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Shubun no Hi: el equinoccio de otoño en Japón
En este artículo
Cada 22 o 23 de septiembre, Japón celebra el Shubun no Hi (秋分の日), el equinoccio de otoño. Es un festivo nacional en el que el día y la noche duran lo mismo y el ciclo estacional gira hacia el período más hermoso del año. Pero el Shubun no Hi es mucho más que un fenómeno astronómico: está ligado a una antigua tradición budista de visita a los cementerios, a una flor roja que aparece como por arte de magia en esas fechas y a un alineamiento del calendario capaz de regalar una semana entera de vacaciones, la conocida como Silver Week.
Resumen rápido
- Fecha: 22 o 23 de septiembre (varía según el año)
- Festivo nacional en Japón desde 1948
- En 2025 cae el 23 de septiembre (martes)
- La próxima Silver Week (5 días consecutivos) se producirá en 2026
- La flor del equinoccio es la higanbana o lirio araña (Lycoris radiata)
- El dulce tradicional es el ohagi, una bola de arroz con pasta de judía roja
- Los cementerios de Aoyama y Yanaka (Tokio) y Higashi-Otani (Kioto) son puntos de referencia
Orígenes del Shubun no Hi
El antecedente histórico del Shubun no Hi es el Shuki Koreisai, un festival sintoísta establecido en 1878 para honrar a los emperadores y miembros de la familia imperial difuntos. Junto a él existía una versión primaveral, el Shunki Koreisai.
Con la llegada de la ocupación estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial, el gobierno japonés secularizó ambas festividades a través de la Ley de Festivos Nacionales de 1948. La norma eliminó su contenido religioso oficial, pero preservó las fechas y la función social: el otoño como momento de gratitud por la cosecha y de recuerdo de los difuntos.
El Higan de otoño: “la otra orilla”
El Higan (彼岸) es una práctica exclusiva del budismo japonés que no existe en ninguna otra tradición budista del mundo. La palabra significa “la otra orilla” o “el paraíso” en el contexto del budismo Mahayana: la orilla desde la que se contempla el sufrimiento de este mundo, la orilla de la iluminación.
El Higan de otoño dura siete días: los tres anteriores al equinoccio, el propio equinoccio y los tres posteriores. Durante este período, la distancia entre el mundo de los vivos y el de los muertos se considera mínima, lo que convierte el momento en el más propicio para honrar a los antepasados.
Las familias visitan los cementerios para limpiar las tumbas y depositar ofrendas de flores, incienso y alimentos. También se encienden velas en los altares domésticos (butsudan) y se recitan sutras. La atmósfera es recogida y familiar, sin el carácter festivo y abierto del Obon.
La higanbana: la flor del infierno que florece en el equinoccio
La higanbana (彼岸花), conocida también como lirio araña (Lycoris radiata), es una de las flores más llamativas de Japón y una de las más cargadas de simbolismo. Sus pétalos rojos intensos y sus largos estambres curvados dibujan una silueta que parece sacada de una ilustración de fantasía.
El propio nombre, “higanbana”, la vincula directamente al equinoccio: aparece casi en sincronía con el comienzo del Higan, como si el calendario botánico y el budista respondieran a la misma señal. La coincidencia tiene base fisiológica: el bulbo de la higanbana es muy sensible a los cambios de temperatura, y la transición del calor veraniego al fresco otoñal activa su floración.
Históricamente se plantaba en los cementerios porque su bulbo es tóxico y ahuyentaba a los animales que podrían excavar las tumbas. Esa asociación con la muerte le ha valido en algunas tradiciones regionales el sobrenombre de “flor del infierno” o “flor de los muertos”.
Dónde ver higanbana
- Márgenes del río Koide, Fujisawa (Kanagawa): uno de los campos de higanbana más extensos cerca de Tokio
- Parque Kinmachakuda Manjushage (Hidaka, Saitama): el campo de higanbana más célebre del área de Tokio, con más de 5 millones de flores. Accesible en la línea Seibu
- Monte Kinchakuda (Saitama): la misma zona, con vistas al río Koma
El ohagi: el dulce del Higan
El alimento tradicional del Higan de otoño es el ohagi (おはぎ), una bola de arroz glutinoso envuelta en pasta de judía roja (anko). El nombre hace referencia al hagi, el trébol japonés, una de las siete flores del otoño en la poesía clásica japonesa.
En primavera, el mismo dulce se llama botamochi (en referencia a la peonía); en otoño, ohagi. Entre sus variaciones figuran las versiones cubiertas de kinako (harina de soja tostada), kurogoma (sésamo negro), aonori (alga nori en polvo) o edamame.
El ohagi se compra en pastelerías tradicionales y en muchos supermercados durante las semanas del Higan. También se prepara en casa como ofrenda para el altar doméstico antes de repartirlo entre los presentes.
La Silver Week: las vacaciones de septiembre
Japón es poco generoso con los días festivos laborables, así que el gobierno los distribuye de forma estratégica a lo largo del año. Septiembre concentra tres festivos próximos entre sí:
- Día del Respeto a los Mayores: tercer lunes de septiembre
- Equinoccio de otoño: 22 o 23 de septiembre
- Kokumin no Kyujitsu: según la Ley de Festivos Nacionales, si un día laborable queda atrapado entre dos festivos, también se convierte en festivo
Cuando el calendario se alinea de modo que estos tres festivos crean cinco días consecutivos (contando el fin de semana), se habla de Silver Week (シルバーウィーク). A diferencia de la Golden Week de primavera, la Silver Week es irregular: no ocurre todos los años.
Las próximas Silver Weeks están previstas para 2026, 2032 y 2037.
Si tu viaje a Japón cae durante una Silver Week, ten en cuenta que las reservas de tren y alojamiento se agotan con mucha antelación, el tráfico en autopistas es intenso y los destinos turísticos más populares están muy concurridos.
Consejos finales
El equinoccio de otoño en Japón resulta menos espectacular a la vista que el Obon de agosto, pero es mucho más íntimo y filosófico. Si visitas el país a finales de septiembre, acercarte a un cementerio histórico un día del Higan para observar cómo las familias limpian las tumbas y depositan flores te ofrecerá una perspectiva de la cultura japonesa que los museos difícilmente igualan.
En cuanto a la higanbana, su período de floración es breve: dura entre una y dos semanas y coincide casi exactamente con el equinoccio. Si aciertas con las fechas, el Parque Kinmachakuda, en Saitama, brinda uno de los espectáculos botánicos más impresionantes de Japón en esos días.