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Kiyomizudera: el templo sobre el precipicio de Kioto

Hay templos que se visitan y templos que se recuerdan. El Kiyomizudera (清水寺, “Templo del Agua Pura”) pertenece al segundo grupo. Fundado en 778, es uno de los templos budistas más visitados de Japón, y su imagen más reconocible es el gran balcón de madera del hall principal (Hondo): una plataforma que sobresale 13 metros sobre el precipicio del monte Otowa, apoyada en 139 pilares ensamblados sin un solo clavo. Desde allí, Kioto se abre hacia el oeste en una vista que durante siglos fue el punto más elevado sobre la ciudad.

El templo ha sido reconstruido varias veces a lo largo de su historia. Los edificios que se ven hoy datan de 1631-1633 y los encargó el tercer shogun Tokugawa, Iemitsu. En 1994 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO dentro del conjunto de Monumentos Históricos de la Antigua Kioto.

Resumen rápido

  • Fundación: año 778. Reconstruido en su forma actual entre 1631 y 1633.
  • Reconocimiento: Patrimonio UNESCO desde 1994.
  • Horario: 06:00-18:00 (varía según la estación).
  • Precio: 2,50 USD (el billete cambia de diseño cada temporada).
  • Vistas nocturnas especiales: durante la floración de cerezos (abril), el Obon (agosto) y el follaje de otoño (noviembre).
  • Acceso en bus desde la estación de Kioto: bus 100 o 206 hasta Kiyomizu-michi o Gojo-zaka.

El camino hasta el templo

La visita empieza antes de llegar al templo propiamente dicho. Los callejones empedrados de Sannen-zaka y Ninen-zaka, que ascienden desde la parte baja del barrio de Higashiyama, acumulan siglos de historia y están flanqueados por tiendas de cerámica, yukata, dulces de matcha y souvenirs. Recorrerlos lleva entre 15 y 25 minutos desde la parada de bus, según cuánto te detengas por el camino.

La tradición avisa: si tropiezas en las escaleras de Sannen-zaka, tendrás mala suerte durante tres años; en Ninen-zaka, durante dos. No está documentado cómo se solucionaba esto antes de que existieran los barandales.

El hall principal y el balcón

El Hondo alberga la imagen sagrada de la Kannon de Once Cabezas y Mil Brazos, que solo se muestra al público una vez cada 33 años; el resto del tiempo permanece oculta. Aun así, los visitantes pueden entrar al interior del hall para venerar la imagen.

El balcón exterior es el elemento más fotografiado del conjunto: una plataforma de unos 20 metros de ancho que vuela sobre el precipicio, sostenida por 139 pilares de keyaki (olmo japonés) y sin un solo clavo metálico. Toda la estructura se ensambló con una técnica japonesa de encaje de maderas que distribuye el peso sin necesidad de uniones de metal.

Durante el período Edo (1603-1868) corría una superstición curiosa: saltar desde el balcón y sobrevivir garantizaba que se cumpliera un deseo. Las crónicas históricas registran 234 saltos, con un 85 % de supervivientes. La práctica se prohibió en 1872.

La cascada Otowa

Al pie del precipicio, justo bajo el hall principal, tres chorros de agua caen desde la roca. Los visitantes hacen cola para beber con unas tazas de mango largo (que se desinfectan entre usos). Cada chorro tiene su propio significado:

  • Izquierda: longevidad.
  • Centro: éxito en los estudios.
  • Derecha: fortuna en el amor.

Eso sí, beber de los tres se considera codicioso y, según la creencia, provoca el efecto contrario. La cola suele ser larga, pero la espera merece la pena más como ritual que por el agua en sí.

El santuario Jishu

Dentro del recinto del templo se encuentra el pequeño santuario dedicado al amor, Jishu Jinja, actualmente en restauración y con reapertura prevista a lo largo de 2025. Antes del cierre era famoso por la Piedra del Amor: dos piedras separadas por 6 metros entre las que había que caminar con los ojos cerrados. Llegar de una a otra sin abrirlos significaba éxito en el amor.

Las vistas nocturnas (yoru no tokubetsu sanpai)

En tres momentos del año, el templo abre de noche con una iluminación especial:

Floración de cerezos (finales de marzo - principios de abril)

Los cerezos del recinto y de la ladera se iluminan con proyecciones y luces, y crean un efecto de flores brillantes sobre el balcón en penumbra.

Obon (mediados de agosto)

La iluminación adquiere un carácter más solemne, ligado a la festividad de los difuntos.

Follaje de otoño (finales de noviembre)

Los arces encendidos en rojo y naranja con el templo al fondo componen una de las imágenes más espectaculares del otoño en Kioto.

Horario nocturno: por lo general, de 18:30 a 21:30. Las entradas se compran en la taquilla. En temporada de cerezos y de follaje conviene llegar con antelación.

El ritual Tainai Meguri

En el edificio Zuigu-do hay un pasaje subterráneo (tainai meguri) que simula el interior del vientre de una bodhisattva. El recorrido se hace en completa oscuridad, guiándose solo por una cuerda. Al final, una piedra espera para que la gires y formules un deseo. El precio adicional es de 0,62 USD.

Otros halls del recinto

El complejo reúne más de 15 estructuras. Entre ellas están el Yakushido (dedicado al Buda de la medicina), el Bentendo y la pagoda Koyasu (a la que se acude para orar por nacimientos sin complicaciones). Cada una tiene su propia historia y su función dentro del conjunto.

Cómo llegar

En bus desde la estación de Kioto:

  • Bus 100 o bus 206 hasta Gojo-zaka o Kiyomizu-michi (15-20 minutos).
  • Después, subir a pie por el callejón Sannen-zaka (10-15 minutos).

En tren Keihan:

  • Estación Kiyomizu-Gojo y, desde allí, 20-25 minutos a pie cuesta arriba.

Consejos finales

  • Madruga. Llega a las 06:00, cuando abre, para ver el templo sin multitudes: el balcón con la ciudad iluminada por el amanecer es una experiencia completamente distinta a la de mediodía.
  • Guarda el billete. Cambia de diseño cuatro veces al año siguiendo las estaciones; si te gustan los souvenirs de papel, no lo tires.
  • Reserva tiempo para una visita nocturna. Son una de las experiencias más logradas de Kioto, en cualquiera de las tres temporadas en que se organizan.
  • Compra cerámica de Kioto (Kiyomizuyaki) en las tiendas de Sannen-zaka y Ninen-zaka: la producción local tiene mejor calidad que la mayoría de los souvenirs genéricos.
  • Elige bien la época. El verano (julio-agosto) concentra las colas más largas del año; el inicio de la primavera (principios de marzo) y el invierno dejan las mañanas más tranquilas.
Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura