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Los 26 Santos Mártires de Nagasaki: historia y visita

El 5 de febrero de 1597, veintiséis personas fueron crucificadas en el monte Nishizaka de Nagasaki. Entre ellas había seis misioneros franciscanos, tres jesuitas y diecisiete japoneses que habían abrazado el catolicismo en las décadas anteriores. Todos murieron antes de renegar de su fe. Aquel episodio marcó el inicio de dos siglos de persecución del cristianismo en Japón y es uno de los momentos más oscuros, y también más fascinantes, de la historia moderna del país.

Resumen rápido

  • El sitio está a 5 minutos a pie de la estación de Nagasaki y de la parada de tranvía Nagasaki Ekimae
  • Entrada al recinto exterior y a la iglesia: gratuita
  • Museo de los 26 mártires: 3,12 USD; abierto de 9:00 a 17:00, cerrado el 31 de diciembre y del 1 al 2 de enero
  • El monumento fue diseñado por Funakoshi Yasutake y terminado en 1962
  • La iglesia de San Felipe incorpora elementos de inspiración Gaudí con cerámica de Arita y mosaicos trencadís

El contexto histórico: la misión cristiana en Japón

Los primeros jesuitas llegaron a Japón en 1549 con Francisco Javier a la cabeza, desembarcando en Kagoshima (Kyushu). La misión inicial fue recibida con curiosidad y, en algunos casos, con verdadero entusiasmo por parte de señores feudales que veían en el contacto con los europeos una oportunidad comercial y militar.

A lo largo de las décadas siguientes, la fe cristiana se extendió sobre todo por el sur de Kyushu, con comunidades en Nagasaki, Ōmura, Arima y otras ciudades. Entre los conversos había desde campesinos hasta daimyos (señores feudales). La cifra de japoneses bautizados llegó a estimarse en varios cientos de miles a finales del siglo XVI.

La situación cambió de raíz con Toyotomi Hideyoshi, el señor que reunificó Japón militarmente. Inquieto por la influencia política y cultural que parecían ejercer los misioneros extranjeros, y temeroso de que el catolicismo sirviera como avanzada de una invasión colonial similar a la que España y Portugal habían llevado a cabo en otras partes del mundo, Hideyoshi emitió en 1587 un decreto de expulsión de los misioneros que durante años se aplicó de forma inconsistente.

El catalizador de la ejecución fue el naufragio del galeón San Felipe frente a las costas de Shikoku en 1596. Los documentos confiscados a bordo supuestamente mostraban los mapas de las conquistas coloniales españolas, lo que reforzó los temores de Hideyoshi sobre las intenciones europeas.

La caminata desde Kioto a Nagasaki

En 1597, Hideyoshi ordenó el arresto de seis misioneros franciscanos y dieciocho japoneses en Kioto y Osaka. Fueron desfigurados —se les cortó parte de la oreja izquierda— y obligados a recorrer a pie unos 800 kilómetros desde Kioto hasta Nagasaki, en pleno invierno, para ser ejecutados en público como advertencia.

Durante el trayecto, dos nuevos conversos se unieron voluntariamente al grupo al saber lo que iba a ocurrir, lo que elevó el número a 26. El 5 de febrero de 1597, todos fueron crucificados en el monte Nishizaka, donde hoy se levanta el memorial.

El monumento

El monumento principal fue obra del escultor Funakoshi Yasutake y se completó en 1962, el año en que los 26 mártires fueron canonizados por el papa Juan XXIII. La estructura muestra en relieve a 24 de los mártires con las manos juntas en posición de rezo. Los dos restantes, San Pablo Miki y San Pedro Baptista, son los únicos representados con los brazos extendidos, en la postura de la crucifixión.

El relieve ocupa toda la pared trasera del memorial, con las figuras a tamaño natural dispuestas en fila. La escala del conjunto y el detalle escultórico lo convierten en una obra de arte de primer nivel, al margen de su contexto religioso.

El Museo de los 26 Mártires

A un lado del monumento, el museo reúne objetos y documentos relacionados con el martirio de 1597 y con la historia más amplia de los “kakure kirishitan” (cristianos ocultos), los japoneses que mantuvieron su fe en secreto durante los dos siglos de persecución que vinieron después.

Entre las piezas más notables están los objetos religiosos camuflados como imágenes budistas: figuras de María representadas como Kannon (la diosa de la misericordia) o crucifijos escondidos dentro de estatuas en apariencia inocentes. La capacidad de camuflaje que desarrollaron estas comunidades para sobrevivir es uno de los episodios más llamativos de la historia religiosa japonesa.

  • Horario: 9:00 a 17:00
  • Cierre: 31 de diciembre y 1-2 de enero
  • Entrada: 3,12 USD

La iglesia de San Felipe

Diseñada por el arquitecto Imai Kenji, la iglesia incorpora elementos insólitos para un templo católico japonés: la técnica del trencadís (mosaico de cerámica rota) de inspiración gaudiniana, con piezas fabricadas en la cerámica de Arita (Saga), en cerámica española y en cerámica mexicana. La combinación de las tres procedencias simboliza las tres culturas implicadas en la historia del martirio.

La fachada exterior es austera; el interior, en cambio, con sus ventanales y sus mosaicos de colores, resulta luminoso y recogido al mismo tiempo. La entrada es libre.

Cómo llegar

La ubicación es excepcionalmente cómoda:

  • A pie desde la estación de Nagasaki: 5 minutos en dirección norte
  • Tranvía: parada Nagasaki Ekimae (líneas 1, 3 y 4), también a 5 minutos a pie

El sitio se puede visitar sin problema nada más llegar a Nagasaki, antes de dejar el equipaje en el hotel, o al final del día, antes de volver a la estación.

El complejo completo en una visita

La visita al sitio del martirio se hace en unos 60 a 90 minutos:

  1. Llegada al recinto exterior (libre)
  2. Observación del monumento
  3. Visita al museo (30-40 minutos)
  4. Interior de la iglesia de San Felipe

Como está a 5 minutos de la estación, encaja con facilidad en cualquier itinerario por Nagasaki, ya sea como primera o última parada del día.

Consejos finales

El sitio del martirio de los 26 Santos de Japón es uno de los lugares de Nagasaki que con más frecuencia quedan fuera del radar de los viajeros, eclipsado por el Parque de la Paz de la bomba atómica. Pero los dos sitios merecen la visita: el uno habla del siglo XVI y el otro del XX, y juntos trazan una historia de sufrimiento colectivo que define buena parte de la identidad de esta ciudad.

Si te interesa el período de los kakure kirishitan, la isla de Gotō (accesible en ferry desde Nagasaki) es el destino complementario ideal: allí se concentran las iglesias y los vestigios de las comunidades de cristianos ocultos que sobrevivieron durante 200 años en el aislamiento.

Destinos Por Japonizados 23 de mayo de 2026 10 min de lectura