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Wagasa japonés: historia, tipos y una guía de compra

El wagasa (和傘, “paraguas japonés”) es uno de los objetos más fotogénicos de la cultura japonesa y, a la vez, una de las artesanías más complejas del país. Fabricado con bambú, papel washi y aceite, suma más de 1.400 años de historia y se sigue produciendo a mano en varios centros artesanales de Japón. Si te llaman la atención los parasoles que portan las geishas en danzas y festivales, los que aparecen en las bodas sintoístas o los que decoran el interior de los restaurantes tradicionales, debes saber que todos ellos son wagasa.

Resumen rápido

  • Materiales: bambú, papel washi y aceite (de linaza o de sésamo según la región).
  • Historia: llega a Japón desde China, a través de Corea, entre finales del siglo VI y comienzos del VIII.
  • Usos: lluvia, sol, bodas sintoístas, danzas de geishas y ceremonias del té al aire libre.
  • Centros productores principales: Kioto (kyo-wagasa), Gifu y Tottori (Yodoe wagasa).
  • Cómo reconocer el auténtico: el wagasa de alta calidad se elabora íntegramente a mano, etapa por etapa.

Historia del wagasa

Los primeros paraguas de papel y aceite llegaron a Japón desde China, pasando por Corea, entre finales del siglo VI y principios del VIII. Los ejemplares históricos más antiguos que se conservan están en el Shoso-in del templo Todaiji, en Nara, y eran instrumentos para rituales budistas, no objetos de uso cotidiano.

Durante el período Heian (784-1185) se perfeccionaron las técnicas de trabajo del bambú y el papel. En el período Muromachi (1333-1568) se empezó a aplicar aceite a la superficie del papel para aumentar la resistencia al agua. Y en el período Azuchi-Momoyama (1568-1600) se logró que el wagasa pudiera cerrarse: hasta entonces permanecía siempre abierto.

El apogeo del wagasa llegó durante el período Edo (1600-1868). Aparecía constantemente en las xilografías ukiyo-e, se usaba en el teatro kabuki y empezó a emplearse en las danzas tradicionales de las geishas. Muchos samuráis de rango bajo, durante los largos años de paz del shogunato Tokugawa, se reconvirtieron en artesanos del wagasa.

La llegada de los paraguas occidentales durante la era Meiji (1868-1912) inició un declive que continúa hoy. Aun así, los wagasa de alta calidad se siguen fabricando a mano y mantienen un mercado consolidado entre coleccionistas, amantes de la artesanía y quienes buscan un recuerdo excepcional de Japón.

Cómo se hace un wagasa

La fabricación de un wagasa implica numerosas etapas, todas ellas manuales:

  1. Preparación del bambú: se remoja en agua y se deja secar al sol.
  2. Teñido: las varillas se tiñen según el diseño final del paraguas.
  3. Moldeado: se colocan al fuego para enderezarlas y dar al conjunto la curvatura deseada.
  4. Creación del rokuro: el núcleo central de madera al que se conectan todas las varillas.
  5. Ensamblaje: cada varilla se une al rokuro, una a una, con hilo.
  6. Cubierta de papel: se reviste con papel washi y pegamento, capa a capa.
  7. Acabado: laca en las varillas y aceite de linaza en toda la superficie exterior; después se deja secar al sol.

En los centros más artesanales, como Kioto, un solo artesano puede realizar todas las etapas. En Gifu, en cambio, el proceso está más especializado: cada fase la ejecuta un artesano distinto, y un wagasa puede pasar por hasta 100 pasos diferentes durante su elaboración.

Tipos de wagasa

  • Bangasa: paraguas para la lluvia, de diseño funcional y resistente.
  • Higasa: parasol para el sol, más ligero y decorativo que el bangasa.
  • Janomegasa: lleva círculos concéntricos en el exterior que, vistos desde arriba, recuerdan al ojo de una serpiente (janome). Es el diseño más tradicional y reconocible, con muchas variaciones posibles.
  • Nodatekasa: gran parasol rojizo usado en las ceremonias de té al aire libre. Una imagen icónica de los festivales japoneses.
  • Maigasa o buyogasa: diseñados específicamente para las danzas tradicionales. Son más ligeros para facilitar los movimientos durante la actuación y son los que usan las geishas en sus espectáculos.
  • Paraguas de boda sintoísta: gran wagasa de color bermellón que protege a la novia durante la ceremonia. El rojo es un color auspicioso que ahuyenta los malos espíritus y las energías negativas.

Los mejores lugares para comprar wagasa en Japón

Kioto: kyo-wagasa

Los kyo-wagasa se fabrican con bambú de Kameoka (al oeste de Arashiyama) y papel washi de Gifu, y se pintan con aceite de sésamo, que les da un brillo especial.

