidad de sus ejemplares está considerada la más alta del barrio, y las piezas que estuvieron en manos imperiales se acompañan de una documentación histórica detallada. Entrada gratuita.
Fuyo-en
Especializado en especies de hoja caduca —arce japonés, zelkova, ginkgo— que en otoño ofrecen colores imposibles de ver en los jardines de coníferas. Sus moyogi (bonsáis de tronco informal) de arce son especialmente valorados. Fuyo-en practica también el estilo yose-ue (bosque en miniatura, con varios árboles en un mismo recipiente). Entrada gratuita.
Shosetsu-en
El jardín con mayor vocación educativa del barrio: organiza exposiciones de alumnos de escuelas de bonsái y produce cerámicas tradicionales para macetas. Es el más volcado en la comunidad local y tiene un ambiente más informal que los otros cinco. Entrada gratuita.
El Museo de Arte del Bonsái
El Omiya Bonsai Art Museum es el único museo del mundo dedicado en exclusiva al arte del bonsái. Inaugurado en 2010, exhibe más de 120 ejemplares entre sus colecciones permanentes y temporales, con piezas que van desde árboles de varios siglos hasta trabajos contemporáneos que exploran las fronteras estéticas de la práctica.
La exposición es mucho más que una colección de árboles: el museo documenta la historia del bonsái en Japón, los distintos estilos regionales, las técnicas de cultivo y la relación del bonsái con otras artes tradicionales, como la cerámica, la laca y la caligrafía. Hay también una galería dedicada a la historia concreta del barrio de Omiya.
- Horario: 9:00-16:30 (hasta 16:00 de noviembre a febrero).
- Días de cierre: jueves (si el jueves es festivo, cierra el viernes).
- Precio de entrada: aprox. 1,94 USD/adulto (verificar en la web oficial).
- Cómo llegar: 5 minutos a pie desde la estación de Toro.
La Casa de las Cuatro Estaciones
La Bonsai House of Four Seasons (Shikinomori Bonsai-kan) es un espacio público y gratuito donde se exhiben bonsáis en rotación estacional dentro de tokonoma (alcobas de exhibición tradicionales). El espacio cambia por completo con cada estación: en primavera, cerezos y ciruelos en flor; en verano, especies de follaje denso; en otoño, arces y especies con bayas; en invierno, coníferas y especies de aspecto más austero.
Es un buen complemento al museo, porque permite ver los bonsáis en el contexto de exhibición para el que fueron pensados: la tokonoma japonesa, donde el árbol se coloca para contemplarlo durante un período corto y luego se retira para dejar paso al siguiente.
Qué comprar
Los jardines de Omiya venden bonsáis, aunque exportarlos a Europa exige certificados fitosanitarios. El proceso es manejable, pero burocrático: hay que solicitar un certificado de exportación y cumplir con los requisitos de importación del país de destino.
Para quienes no quieren afrontar ese trámite, los jardines y las tiendas del barrio venden también:
- Semillas para iniciar un bonsái desde cero.
- Herramientas tradicionales de cultivo (tijeras, alambre de aluminio, paletas).
- Macetas de cerámica de varios estilos.
- Libros y publicaciones especializadas (sobre todo en japonés).
- Suiseki (piedras de contemplación), un arte muy relacionado con el bonsái.
Cómo planificar la visita
Tiempo recomendado. Unas dos horas para un recorrido relajado por los jardines principales y el museo. Cuatro horas si añades una clase en Toju-en y la Casa de las Cuatro Estaciones.
Combinación con Omiya. La estación de Omiya tiene interés propio: es sede de varios santuarios importantes, entre ellos el Hikawa-jinja, uno de los más antiguos de la región de Kanto. Una visita de un día completo puede combinar el barrio del bonsái con el santuario y la zona comercial de Omiya.
Llegar desde Akihabara o Ueno. El trayecto más sencillo es el JR desde Ueno o Akihabara hasta la estación de Toro, a pocos pasos del barrio. El recorrido dura entre 38 y 42 minutos.
Consejos prácticos
- Los jardines cierran alrededor de las 16:00: varios jardines, aunque la entrada sea libre, cierran sus puertas a las 16:00 o antes. Conviene llegar antes de las 14:00 para tener tiempo suficiente.
- Fotografías: hay restricciones en algunos jardines, sobre todo con los ejemplares más valiosos. Pregunta antes de fotografiar los árboles más importantes.
- Mejor entre semana: los fines de semana, el barrio recibe visitantes japoneses de toda la región de Kanto y el ambiente es menos tranquilo.
- Invierno y bonsái: en invierno, los árboles de hoja caduca están sin hojas, lo que permite apreciar con claridad la estructura del tronco y las ramas. Es la época preferida por muchos coleccionistas para evaluar la forma.
- No muevas los árboles: algunos jardines exhiben ejemplares al alcance de los visitantes. No los toques ni los muevas; algunos han tardado décadas en alcanzar la posición en la que están.