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Segundo viaje a Japón: más allá del Golden Route
En este artículo
- Resumen rápido
- Tokio: los barrios que el primer viaje se saltó
- Yanesen
- Koenji y Shimokitazawa
- Omihachiman (prefectura de Shiga)
- Las rutas espirituales
- Kumano Kodo y Kumano Hongu Taisha
- Koyasan
- Dewa Sanzan (Yamagata)
- El Japón feudal fuera de los circuitos habituales
- Matsumoto (Nagano)
- Kakunodate (Akita)
- Gujo-Hachiman (Gifu)
- Las islas
- Yakushima (Kagoshima)
- Okinawa y las Ryukyu
- La gastronomía regional como guía del itinerario
- Consejos para planificar el segundo viaje
El primer viaje a Japón suele seguir un guion parecido: Tokio, Nikko, Kyoto, Osaka y, si el tiempo lo permite, Hiroshima y Nara. Es el llamado Golden Route, y está bien que exista, porque concentra de verdad algunos de los mayores tesoros del país. Pero quien ha hecho ese primer recorrido y quiere volver sabe que Japón es mucho más grande y diverso de lo que esa ruta sugiere. Este artículo propone territorios para el segundo viaje.
Resumen rápido
- El segundo viaje funciona mejor con al menos 14 días.
- Los destinos más transformadores suelen estar en las prefecturas menos visitadas.
- La clave es bajar el ritmo: menos ciudades y más tiempo en cada lugar.
- El JR Pass sigue siendo conveniente, pero no siempre necesario; conviene evaluar cada itinerario en concreto.
Tokio: los barrios que el primer viaje se saltó
Yanesen
El triángulo formado por Yanaka, Nezu y Sendagi es la zona de Tokio que más se parece a como era la ciudad antes del gran terremoto de 1923. Las calles estrechas, las tiendas de artesanía regentadas por propietarios de tercera generación, los templos con sus cementerios y los gatos instalados en cada rincón crean un ambiente más cercano al de una ciudad de provincias que al de la metrópoli global que uno espera.
El cementerio de Yanaka, en activo y accesible, es uno de los espacios verdes más tranquilos del centro de Tokio. En temporada de cerezos, los vecinos lo usan como parque para el hanami.
Koenji y Shimokitazawa
Estos dos barrios son los epicentros de la cultura alternativa y del vintage de Tokio. Koenji tiene la mayor concentración de tiendas de ropa de segunda mano del país. Shimokitazawa es el barrio de los músicos independientes, los cafés que duran décadas y los teatros pequeños. Ambos resultan más interesantes a partir de las 18:00.
Omihachiman (prefectura de Shiga)
A una hora al norte de Kioto por tren, este pequeño pueblo de canales construidos en la época de Hideyoshi ha llegado al siglo XXI sin transformarse en parque temático. Los canales, las casas de madera y los mercados de productos locales conviven con una población residente que los usa para lo que siempre estuvieron pensados.
Las rutas espirituales
Kumano Kodo y Kumano Hongu Taisha
La red de senderos de peregrinación de la península de Kii es Patrimonio de la Humanidad y tiene la distinción única de aparecer en el mismo listado que el Camino de Santiago de Compostela: los dos únicos sistemas de peregrinación del mundo con este reconocimiento conjunto.
El tramo Nakahechi, de Kioto a Kumano Hongu Taisha, es el más frecuentado y cuenta con infraestructura adecuada para viajeros no especializados en senderismo. Se puede hacer en tres o cuatro días, con pernoctas en ryokan y minshuku a lo largo del camino.
El gran torii de Oyunohara, el más grande del mundo en madera, marca el punto donde estuvo el santuario original antes de las inundaciones de 1891. Verlo al amanecer, con la niebla sobre la llanura fluvial, es una de las imágenes más memorables que Japón puede ofrecer.
Koyasan
El monte Koya, en la prefectura de Wakayama, fue fundado por el monje Kukai (Kobo Daishi) en el siglo IX como centro del budismo Shingon japonés. Hoy es un pueblo-monasterio en la montaña con 117 templos, varios de los cuales ofrecen alojamiento a los visitantes (shukubo).