  • Kasagen (かさ源): la tienda de parasoles tradicionales más antigua de Kioto. En funcionamiento desde 1861, está en el barrio de Gion y es uno de los proveedores históricos de las geishas de la zona. El artículo sobre los abanicos de Kioto menciona también este establecimiento en el contexto de la artesanía del mundo de las geishas.
  • Tsujikura (辻倉): tienda y taller especializado en kyo-wagasa, en funcionamiento desde 1690. Está en la intersección de Shijo y Kawaramachi, una de las esquinas más céntricas de Kioto. Web: kyoto-tsujikura.com
  • Hiyoshiya (日吉屋): taller con origen en el período Edo que combina técnicas tradicionales con diseños innovadores. Tiene dos locales en Kioto: uno al norte del Palacio Imperial y otro en el barrio de Nishijin. Web: hiyoshiya.wagasa.com/en/

Gifu: wagasa de bambú excepcional

El wagasa de Gifu es reconocido internacionalmente por la calidad de su bambú. La producción comenzó a mediados del siglo XVIII en el distrito de Kano (sur de la ciudad), aprovechando la proximidad a tres grandes ríos (Kiso, Nagara e Ibi), que proporcionaban bambú de calidad, y la cercanía a Mino, capital del papel washi.

  • Gifu’s Handcraft Artisan House CASA (和傘CASA): en un edificio tradicional de la calle Kawaramachi, en el centro de Gifu. Web: teshigoto.casa
  • Maruto Fujisawa Shoten (マルト藤沢商店): tienda-taller en el distrito histórico de Kano, al sur de la estación de Gifu, con amplia variedad de diseños. Web: wagasa.co.jp
  • Tsukiyo Kando Nakamuraya (月夜観堂 中村屋傘店): otro taller en la zona de Kano, también con múltiples diseños disponibles.

Tottori: wagasa de Yodoe

La artesanía del wagasa en la región de Yodoe (hoy parte de la ciudad de Yonago, prefectura de Tottori) comenzó en 1821. La abundancia de bambú de calidad impulsó la producción, especialmente en las primeras décadas del siglo XX.

  • Yodoe Wagasa Denshokan (淀江和傘伝承館): museo del wagasa de Yodoe, ideal para aprender sobre la artesanía local. Web: furusato.sanin.jp/p/area/yonago/24/

Tokio y alrededores

  • Yamamiya Shoten (山宮商店): fundada en 1905, en el barrio de Asakusa, al oeste del templo Sensoji. Web: yamamiyaumbrella.wixsite.com/yamamiya
  • Komiya Shoten (小宮商店): fundada en 1930, en el barrio de Nihonbashi, al noreste de la estación de Tokio. Web: komiyakasa.jp
  • Hokusai Graphics Wagasa-ya (和傘屋 HOKUSAI GRAPHICS): varios diseños modernos con referencias a los ukiyo-e de Hokusai. Tiene su ubicación principal en Shinjuku y otra en la calle de acceso al santuario Dazaifu, en Fukuoka. Web: hokusai-graphic.com

Kanazawa

  • Matsuda Wagasa-ten (松田和傘店): fundada en 1896, entre el barrio de geishas de Nishi-chaya y el barrio samurái de Nagamachi. Cada parasol lo elabora a mano el maestro artesano Matsuda Hiroshi.
  • Kasamori (和傘傘森): frente a los jardines Kenrokuen, con múltiples parasoles tradicionales. Web: lit.link/wagasakasamori

El wagasa y el mundo de las geishas

El wagasa forma parte del equipamiento artístico de las geishas. Los maigasa o buyogasa aparecen en prácticamente todos los espectáculos de danza: el movimiento del parasol es un elemento coreográfico en sí mismo, con técnicas específicas para girarlo, inclinarlo y abrirlo en escena. Los espectáculos de baile de los hanamachi de Kioto, como el Miyako Odori de Gion o los bailes de otoño de los cinco barrios, incluyen habitualmente números en los que el wagasa es el protagonista visual.

Cómo reconocer una pieza artesanal

No todo paraguas de papel que se vende en Japón es un wagasa hecho para durar. Hay objetos decorativos industriales muy vistosos que cumplen bien como recuerdo, pero no deben confundirse con una pieza impermeabilizada y reparable. Antes de comprar, conviene preguntar dónde se ha elaborado, qué tipo de papel y aceite utiliza y si está pensado para lluvia, para danza o solo para exposición. Un comercio serio explica esas diferencias sin presentar como defecto que un parasol de baile no soporte el agua.

Fíjate en el armazón abierto. Las varillas deben dibujar una circunferencia regular, las uniones de hilo han de mantener una tensión homogénea y el papel no debería formar bolsas. Las pequeñas variaciones de color, el rastro del pincel o una ligera asimetría no son necesariamente fallos: pueden revelar trabajo manual. Lo preocupante son las grietas en el bambú, el papel despegado junto al borde o un cierre que obliga a forzar el mecanismo.

