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Templo Chusonji de Hiraizumi: Patrimonio de la Humanidad
En este artículo
En el extremo norte de Honshu, la isla principal de Japón, hay una ciudad que fue durante un breve pero intenso período la segunda más importante del país. Hiraizumi alcanzó su apogeo bajo el clan Fujiwara del norte en el siglo XII, cuando sus señores levantaron templos y jardines con los que buscaban evocar el paraíso budista en la tierra. De todo ese legado, el templo Chusonji es el superviviente más espectacular, sobre todo por su Konjikido: un pabellón completamente cubierto de oro que lleva novecientos años en pie.
Resumen rápido
- El Chusonji fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en junio de 2011.
- El Konjikido (1124) está completamente revestido de pan de oro y conserva su estado original.
- El templo funciona como mausoleo: alberga los restos momificados de los tres primeros señores Fujiwara del norte.
- Se accede desde la estación de Hiraizumi en 10 minutos en autobús turístico o 30 minutos a pie.
- De los más de doce edificios originales, solo dos se conservan del período Heian.
- Mejor época de visita: otoño (momiji) y primavera (cerezos).
Los Fujiwara del norte y Hiraizumi
La historia del Chusonji comienza con una familia que supo aprovechar la periferia del poder imperial. Los Fujiwara del norte —distintos de los omnipresentes Fujiwara de la corte de Kioto— construyeron su dominio en la región de Tohoku durante el período Heian tardío (siglos XI-XII). Desde Hiraizumi gobernaron un territorio rico en oro, madera y caballos, y canalizaron esa riqueza hacia una ambición cultural sin precedentes: convertir su capital norteña en un espejo del paraíso budista.
El fundador del complejo monástico fue Fujiwara no Kiyohira. Según los registros del templo, inició la construcción alrededor del año 1100, aunque las fuentes de la secta Tendai sitúan la fundación en el año 850. En su momento de mayor esplendor, el recinto albergaba más de doce edificios. La caída del clan a finales del siglo XII, cuando Minamoto no Yoritomo liquidó a los últimos Fujiwara, marcó el inicio del declive. Los incendios y el abandono hicieron el resto.
El Konjikido: el pabellón dorado
El Konjikido (1124) es la joya del Chusonji. Su nombre significa literalmente “sala de color dorado”, y no es una denominación hiperbólica: el edificio está completamente revestido de pan de oro, por dentro y por fuera. Techos, columnas, altares y estatuas interiores están cubiertos con incrustaciones de nácar y pan de oro de una precisión artesanal extraordinaria.
Dentro del hall reposan los restos momificados de tres generaciones de Fujiwara: Kiyohira, Motohira y Hidehira. Sus cuerpos, junto con la cabeza del cuarto y último señor (Yasuhira), descansan bajo los tres altares. El Konjikido no es solo un templo: es una necrópolis dinástica construida con los mejores materiales disponibles en el Japón del siglo XII.
Su estado de conservación es notable porque la estructura lleva siglos encerrada: primero en una cubierta de madera y, desde 1965, en una sala de cristal y hormigón diseñada específicamente para controlar la temperatura y la humedad. No está permitido fotografiar el interior.
Compararlo con el Pabellón Dorado (Kinkakuji) de Kioto puede ayudar a calibrar expectativas: el Konjikido es mucho más pequeño, pero su dorado es original, no una reconstrucción moderna.
El Kyozo: el repositorio de sutras
El Kyozo (1122) es el otro edificio que sobrevive del período heian. Construido dos años antes que el Konjikido, originalmente guardaba las escrituras budistas del templo. Los sutras que albergó se encuentran hoy en el Sanzoko Pavilion del recinto.
La estructura es más austera que el Konjikido, pero su antigüedad —más de novecientos años— le otorga un valor histórico excepcional. Es uno de los edificios de madera más antiguos del noreste de Japón.
El resto del recinto
El Chusonji actual reúne varios edificios de fecha posterior, repartidos por un terreno arbolado con cedros centenarios:
- Hondo (hall principal): acoge los rituales activos del templo. Es el espacio más vivo del recinto, donde los monjes trabajan y se celebran los servicios cotidianos.
- Sala Noh: el recinto cuenta con un teatro Noh que se utiliza durante eventos especiales. El Noh de Hiraizumi tiene su propia tradición local.
- Sala del tesoro (Sanzoko Pavilion): conserva los sutras originales del Kyozo, objetos del Konjikido y otras piezas históricas del templo.
- Cementerio: la parte trasera del recinto, entre los cedros, incluye tumbas y monumentos de distintas épocas.
Cómo llegar
Hiraizumi está en la prefectura de Iwate, en la región de Tohoku. Desde Tokio, el tren bala (Tohoku Shinkansen) llega hasta Ichinoseki en unos 90 minutos; desde allí, un tren JR convencional alcanza Hiraizumi en unos 10 minutos (cubierto por el JR Pass).
Desde la estación de Hiraizumi:
- Autobús turístico circular: llega al Chusonji en unos 10 minutos. Este servicio conecta los principales puntos históricos de la ciudad.
- A pie: unos 30 minutos subiendo por un camino arbolado.
La parte principal del recinto está en la ladera de una colina, así que hay que caminar para llegar al Konjikido desde la entrada principal.
Hiraizumi más allá del Chusonji
La ciudad de Hiraizumi tiene otros dos lugares de visita obligada incluidos en el mismo reconocimiento de la UNESCO:
- Motsuji: un templo cuyo jardín de estilo Tierra Pura (jodo-teien), alrededor del estanque Oizumi-ga-ike, es el mejor conservado de Japón en esta tipología. Los edificios del período Heian no sobrevivieron, pero el paisaje del jardín permanece intacto.
- Kinkeisan: la colina donde, según la leyenda, el guerrero Yoshitsune pasó su infancia y adonde huyó de la persecución de su hermanastro Yoritomo.
Un día completo en Hiraizumi permite visitar ambos sitios principales con calma. Si el tiempo lo permite, el pueblo de Ichinoseki (a pocos minutos en tren) tiene buenos restaurantes para comer antes o después de la excursión.
Consejos finales
- La visita al interior del Konjikido incluye una breve guía en japonés. Si no entiendes el idioma, la audioguía en inglés (disponible en alquiler en la entrada del recinto) cubre los puntos principales.
- El recorrido del Chusonji es bastante largo. Lleva calzado cómodo, porque hay terrenos irregulares y algo de desnivel entre los edificios.
- La mejor combinación es Chusonji por la mañana y Motsuji por la tarde. Ambos sitios están a unos diez minutos entre sí en el autobús turístico.
- Hiraizumi queda en un ramal secundario del Tohoku Shinkansen. Si planeas un itinerario por el norte de Japón (Sendai, Aomori, Matsushima), encaja bien como parada intermedia de un día.