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Santuario Futarasan y puente Shinkyo de Nikko
En este artículo
Nikko atrae a la mayoría de sus visitantes por el santuario Toshogu, el mausoleo del shogun Tokugawa Ieyasu con sus decoraciones exuberantes. Pero a pocos metros, dentro del mismo conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad, hay un santuario de carácter completamente distinto: el Futarasan Jinja. Fundado en el siglo VIII y austero allí donde el Toshogu es fastuoso, el Futarasan es el santuario original de las montañas sagradas de Nikko, el que precedió a todos los demás.
Resumen rápido
- Ubicación: Nikko, prefectura de Tochigi
- Cómo llegar desde Tokio: línea JR Nikko o línea Tobu Nikko desde Asakusa (1:40 h); desde la estación, autobús circular o a pie
- JR Pass: válido en la línea JR; la línea Tobu requiere billete aparte (es más rápida y frecuente)
- Precio del santuario Futarasan: 1,25 USD
- Precio del puente Shinkyo: 1,87 USD (para cruzarlo); la vista desde fuera es gratuita
- Horario: de 8:00 a 17:00 (hasta las 16:00 de noviembre a marzo)
- Duración recomendada para el conjunto de Nikko: día completo
El santuario Futarasan
Origen y fundación
El monje Shodo Shonin fundó el santuario Futarasan en el año 782, durante su ascensión al monte Nantai, la montaña sagrada de Nikko. Shodo Shonin es también el fundador del templo Rinnoji, el tercer gran conjunto del área de Nikko. La historia de los tres lugares sagrados está, por tanto, inextricablemente unida.
El Futarasan honra las tres montañas sagradas de la región: Nantai, Nyoho y Taro. El santuario tiene tres sedes en puntos distintos: la principal (chugushi) en el área de los demás templos, el santuario interior (okumiya) en la cima del monte Nantai, y la sede intermedia (chugunshi) junto al lago Chuzenji.
El recinto
El recinto principal del Futarasan ocupa unas 3.400 hectáreas, aunque la parte que recorren los turistas es solo una fracción. Los caminos de grava entre cedros centenarios crean un ambiente muy diferente al de los espacios recargados del Toshogu vecino: aquí la arquitectura es más modesta y el bosque, más protagonista.
Elementos destacados del recinto:
- Los komainu (leones guardianes) flanquean la entrada principal, como en la mayoría de los santuarios sintoístas. En el Futarasan, varios de ellos tienen atados omikuji (papeles de fortuna) que dejan los visitantes en busca del favor de las deidades del lugar.
- El Daikokuten-sha, un pequeño subsantuario dedicado al dios de la fortuna, alberga una estatua dorada que recibe las oraciones de quienes buscan prosperidad. El contraste entre el modesto edificio y la estatua brillante de su interior resulta llamativo.
- Los caminos arbolados que conectan el Futarasan con el Toshogu reúnen uno de los conjuntos de cedros más antiguos de la zona. Algunos superan los cuatro siglos y sus raíces deforman el suelo de una manera que da carácter propio al paseo.
El puente Shinkyo
Historia
El puente Shinkyo se construyó en 1636, pocos años después de que el área se convirtiera en el centro de culto del linaje Tokugawa. Técnicamente, el puente pertenece al santuario Futarasan, aunque se encuentre aproximadamente un kilómetro más abajo en el valle.
La tradición cuenta que el monje Shodo Shonin, al llegar al río Daiya en su camino hacia la montaña sagrada, se topó con que el caudal le impedía cruzar. Rezó al dios de las serpientes, que envió dos serpientes —una azul y una roja— que formaron un puente con sus cuerpos. La leyenda explica el nombre: shinkyo significa, literalmente, “puente sagrado”.
El puente actual es una reconstrucción de 1904 que respetó el diseño original del siglo XVII. Su color bermellón contrasta con la vegetación del entorno con ese efecto inconfundible que tienen tantos elementos sintoístas en la naturaleza japonesa.
Visitar el puente
Hasta 1973, el puente Shinkyo estaba completamente vedado al público. Hoy puede cruzarse pagando 1,87 USD, aunque la mayoría de los visitantes se limitan a fotografiarlo desde la carretera lateral o desde el puente de acceso gratuito que hay a pocos metros.
Para quien quiera cruzarlo, la experiencia es breve —el puente mide apenas 28 metros—, pero la vista desde el centro, sobre el río Daiya y los cedros de las laderas, es la mejor para fotografiar el conjunto.
Cómo organizar la visita a Nikko
El conjunto patrimonial de Nikko concentra tres grandes espacios en un área compacta: el Futarasan, el Toshogu y el Rinnoji. Los tres están a menos de un kilómetro entre sí y el autobús circular desde la estación los conecta bien.
Un orden sugerido para un día completo:
- Llegar en el primer tren posible desde Tokio (la apertura es a las 8:00).
- Puente Shinkyo: foto de llegada al área.
- Santuario Futarasan: paseo tranquilo, de 45 a 60 minutos.
- Santuario Toshogu: el más visitado y con más contenido, de 2 a 3 horas.
- Templo Rinnoji: el conjunto budista, 1 hora.
- Almuerzo en las cercanías (la especialidad de Nikko es el yuba, el tofu local).
- Tren de vuelta a Tokio.
La luz de primera hora de la mañana en el bosque de cedros, entre el puente y los santuarios, es especialmente buena para la fotografía.
Consejos finales
- El JR Pass cubre el tren a Nikko por la línea JR, pero la línea Tobu es más rápida y cómoda desde Asakusa; el billete de ida y vuelta de Tobu cuesta alrededor de 17,48 USD.
- El autobús circular desde la estación de Nikko ahorra la caminata de 30 minutos cuesta arriba hasta el área de los santuarios; los primeros buses de la mañana son los menos saturados.
- En otoño (noviembre), el follaje de los arces en el área de los santuarios es excepcional y los visitantes se multiplican; llegar entre semana y a primera hora es fundamental.
- En la zona hay alquiler de paraguas en las taquillas de los santuarios, útiles en los frecuentes días de lluvia de esta zona de montaña.