AspectoPieza para uso realPieza principalmente decorativa
PapelWashi encolado e impermeabilizadoPapel fino o impreso
EstructuraBambú trabajado y reparableVarillas ligeras de producción masiva
InformaciónTaller, región, uso y cuidados identificadosProcedencia poco precisa
PrecioRefleja muchas horas de trabajoAdecuado para un recuerdo sencillo
Prueba claveAbre y cierra con un movimiento uniformePuede venderse para mantenerlo abierto

El precio cambia mucho con el tamaño, la técnica y la reputación del taller. En lugar de buscar una cifra universal, compara piezas de la misma función. Un bangasa robusto requiere otros materiales que un maigasa ligero, y una pintura encargada eleva el coste. La Asociación de Artesanías Tradicionales de Japón permite contextualizar los oficios reconocidos; para los paraguas de Gifu resulta útil también la información del portal turístico oficial de la prefectura.

Comprar un wagasa sin improvisar

Si buscas una pieza concreta, escribe al taller antes de desplazarte. Muchos artesanos trabajan por encargo, atienden en horarios reducidos o no mantienen todo el catálogo expuesto. Explica si necesitas usarlo bajo lluvia, llevarlo en avión o enviarlo al extranjero. Las dimensiones cerrado y abierto importan tanto como el peso: un modelo grande puede superar el límite de equipaje de mano aunque sea ligero.

Pide instrucciones de embalaje. Lo más seguro es una caja rígida que impida doblar las varillas y proteja la punta. Para una compra de valor, pregunta por la política de reparación y guarda la tarjeta del taller. El papel puede sustituirse y el hilo puede volver a tensarse, pero no todos los comercios aceptan trabajos enviados desde fuera de Japón. Si la pieza va a salir del país, confirma las condiciones de devolución de impuestos en la propia tienda; no todos los pequeños talleres participan en el sistema.

Una alternativa interesante es visitar una demostración o reservar una experiencia de artesanía. Ver cómo se dividen las varillas y se alinean con el mismo segmento de bambú cambia la manera de apreciar el objeto. También ayuda a entender por qué un paraguas tradicional no se abre con la brusquedad de uno sintético. El Museo de Artesanía y Diseño de Kioto ofrece una introducción fiable a los oficios de la ciudad y sirve para distinguir nombres regionales antes de recorrer tiendas.

Uso, secado y conservación

Un bangasa impermeabilizado puede mojarse, pero debe abrirse para secarlo por completo en un lugar ventilado y sin sol directo intenso. Guardarlo húmedo favorece el moho y puede pegar las capas de papel. Tampoco conviene dejarlo muchas horas junto a una calefacción: un secado agresivo deforma el bambú y reseca el revestimiento. Cuando esté seco, pliégalo siguiendo los pliegues naturales, sin apretar una zona que ofrezca resistencia.

Para guardarlo durante meses, utiliza su funda y colócalo horizontalmente o con el mango apoyado de forma estable. Evita altillos muy calurosos, trasteros húmedos y habitaciones donde reciba sol a diario. Abre la pieza de vez en cuando para airearla y comprobar el papel. Si aparece una rotura, no la soluciones con cinta adhesiva corriente: el pegamento envejece mal, mancha el washi y complica una reparación profesional.

El wagasa también exige cierta etiqueta práctica. En calles estrechas de Gion o durante una procesión, su diámetro puede molestar más que el de un paraguas moderno. Ciérralo en interiores, no lo apoyes sobre pinturas delicadas y pide permiso antes de utilizarlo como accesorio en un templo o en una sesión fotográfica. Una pieza artesanal no convierte cualquier espacio religioso en decorado.

Qué tipo elegir según tu objetivo

Para usarlo con lluvia, la prioridad es un bangasa expresamente impermeabilizado. Para una casa, un higasa de menor peso o una pieza de sobremesa puede ser más fácil de exponer. Quien practique danza debería consultar a su escuela antes de comprar: el equilibrio, el diámetro y la velocidad de giro son parte de la técnica. Y para una boda o una producción profesional suele tener más sentido alquilar un nodatekasa o un paraguas ceremonial que transportar uno propio.

La mejor compra no es necesariamente la más ornamentada. Un janomegasa sobrio permite apreciar la geometría de las varillas, mientras que una pieza pintada aporta un carácter irrepetible. Decide primero qué uso le darás, confirma la procedencia y acepta el mantenimiento que requiere. Así el wagasa deja de ser un objeto fotogénico comprado por impulso y se convierte en una artesanía que puede acompañarte durante mucho tiempo.

Reparar antes que sustituir

Una varilla floja, un hilo roto o una pequeña separación del papel no significan necesariamente el final de la pieza. Fotografia el daño sin manipularlo y consulta primero al taller que la fabricó. Indica medidas, uso y tiempo transcurrido; así podrá decir si acepta el envío o recomienda un artesano cercano.

No apliques laca, aceite o adhesivos domésticos por intuición. Una sustancia incompatible puede alterar el color, impedir que el papel respire y encarecer la restauración. Hasta recibir instrucciones, guarda el paraguas seco, sin tensión y protegido de roces. Reparar conserva materiales y también la continuidad del trabajo artesanal que justificó la compra.

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