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La ruta Tokaido: el camino histórico entre Tokio y Kioto
En este artículo
- Resumen rápido
- El camino en el período Edo
- Las 53 estaciones del Tokaido
- Los viajeros del Tokaido
- Hiroshige y las 53 estaciones
- El Tokaido hoy: qué queda del camino histórico
- El tramo caminable de Nihonbashi
- El puesto de control de Hakone
- El corredor moderno del Tokaido
- Museos y recursos
- Consejos finales
El Tokaido (東海道) es el camino que durante el período Edo (1603-1868) conectaba la capital del shogunato, Edo (la actual Tokio), con la capital imperial, Kioto. Era el más importante de los cinco caminos principales del Japón feudal: el más transitado y el que concentraba el mayor flujo de personas, mercancías e información del archipiélago. Tiene además el honor de haber inspirado una de las series de grabados más influyentes del arte japonés, las Cincuenta y tres estaciones del Tokaido de Hiroshige. Hoy, el corredor del Tokaido sigue siendo el eje central del país, con el Shinkansen recorriendo prácticamente la misma ruta que los peregrinos y mercaderes del período Edo.
Resumen rápido
- El Tokaido tenía 488 kilómetros y 53 estaciones posta (shukuba) entre Edo y Kioto.
- El viaje a pie tardaba unas dos semanas en condiciones normales.
- Tokugawa Ieyasu comisionó el camino en 1601; las 53 estaciones se establecieron entre 1601 y 1624.
- El tramo entre Nihonbashi y Shinagawa-juku (7 km) es parcialmente caminable hoy, aunque urbanizado.
- El puesto de control de Hakone tiene una réplica visitable desde 2007.
El camino en el período Edo
El Tokaido fue comisionado por Tokugawa Ieyasu, el primer shogun del linaje Tokugawa, en 1601, apenas un año después de su victoria en la batalla de Sekigahara. La motivación no era solo práctica: un camino bien mantenido y controlado era también una herramienta de poder. El shogunato podía supervisar el movimiento de personas entre la capital imperial y la capital del gobierno, y el sistema de estaciones posta (shukuba), con sus registros de viajeros, fue uno de los mecanismos de control más eficaces del régimen.
La primera estación desde Nihonbashi (el punto de partida en Edo, donde arrancaban los cinco grandes caminos del Japón feudal) era Shinagawa-juku, que abrió en 1601. La última, Sanjo Ohashi (el puente de Sanjo en Kioto), completó el sistema en 1624.
Las 53 estaciones del Tokaido
Las 53 estaciones posta, llamadas Tokaido Gojusan-tsugi (東海道五十三次) y repartidas a lo largo de 488 kilómetros, eran mucho más que simples paradas de descanso. Eran pueblos completos con infraestructura específica para los viajeros: hon-jin (alojamientos para los señores feudales y sus comitivas), waki-hon-jin (para nobleza de rango inferior), hatago (posadas comunes) y tiendas. También ofrecían caballos de alquiler, transportistas de equipaje y los servicios básicos para los miles de personas que transitaban a diario.
Las estaciones más importantes eran, además, centros de producción artesanal y comercio. Algunas de sus especializaciones siguen siendo conocidas hoy: Hamamatsu por su anguila, Mishima por sus productos de bambú, Odawara por su kamaboko (pasta de pescado). La identidad gastronómica regional japonesa hunde sus raíces directamente en el sistema de estaciones del Tokaido.
Los viajeros del Tokaido
El tráfico en el Tokaido era muy heterogéneo. Los daimyo y sus séquitos hacían el trayecto dentro del sistema sankin-kotai, la obligación de residir alternadamente en Edo y en sus dominios (diseñada precisamente para controlarlos). Los mercaderes transportaban bienes entre las dos capitales. Los peregrinos viajaban hacia los santuarios de Ise o hacia los templos de Kioto. Los mensajeros llevaban cartas y documentos oficiales, y los artistas y escritores documentaban lo que veían.
Las mujeres que viajaban sin acompañamiento masculino necesitaban permisos especiales en los puestos de control (sekisho), de los que había varios a lo largo del camino. El de Hakone era el más importante: controlaba el acceso desde los dominios del este hacia las tierras del shogunato.
Hiroshige y las 53 estaciones
En 1832, el pintor Utagawa Hiroshige (1797-1858) viajó por el Tokaido en una comitiva oficial que llevaba caballos como regalo del shogunato al santuario de Ise. Durante el trayecto tomó notas y bocetos de lo que veía. Entre 1833 y 1834, la editorial Hoeido publicó su serie de 55 grabados (las 53 estaciones más las escenas de inicio y fin), conocida como la edición Hoeido del Tokaido Gojusan-tsugi.
La serie fue un éxito inmediato y se convirtió en una de las series de ukiyo-e más reproducidas y coleccionadas de la historia. Hiroshige no buscaba la precisión topográfica: sus grabados capturaban la atmósfera de cada lugar, la luz particular de una lluvia de primavera o la nieve de montaña, con un sentido del clima y del paisaje que fijó un nuevo estándar para el género.
La influencia de estos grabados llegó hasta el arte occidental: los impresionistas franceses, en especial Monet y Van Gogh, estudiaron sus técnicas de perspectiva y color. Vincent van Gogh llegó a realizar dos pinturas al óleo copiando obras de Hiroshige, lo que da una idea del peso que tenían en la formación artística europea de finales del siglo XIX.
El Tokaido hoy: qué queda del camino histórico
El tramo caminable de Nihonbashi
El punto de partida del Tokaido histórico era el puente de Nihonbashi, en el centro de Tokio, que todavía existe. El puente actual es una reconstrucción de 1911 en granito gris, sobre la que pasa la autopista elevada que se construyó para las Olimpiadas de 1964. El pavimento tiene una marca oficial que señala el kilómetro cero de los cinco grandes caminos históricos de Japón.
Desde Nihonbashi hasta Shinagawa-juku, la primera estación del Tokaido, hay unos siete kilómetros que pueden recorrerse a pie, aunque el trayecto es principalmente urbano y solo pequeños tramos conservan la atmósfera del camino histórico. Shinagawa-juku, en el barrio de Shinagawa al sur de Tokio, tiene algunas calles con edificios del período Meiji y de principios del siglo XX que evocan su antiguo carácter de ciudad de paso.
El puesto de control de Hakone
El punto de control de Hakone (Hakone Sekisho) se reconstruyó en 2007 a partir de documentos históricos y puede visitarse como museo al aire libre, con réplicas de los edificios originales. Está a la orilla del lago Ashi, en la zona de Hakone, y funciona bien como parte de una excursión al área del Monte Fuji y Hakone. Entrada: 3,12 USD aproximadamente.
El corredor moderno del Tokaido
El Shinkansen Tokaido, que conecta Tokio con Osaka en 2 horas 30 minutos a 285 km/h, sigue prácticamente el mismo trazado del camino histórico por la costa del Pacífico. La autopista Tomei y la vía rápida Meishin, paralelas, también discurren por ese corredor. El eje Tokio-Nagoya-Osaka es hoy el corredor industrial más productivo de Japón y uno de los más dinámicos del mundo, una continuidad directa de la importancia que tuvo el Tokaido durante dos siglos de período Edo.
Museos y recursos
- Museo Nihonbashi Mitsui Memorial: cerca del puente de Nihonbashi, con colecciones de arte del período Edo, incluidas algunas obras del Tokaido.
- Museo Tokaido Hiroshige: en la ciudad de Shizuoka, dedicado específicamente a la serie de grabados y a la historia del camino.
- Hiroshige Museum of Art, Ena: en la prefectura de Gifu, con una de las mayores colecciones del país.
Consejos finales
- El tramo Nihonbashi-Shinagawa se puede caminar en unas dos horas a paso tranquilo; es un paseo histórico-urbano más que natural.
- El puesto de control de Hakone combina bien con la visita al lago Ashi y al área del Monte Fuji en una excursión de un día desde Tokio.
- Las 53 estaciones de Hiroshige están disponibles en reproducciones de alta calidad en museos de arte y librerías especializadas; las ediciones de estudio son asequibles y uno de los mejores recuerdos que puedes traerte de un viaje a Japón.
- Seguir el Tokaido con el Shinkansen moderno es, paradójicamente, la mejor manera de entender la escala del camino histórico: lo que tomaba dos semanas a pie tarda ahora dos horas y media en tren.
- Para los aficionados al senderismo, algunos tramos del Tokaido entre Mishima y Hakone conservan el camino de piedra original y pueden hacerse en un día.