Moneda
En Japonizados cobramos en dólares (USD). En otras monedas, el precio es solo una estimación.
Sakamoto: tradición y soba a los pies del monte Hiei
En este artículo
Entre la orilla occidental del lago Biwa y las faldas del monte Hiei, en la prefectura de Shiga, existe un pueblo que durante siglos fue el lugar de retiro de los monjes del gran templo Enryakuji. En sus calles de piedra y sus jardines silenciosos, Sakamoto guarda la memoria de una tradición budista que modeló profundamente la cultura japonesa. Para quien llega desde Kioto o desde Osaka, es la alternativa perfecta al circuito turístico habitual.
Resumen rápido
- Ubicación: Otsu, prefectura de Shiga, entre el lago Biwa y el monte Hiei
- Cómo llegar: JR Tokaido-Sanyo hasta Hieizan-Sakamoto (18 minutos desde Kioto); línea Keihan Ishiyama-Sakamoto (29 minutos desde Kioto)
- Designación: zona de conservación histórica desde 1997
- Mejor época: noviembre para los arces; primavera para las flores
- Duración recomendada: medio día, ampliable con la subida al monte Hiei
Los muros de piedra: la firma de los maestros canteros
Lo primero que llama la atención al adentrarse en las calles de Sakamoto son los muros de piedra que flanquean los caminos. No son muros corrientes: su técnica de construcción, llamada Anoshu-zumi, la introdujeron maestros canteros llegados de la península coreana en tiempos del Japón antiguo. Su rasgo principal es el uso de piedras de distintos tamaños ensambladas sin argamasa, con una precisión que ha resistido siglos de lluvias, terremotos y crecidas del lago.
Estos muros recorren la avenida principal del pueblo, la Hiyoshi Bamba, y rodean los satobo, las residencias que sirvieron de retiro a los monjes ancianos del Enryakuji cuando dejaban sus responsabilidades en lo alto de la montaña. De los casi cincuenta satobo que existieron en su momento de mayor esplendor, solo dos siguen abiertos al público.
El santuario Hiyoshi Taisha
El Hiyoshi Taisha es uno de los santuarios sintoístas más antiguos de Japón, con una historia que supera los dos mil años. Está dedicado al dios protector del monte Hiei y, por extensión, del templo Enryakuji que se levantó en sus laderas.
El complejo abarca varios edificios principales y una serie de santuarios menores repartidos por el bosque de cedros. Su rasgo más singular son las esculturas de monos que aparecen por todo el recinto: el mono es el animal sagrado del dios Hiyoshi y los propios monos salvajes del monte Hiei se consideran mensajeros divinos. Conviene mantener cierta distancia de los monos reales, que a veces bajan hasta el santuario.
La entrada al recinto principal cuesta 1,87 USD y da acceso a los edificios históricos más importantes. El festival Sanno Matsuri, que se celebra en abril, es uno de los festivales tradicionales más elaborados de la región de Kioto-Biwako.
Los templos del entorno
Chikurin-in
Es uno de los satobo que sí pueden visitarse. Su jardín de estilo japonés clásico está considerado bien cultural de Japón y alcanza su mayor esplendor en otoño, cuando los arces lo tiñen de rojo y dorado. En noviembre, el templo organiza iluminaciones nocturnas que crean una atmósfera difícil de igualar en la región.
Shiga-in Monzeki
La residencia del abad principal del Enryakuji, reconocible por sus muros blancos inusualmente altos. Solo abre al público de forma excepcional, pero su exterior ya transmite la austeridad y el peso histórico del lugar. Fue hogar de miembros de la familia imperial que tomaron los hábitos.
Jigen-do
Una sala de culto que alberga trece imágenes de Buda talladas en piedra y que funciona como mausoleo de varios abades históricos. El silencio del interior y la antigüedad del edificio lo hacen especialmente propicio para la contemplación.
La soba de Sakamoto
Si el barrio tiene una especialidad culinaria por la que merece la pena desviarse, es la soba. Los monjes del Enryakuji tenían prohibido consumir carne, pero sí podían comer fideos de trigo sarraceno, y Sakamoto desarrolló una tradición de soba que lleva siglos transmitiéndose.
Honke Tsuruki Soba
Lleva más de trescientos años sirviendo soba a peregrinos y viajeros en un edificio histórico de madera oscura. La soba se sirve en cuencos lacados tradicionales, preparada a mano y con trigo sarraceno local. El zaru soba (frío, con salsa para mojar) y el toshikoshi soba (en caldo caliente) son las referencias de la casa.
- Horario: de 11:00 a 15:00 (cierra cuando se agota la soba del día)
- Precio medio: entre 1.200 y 11,24 USD por ración
- Cómo llegar: a 5 minutos a pie de la estación de Hieizan-Sakamoto
Yamamoto Soba Seifun
Funciona en un antiguo molino de trigo sarraceno reconvertido en restaurante. La soba se elabora con harina molida en el propio establecimiento, una frescura que se nota en el sabor. El entorno del molino añade un valor histórico a la comida.
La subida al monte Hiei y a Enryakuji
Sakamoto es la puerta natural de acceso al monte Hiei y al gran templo Tendai de Enryakuji. Un funicular conecta el pueblo con la cima en unos nueve minutos y, desde allí, los autobuses del complejo permiten moverse entre los distintos recintos del templo.
Enryakuji fue fundado en el año 788 por el monje Saicho como sede de la secta Tendai y llegó a albergar, en su época de mayor esplendor, más de tres mil edificios y una comunidad de varios miles de monjes. Oda Nobunaga lo destruyó casi por completo en 1571, en uno de los episodios más cruentos de las guerras civiles japonesas. El recinto actual se reconstruyó en los siglos posteriores y está declarado Patrimonio de la Humanidad.
Existe un pase diario que combina tren, funicular y autobuses del complejo, lo que facilita visitar Sakamoto y Enryakuji de una vez. Recorrer ambos destinos ocupa un día completo o una mañana larga.
Consejos finales
- Noviembre es el mes de mayor afluencia por el follaje otoñal; visita entre semana para más tranquilidad.
- La soba de los restaurantes principales se agota en los días de más visitantes; llegar antes de las 12:30 es prudente.
- Recorrer las calles históricas no tiene precio de entrada; solo se paga en los templos que abren sus jardines al público.
- Sakamoto combina bien con la ciudad de Otsu, capital de Shiga y primera capital histórica del Japón unificado, a pocos minutos en tren.
- Lleva zapatillas de senderismo o calzado cómodo: el pavimento de adoquines es irregular.