Pasar una noche en el Koyasan es una experiencia radicalmente distinta a la del ryokan convencional: las comidas son budistas (vegetarianas, basadas en shojin ryori), la mañana incluye una ceremonia de meditación y el cementerio Okunoin —con más de 200.000 lápidas bajo un bosque de cedros de 800 años— es el lugar más místicamente cargado de todo Japón.
Dewa Sanzan (Yamagata)
Los tres montes sagrados de la prefectura de Yamagata son el corazón del Shugendo, la práctica ascética que fusiona elementos budistas y sintoístas. La subida al monte Haguro, el más accesible, termina en un santuario rodeado de cedros de 600 años. El monte Gassan, abierto solo en verano, conserva nieve hasta julio. El monte Yudono es el más sagrado y el menos visitado.
La zona tiene una tradición gastronómica notable: el tofu de montaña (kori-dofu), las setas silvestres y los platos de montaña inspirados en la cocina budista son específicos de la región y difíciles de encontrar en el Japón urbano.
El Japón feudal fuera de los circuitos habituales
Matsumoto (Nagano)
El castillo de Matsumoto es uno de los cuatro castillos originales de Japón —es decir, no reconstruidos tras la Segunda Guerra Mundial ni las reformas Meiji—, con sus torreones negros reflejados en el lago artificial que lo rodea. La ciudad tiene una atmósfera distinta a Nagoya o Kioto: más pequeña, con una vida cultural activa en torno a los museos de arte y los festivales de música.
Kakunodate (Akita)
El barrio samurái (bukeyashiki) de Kakunodate concentra el mayor número de casas de samuráis bien conservadas fuera de Tokio. Las casas con sus jardines, los cerezos plantados por los samuráis del período Edo y la ausencia de grupos de turistas masivos producen la sensación de haberse equivocado de siglo.
Gujo-Hachiman (Gifu)
Este pueblo, levantado sobre la confluencia de dos ríos en la prefectura de Gifu, es conocido por las danzas del festival Odon de agosto y por el agua cristalina de sus canales, que los vecinos todavía usan para lavar verduras. Las maquetas de alimentos de plástico que se ven en los restaurantes japoneses nacieron en Gujo-Hachiman, y hay museos y talleres donde se puede aprender a hacerlas.
Las islas
Yakushima (Kagoshima)
La isla de Yakushima tiene cedros de 7.000 años, el bosque primordial que inspiró la película Mononoke de Studio Ghibli, cascadas que caen directamente al mar y una fauna de ciervos y monos que deambulan libremente. El acceso requiere ferry o avión desde Kagoshima y la logística es más complicada que en los destinos del continente, pero la experiencia es proporcional al esfuerzo.
Okinawa y las Ryukyu
El archipiélago de Okinawa es a Japón lo que las Islas Canarias son a España: el mismo país, pero con un clima, una cultura y una gastronomía completamente diferentes. La herencia del reino Ryukyu, las playas de agua turquesa y la cocina basada en cerdo y algas marinas no tienen equivalente en el Honshu continental. Las islas más alejadas, como Iriomote, albergan ecosistemas de manglares y arrecifes de coral que no se encuentran en ningún otro punto del país.
La gastronomía regional como guía del itinerario
Una de las formas más gratificantes de construir un segundo itinerario es dejar que la gastronomía regional marque el rumbo:
- Hokkaido: lácteos, cangrejo, salmón, maíz y melón de Yubari.
- Sendai (Miyagi): gyutan (lengua de vaca a la brasa) y sasa-kamaboko.
- Niigata: el mejor arroz koshihikari, sake de primera categoría y tara (bacalao).
- Kanazawa: el mercado Omicho, el tratamiento del marisco del mar de Japón y la alta gastronomía local.
- Kochi: la tataki de bonito con ajo y jengibre y el mercado dominical de Hirome.
Consejos para planificar el segundo viaje
- Asigna al menos tres noches a cada destino principal: el primer viaje suele pecar de exceso de velocidad.
- Usa ryokan en pueblos pequeños para entender el ritmo de vida local.
- Los trenes de velocidad media (limitados expreso regionales) son preferibles al Shinkansen para estos destinos: más lentos, más baratos y con paisajes que la alta velocidad no permite ver.
- Aprender 30-50 palabras en japonés mejora cualitativamente el viaje en los destinos donde el inglés no es habitual.