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Jardines Kyu-Furukawa de Tokio: rosas y jardín japonés

El norte de Tokio guarda varios jardines históricos que escapan por completo al radar del turismo masivo. Los jardines Kyu-Furukawa son, quizás, el ejemplo más elegante: una finca de la era Taisho (1912-1926) que reúne en un mismo espacio una mansión victoriana de ladrillo, un jardín de rosas a la inglesa con terrazas y balaustradas de piedra, y un jardín japonés clásico con estanque, cascada y casa de té. El conjunto es una de las pocas expresiones arquitectónicas del encuentro entre la estética Meiji-Taisho y las influencias occidentales que sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y al desarrollo urbano posterior.

Resumen rápido

  • Combina arquitectura occidental (diseño de Josiah Condor) con un jardín japonés de Ogawa Jihei VII.
  • El jardín de rosas tiene su mejor momento en mayo (primavera) y entre octubre y noviembre (otoño).
  • Horario: 9:00-17:00 (última entrada a las 16:30); cerrado el último lunes y martes del mes.
  • Estaciones más cercanas: Kami-Nakasato (JR Keihin-Tohoku, 7 min) o Nishigahara (Metro Namboku, 7 min).

Historia de la finca

La finca que hoy conocemos como Kyu-Furukawa tiene una historia que ilustra a la perfección el Japón de la modernización Meiji y Taisho. El terreno perteneció originalmente al político Meiji Mutsu Munemitsu; a su muerte pasó al industrial Furukawa Toranosuke, de la familia que controla el grupo empresarial Furukawa, que incluye la minería de cobre de Ashio, cuyos vertidos provocaron uno de los primeros escándalos medioambientales de la historia japonesa.

El edificio de la mansión y el jardín formal occidental fueron diseñados por Josiah Condor (1852-1920), el arquitecto británico que más influyó en la arquitectura japonesa del período Meiji. Condor proyectó también el Museo Nacional de Tokio y el salón Rokumeikan, el famoso espacio de bailes de estilo europeo donde la élite Meiji practicaba su occidentalización social. La mansión de Kyu-Furukawa, con su fachada de ladrillo oscuro, tejado de cobre y ventanas de arco ojival, es uno de sus trabajos mejor conservados.

El jardín japonés fue obra de Ogawa Jihei VII (conocido como Ueji), el paisajista más influyente de la era Meiji, responsable de numerosos jardines en Kioto y del parque Heian Jingu.

La mansión y el jardín de rosas

El acceso principal conduce directamente al nivel superior, donde la mansión de ladrillo ocupa una posición dominante con vistas al jardín formal. La terraza frontal luce las balaustradas de piedra y los parterres de rosas que dan fama al lugar. En primavera (mayo) y otoño (octubre-noviembre), las rosas de docenas de variedades —cultivadas en terrazas descendentes con la mansión como telón de fondo— componen una de las escenas más fotogénicas de la capital.

La mansión puede visitarse con reserva previa en determinadas fechas; la información actualizada está en la web del parque metropolitano de Tokio.

El jardín japonés

Por una escalera lateral se desciende al nivel inferior, donde el jardín japonés clásico de Ogawa Jihei VII despliega su propio vocabulario. El elemento central es un estanque en forma de corazón —una forma que en la tradición japonesa evoca la luna llena entre los árboles— alimentado por una cascada de diez metros que cae desde las rocas naturales del talud.

Los elementos clásicos del jardín japonés están todos presentes: farolas de piedra (tōrō) distribuidas a intervalos precisos, un puente arqueado de madera, pinos podados en formas expresivas y un pabellón de té desde donde se contempla el estanque. Las piedras de los caminos, dispuestas de forma irregular sobre la gravilla, siguen el principio del roji (camino de jardín de té) que Ogawa aplicó en sus jardines de Kioto.

Las estaciones en Kyu-Furukawa

Primavera (abril-mayo): los cerezos del perímetro florecen en abril, seguidos por las peonías y las primeras rosas de mayo. Es la temporada de mayor afluencia.

Verano (junio-agosto): el jardín japonés se llena de verde intenso. Las hortensias (ajisai) florecen en junio con sus grandes cabezas azuladas y rosas.

Otoño (octubre-noviembre): la segunda floración de las rosas coincide con el inicio del koyo (coloración de los arces). La combinación de rojos y naranjas en el jardín japonés con el ladrillo oscuro de la mansión es el momento más hermoso del año.

Invierno (diciembre-febrero): las camelias (tsubaki) florecen en rojo y blanco. En los pinos más grandes se colocan los yukitsuri, las armaduras de cuerda y bambú que protegen las ramas de la nieve y que son, en sí mismas, una forma de arte decorativo.

Información práctica

Horario: 9:00-17:00 (última entrada a las 16:30).
Días de cierre: el segundo y cuarto lunes de cada mes (si cae en festivo, el día siguiente).
Precio de entrada: consultar en la web oficial del parque (Tokyo Metropolitan Park Association), ya que las tarifas metropolitanas se actualizan periódicamente.

La mansión ofrece visitas guiadas adicionales con reserva previa; pregunta en la entrada.

Cómo llegar

Kyu-Furukawa está en el barrio de Nishigahara, en el norte de Tokio, dentro de la prefectura metropolitana.

Opción 1 (la más rápida): Metro de Tokio, línea Namboku, estación Nishigahara. Salida 1, a 7 minutos a pie.

Opción 2: JR línea Keihin-Tohoku, estación Kami-Nakasato. Salida oeste, a 7 minutos a pie.

Opción 3: JR línea Yamanote, estación Komagome. Salida sur, a 15 minutos a pie.

El barrio es residencial y tranquilo; el paseo desde cualquiera de estas estaciones es agradable.

Combinación con otros jardines del norte de Tokio

En las inmediaciones de Kyu-Furukawa hay otros dos jardines históricos que puedes visitar el mismo día:

  • Jardines Rikugi-en: a 10 minutos a pie de Komagome, uno de los jardines más elegantes del período Edo, con un gran estanque central y una famosa glicina (fuji) en primavera.
  • Jardines Kyu-Iwasaki-tei: en Ueno, mansión del fundador de Mitsubishi diseñada también por Josiah Condor.

Consejos finales

  • La temporada de rosas (segunda semana de mayo y segunda de octubre) atrae más visitantes; llegar antes de las 10:00 te garantiza el jardín casi vacío.
  • Los jardines son pequeños: la visita completa lleva entre 45 minutos y una hora y media, según el ritmo.
  • La casa de té del jardín japonés sirve matcha y wagashi de temporada; es una parada ideal en cualquier época del año.
  • Kyu-Furukawa es uno de los destinos favoritos de los fotógrafos de Tokio: el jardín de rosas con la mansión de fondo en la hora dorada da resultados excepcionales.
Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura